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Apareció otra víctima del asesino del taxista: "Al ver lo que le pasó, lo reviví"

Al enterarse de la noticia, el joven se comunicó con la familia del fallecido y relató el episodio violento que vivió cuando tenía 20 años y Esteban González lo atacó a trompadas. También confirmó que el agresor practicaba karate y que, luego de ese incidente, estuvo mucho tiempo con un cuadro de depresión. “Éramos amigos hasta que me pegó en unas vacaciones. Por suerte yo zafé y la puedo contar pero me dejó con una placa de titanio en el maxilar”, contó Gabriel Coronel.

En el año 2013, Gabriel Coronel estaba compartiendo unas vacaciones con sus amigos en Mar del Plata cuando, a un día de dejar la casa donde se alojaron, sufrió un violento episodio que marcó un antes y un después en su vida. La noche previa al viaje de regreso a su casa, Esteban González -el asesino del taxista en Ensenada-, le dio una terrible paliza porque estaba enojado por “cosas básicas de la convivencia”. A raíz de eso terminó con severas fracturas en su cráneo. “Se le soltó la cadena y se la agarró conmigo”, contó Coronel en dialogo con TN, el día después de la muerte del chofer Jorge Gómez.


De acuerdo a la versión del joven, González siempre tuvo reacciones violentas pero, tanto él como su grupo de amigos, seguían juntándose con la esperanza de que algún día cambie, cosa que nunca pasó. “Lo conocía desde que éramos adolescentes, era de mi grupo del secundario. Estábamos en la habitación por dormir y empezó a pegarme”, afirmó.

Al recordar la escena, Coronel detalló: “Estaba en una cama con una mano abajo del cuerpo y mis amigos me ayudaron a zafar. No sé qué hubiera pasado conmigo”. Según su relato, luego de los terribles golpes que recibió fue a una sala médica que estaba ubicada en una plaza de Mar del Plata, donde le dijeron que no tenía nada y solo le dieron un ibuprofeno. Sin embargo, al llegar a La Plata, el dolor continuaba y al ir a la guardia clínica se confirmó lo peor: fractura en el maxilar y en el escalón de la sien. Pasé por un cuadro de depresión muy grande pero por suerte lo pude superar. Cuando vi lo que le pasó al señor, reviví”, confío. Y añadió: "Después del incidente no me hablé más, no me pidió disculpas y no tuve ningún acercamiento de él ni de la familia”.


Al ser consultado sobre si había realizado la denuncia por la salvaje golpiza que sufrió contestó que sí pero que las autoridades le dijeron que debía hacerlo en Mar del Plata y por este motivo descartó llevar el asunto al ámbito judicial. “Tenía un costo muy grande viajar y la verdad que me estaba haciendo muy mal. Soy muy devoto de mis amigos y lo que pasó fue un quiebre para mí”, reveló.

Mientras continuaba con su relato, Coronel confirmó que Esteban González practicaba karate kyokushin, una disciplina corporal en la que se lucha a corta distancia sin protecciones, dando golpes con mucha fuerza buscando la pérdida de la conciencia del oponente. “Quiero dejar en claro que lo que pasó no fue un hecho aislado, es una forma de relacionarse que tiene con la gente”, remarcó.

El agresor está formalmente procesado por el delito de intento de homicidio pero quedó en libertad hasta tanto la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata se expida sobre la eximición de prisión solicitada por la defensa. Por su parte, el fiscal Juan Menucci solicitó la detención por intento de homicidio calificado por alevosía, pero el juez Juan Pablo Masi entendió que hasta el momento no se pudo probar ese agravante. Mientas el acusado era liberado, se conocía que Gómez finalmente había muerto.

El hecho quedó registrado gracias a las cámaras de seguridad de la Municipalidad de Ensenada, en donde se ve justo cuando el Chevrolet Corsa casi impacta con la Volkswagen Amarok en 126 y 50. Acto seguido, Gómez dejó su auto en la mitad de calle, se bajó y allí es cuando González descargó su furia contra él.

