viernes 03 de abril de 2026

La historia de Analía Kalinec, la hija de un genocida que ahora marcha contra la impunidad

Es una de las impulsoras del colectivo Historias Desobedientes, que nuclea a familiares de genocidas en busca de la memoria, la verdad y la justicia; y dialogó con los conductores de El Cafecito.

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"Cuando descubrí lo de mi padre yo tenía la verdad. A veces, por más dolorosa que sea, la verdad nos hace libres y yo prefiero vivir así antes que con la duda, la incertidumbre y la negación", aseguró Analía Kalinec, activista por los derechos humanos y referente del grupo Historias Desobedientes, que nuclea mayormente a hijos de genocidas que buscan correrse del yugo familiar. Su padre es Eduardo Emilio Kalinec, policía federal retirado y condenado a cadena perpetua por haber sido parte del plan sistemático de exterminación encabezado por la Dictadura Militar.

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A dos días de haberse terminado en La Plata las jornadas de Teatro por la Identidad, Kalinec habló en exclusiva con 221 Radio y contó su historia: recién a los 24 años pudo leer la causa completa y entender los motivos por los que su padre estaba preso. Antes, de hecho, lo iba a visitar con regularidad. "Mi mamá falleció en 2015 luego de tener un cáncer en sangre. Ella se mantuvo siempre hermética, incondicional a mi papá. Lo conoció a los 15 años y a los 24 ya tenia cuatro hijas, vivió siempre con él, siempre lo reivindicó como el hombre de su vida a quien ella adoraba", contó la mujer. "Yo creo que en el fondo no tenía las herramientas para poder reaccionar... Ella se enojó mucho conmigo en un primer momento, ya que cuando tomé posición tuve una necesidad casi compulsiva de hablar, hice declaraciones a la prensa en 2009 y esas declaraciones las presentó la querella", contó.

Hoy su padre, que cumple condena por delitos de lesa humanidad, le inició un juicio a Analía para declararla indigna y así evitar que cobre la herencia por parte de su madre. "Mis dos hermanas menores, personal civil de la Policía Federal, e acompañan con su firmas el escrito que mi papá presentó en el juzgado civil. El texto dice que yo me convertí en una persona que desconocen, que tengo aires derechohumanistas, que me captó un grupo en la facultad de Psicología", enumeró la mujer, que es psicóloga y docente.

Tal como explicó, el Colectivo Historias Desobedientes ya arrastraba una exclusión hacia adentro de las familias por "no estar de acuerdo, por ser justamente desobedientes". "Mi hermana, por ejemplo, da clases en el instituto de oficiales de la PFA. Y no es una cuestión de mi familia sino institucional, porque en el escrito él se sigue reconociendo honrosamiente como miembro de la fuerza federal. Se reconoce por más que esté retirado como miembro de la policía. Y esto no es un dato menor porque la policía nunca lo exoneró, eso también tiene mucha incidencia en quienes integran las fuerzas de seguridad ahora, actualmente", señaló y agregó: "No es sano que tengamos fuerzas armadas y de seguridad que signa teniendo adentro a genocidas". 

Además, Kalinec contó que era estudiante de psicología cuando se acercó a Madres por primera vez, y que "ese acercamiento me salvó la vida". "Mi papá en algún momento se volvió un  objeto de estudio, ejercía mucha manipulación emocional y esta cosa que también tiene la doctrina católica en su peor expresión: la culpa, la represión del deseo, de decir lo que uno piensa. Eso lo veo ahora muy marcado, en lo que a mí me costaba expresarme, dudar de mi papá, opinar. Y también veo puntos de fisura, ya que iba encontrando distintas grietas" para salirse de lo establecido.

"Yo viví en un ambiente de escuela privada, cuando entro como maestra en la escuela pública empiezo a ver las conquistas desde la política educativa... Y creo que es necesario poder materializar dentro de un Estado políticas publicas de esta dimensión, comunitaria, colectiva, que está bastante enraizada en nosotros pero que no llega a un montón de partes de la sociedad, ya que la gente sigue pensando que el esfuerzo pasa por lo individual", explicó.

Por otra parte, comentó en el el juicio que le inició su progenitor éste "me sugiere que me cambie el apellido, pero lo que yo le dije es que soy su hija, sigo parándome en el lugar de hija y exigiéndole a él un lugar de padre. Está condenado, está juzgado, se sabe todo lo que hizo, por eso espero que pueda hacer algún reconocimiento, algún aporte. Me consta que tiene información que podría aportar: esto no es algo del pasado, es información que se podría compartir y ellos eligen callarse", indicó.

Sus hijos de 15 y 11 años saben todo, incluso hace poco se publicó un libro, "Escritos Desobedientes", que reúne 18 autores y uno de los textos lo escribió Bruno, su hijo. "Es un texto cortito, donde él cuenta que no conoce a su abuelo y que está preso por crímenes de lesa humanidad. Todos los 24 vamos a la plaza, él se reconoce como integrante de Historias Desobedientes, y a medida que va preguntando va sabiendo", contó Kalinec. 

Ella, por su parte, solo fue a la primera audiencia del juicio contra su padre y luego lo vio en el entierro de su madre, de lejos. "Muchos testigos y víctimas se contactaron;  he recibido contactos y me he encontrado personalmente con muchas personas, incluso he recibido un pedido personal de un hijo que tenía a su mamá detenida, yo le escribí una carta a mi papá por ese caso, y nunca obtuve respuesta de su parte", reveló. En Argentina, más de 120 personas integran el colectivo y en Chile recién se está formando: "Hace 15 días marcharon públicamente por primera vez, y los acompañamos. Acá también marchamos por la Verdad", agregó Kalinec, en referencia al 43 aniversario de la Noche de los Lápices.  

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