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Científicos de la UNLP establecieron qué aditivos en los alimentos son saludables

Se trata de las sustancias que son utilizadas para mejorar los nutrientes de la comida, su sabor e incluso la textura.

Un equipo de investigadores de la UNLP realiza estudios para establecer qué tipos de aditivos alimentarios son recomendables para mejorar la salud de la población. Estas sustancias químicas son frecuentemente utilizadas en la industria de la alimentación, en cantidades relativamente pequeñas, y cuyo propósito es realzar la textura, sabor, incrementar su calidad nutricional y el bienestar del consumidor.

 

Las tareas se están realizando en el Laboratorio de Mutagénesis y Carcinogénesis del Instituto de Genética Veterinaria "Ing. Fernando Noel Dulout" (IGEVET).

"Desde el siglo pasado se ha comprobado que la exposición a agentes mutagénicos y carcinogénicos, tales como las radiaciones, los productos químicos (plaguicidas, fármacos, etc.) y algunos microorganismos, pueden incrementar el daño genético y las aberraciones cromosómicas en las poblaciones humanas y animales. Pero más recientemente se ha reconocido también que una dieta desbalanceada puede tener efectos similares", expresó la investigadora del IGEVET, Analía Seoane.

En esta línea, la doctora Gisel Padula, integrante del equipo agregó que "la dieta puede ser un factor clave en la estabilidad del material genético debido a su influencia sobre procesos biológicos importantes para el metabolismo de las células y, por lo tanto, para el funcionamiento del organismo en general".

En los laboratorios de la UNLP los científicos están abocados a estudiar el efecto mutagénico y antimutagénico de diferentes aditivos y micronutrientes utilizados en alimentación animal y humana. Para ello, los especialistas realizaron ensayos en células cultivadas in vitro bajo condiciones controladas.

Al respecto, Padula explicó que "el estudio de la inestabilidad genómica inducida por los aditivos alimentarios es importante para poder determinar la inocuidad de los aditivos y así evitar efectos perjudiciales para la salud, tanto humana como animal".

Una de las líneas de investigación del equipo de trabajo del IGEVET son los oligosacáridos no digeribles. "Se trata de compuestos formados por unidades de fructosa (azúcar), que se utilizan frecuentemente en las industrias alimentaria y farmacéutica. No pueden ser digeridos por nuestro sistema digestivo, pero pueden ser utilizados por las bacterias del colon, por ello se determina que pueden producir beneficios para la salud y mejorar el comportamiento productivo en los animales", dijo la investigadora.

Otros aditivos que son objeto de investigación por su aporte favorable a la dieta alimentaria y a la salud son la curcumina y el ácido fólico. La curcumina se obtiene a partir de la planta Curcuma longa. Es uno de los ingredientes de la Cúrcuma, un condimento clásico de la cocina oriental utilizado desde hace más de veinte siglo y se le atribuyen muchas cualidades benéficas para la salud, principalmente su efecto antioxidante y antiinflamatorio.

El ácido fólico se conoce también como vitamina B9. Dado que la deficiencia de ácido fólico está asociada con numerosos efectos perjudiciales para la salud, el mismo se halla en alimentos fortificados, como las harinas (Ley 25.630), y se utiliza como suplemento vitamínico.

El equipo de trabajo del Laboratorio de Mutagénesis y Carcinogénesis también está integrado por los doctores Carlos Golijow y Julio De Luca.

Se trata de las sustancias que son utilizadas para mejorar los nutrientes de la comida, su sabor e incluso la textura.

12 de septiembre de 2019

Un equipo de investigadores de la UNLP realiza estudios para establecer qué tipos de aditivos alimentarios son recomendables para mejorar la salud de la población. Estas sustancias químicas son frecuentemente utilizadas en la industria de la alimentación, en cantidades relativamente pequeñas, y cuyo propósito es realzar la textura, sabor, incrementar su calidad nutricional y el bienestar del consumidor.

 

Las tareas se están realizando en el Laboratorio de Mutagénesis y Carcinogénesis del Instituto de Genética Veterinaria "Ing. Fernando Noel Dulout" (IGEVET).

"Desde el siglo pasado se ha comprobado que la exposición a agentes mutagénicos y carcinogénicos, tales como las radiaciones, los productos químicos (plaguicidas, fármacos, etc.) y algunos microorganismos, pueden incrementar el daño genético y las aberraciones cromosómicas en las poblaciones humanas y animales. Pero más recientemente se ha reconocido también que una dieta desbalanceada puede tener efectos similares", expresó la investigadora del IGEVET, Analía Seoane.

En esta línea, la doctora Gisel Padula, integrante del equipo agregó que "la dieta puede ser un factor clave en la estabilidad del material genético debido a su influencia sobre procesos biológicos importantes para el metabolismo de las células y, por lo tanto, para el funcionamiento del organismo en general".

En los laboratorios de la UNLP los científicos están abocados a estudiar el efecto mutagénico y antimutagénico de diferentes aditivos y micronutrientes utilizados en alimentación animal y humana. Para ello, los especialistas realizaron ensayos en células cultivadas in vitro bajo condiciones controladas.

Al respecto, Padula explicó que "el estudio de la inestabilidad genómica inducida por los aditivos alimentarios es importante para poder determinar la inocuidad de los aditivos y así evitar efectos perjudiciales para la salud, tanto humana como animal".

Una de las líneas de investigación del equipo de trabajo del IGEVET son los oligosacáridos no digeribles. "Se trata de compuestos formados por unidades de fructosa (azúcar), que se utilizan frecuentemente en las industrias alimentaria y farmacéutica. No pueden ser digeridos por nuestro sistema digestivo, pero pueden ser utilizados por las bacterias del colon, por ello se determina que pueden producir beneficios para la salud y mejorar el comportamiento productivo en los animales", dijo la investigadora.

Otros aditivos que son objeto de investigación por su aporte favorable a la dieta alimentaria y a la salud son la curcumina y el ácido fólico. La curcumina se obtiene a partir de la planta Curcuma longa. Es uno de los ingredientes de la Cúrcuma, un condimento clásico de la cocina oriental utilizado desde hace más de veinte siglo y se le atribuyen muchas cualidades benéficas para la salud, principalmente su efecto antioxidante y antiinflamatorio.

El ácido fólico se conoce también como vitamina B9. Dado que la deficiencia de ácido fólico está asociada con numerosos efectos perjudiciales para la salud, el mismo se halla en alimentos fortificados, como las harinas (Ley 25.630), y se utiliza como suplemento vitamínico.

El equipo de trabajo del Laboratorio de Mutagénesis y Carcinogénesis también está integrado por los doctores Carlos Golijow y Julio De Luca.

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Se trata de las sustancias que son utilizadas para mejorar los nutrientes de la comida, su sabor e incluso la textura.