Al enterarse de la noticia, el joven se comunicó con la familia del fallecido y relató el episodio violento que vivió cuando tenía 20 años y Esteban González lo atacó a trompadas. También confirmó que el agresor practicaba karate y que, luego de ese incidente, estuvo mucho tiempo con un cuadro de depresión. “Éramos amigos hasta que me pegó en unas vacaciones. Por suerte yo zafé y la puedo contar pero me dejó con una placa de titanio en el maxilar”, contó Gabriel Coronel.

13 de julio de 2019

En el año 2013, Gabriel Coronel estaba compartiendo unas vacaciones con sus amigos en Mar del Plata cuando, a un día de dejar la casa donde se alojaron, sufrió un violento episodio que marcó un antes y un después en su vida. La noche previa al viaje de regreso a su casa, Esteban González -el asesino del taxista en Ensenada-, le dio una terrible paliza porque estaba enojado por “cosas básicas de la convivencia”. A raíz de eso terminó con severas fracturas en su cráneo. “Se le soltó la cadena y se la agarró conmigo”, contó Coronel en dialogo con TN, el día después de la muerte del chofer Jorge Gómez.


De acuerdo a la versión del joven, González siempre tuvo reacciones violentas pero, tanto él como su grupo de amigos, seguían juntándose con la esperanza de que algún día cambie, cosa que nunca pasó. “Lo conocía desde que éramos adolescentes, era de mi grupo del secundario. Estábamos en la habitación por dormir y empezó a pegarme”, afirmó.

Al recordar la escena, Coronel detalló: “Estaba en una cama con una mano abajo del cuerpo y mis amigos me ayudaron a zafar. No sé qué hubiera pasado conmigo”. Según su relato, luego de los terribles golpes que recibió fue a una sala médica que estaba ubicada en una plaza de Mar del Plata, donde le dijeron que no tenía nada y solo le dieron un ibuprofeno. Sin embargo, al llegar a La Plata, el dolor continuaba y al ir a la guardia clínica se confirmó lo peor: fractura en el maxilar y en el escalón de la sien. Pasé por un cuadro de depresión muy grande pero por suerte lo pude superar. Cuando vi lo que le pasó al señor, reviví”, confío. Y añadió: "Después del incidente no me hablé más, no me pidió disculpas y no tuve ningún acercamiento de él ni de la familia”.


Al ser consultado sobre si había realizado la denuncia por la salvaje golpiza que sufrió contestó que sí pero que las autoridades le dijeron que debía hacerlo en Mar del Plata y por este motivo descartó llevar el asunto al ámbito judicial. “Tenía un costo muy grande viajar y la verdad que me estaba haciendo muy mal. Soy muy devoto de mis amigos y lo que pasó fue un quiebre para mí”, reveló.

Mientras continuaba con su relato, Coronel confirmó que Esteban González practicaba karate kyokushin, una disciplina corporal en la que se lucha a corta distancia sin protecciones, dando golpes con mucha fuerza buscando la pérdida de la conciencia del oponente. “Quiero dejar en claro que lo que pasó no fue un hecho aislado, es una forma de relacionarse que tiene con la gente”, remarcó.

El agresor está formalmente procesado por el delito de intento de homicidio pero quedó en libertad hasta tanto la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata se expida sobre la eximición de prisión solicitada por la defensa. Por su parte, el fiscal Juan Menucci solicitó la detención por intento de homicidio calificado por alevosía, pero el juez Juan Pablo Masi entendió que hasta el momento no se pudo probar ese agravante. Mientas el acusado era liberado, se conocía que Gómez finalmente había muerto.

El hecho quedó registrado gracias a las cámaras de seguridad de la Municipalidad de Ensenada, en donde se ve justo cuando el Chevrolet Corsa casi impacta con la Volkswagen Amarok en 126 y 50. Acto seguido, Gómez dejó su auto en la mitad de calle, se bajó y allí es cuando González descargó su furia contra él.

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Al enterarse de la noticia, el joven se comunicó con la familia del fallecido y relató el episodio violento que vivió cuando tenía 20 años y Esteban González lo atacó a trompadas. También confirmó que el agresor practicaba karate y que, luego de ese incidente, estuvo mucho tiempo con un cuadro de depresión. “Éramos amigos hasta que me pegó en unas vacaciones. Por suerte yo zafé y la puedo contar pero me dejó con una placa de titanio en el maxilar”, contó Gabriel Coronel.