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Luciano Sanguinetti, el comunicador y docente que quiere ser candidato platense de Massa

Formado académicamente en la facultad de Periodismo, donde fue el primer militante estudiantil de la Walsh que llegó a decano, el actual concejal fue uno de los primeros en lanzarse. Su carrera política incluyó pasos por el Frepaso y el kirchnerismo. Desde la fundación del Frente Renovador trabaja con Massa y ahora aparece como uno de los opositores de buen diálogo con el oficialismo.

Luciano Sanguinetti nació en Morón pero se considera platense de pura cepa porque se instaló en la capital bonaerense cuando tenía apenas seis años y su padre empezó a trabajar en Propulsora de Ensenada. La política siempre estuvo cerca, pero el peronismo impactó de lleno en su vida cuando empezó la carrera universitaria en la entonces Escuela Superior de Periodismo. Fue protagonista tanto de la fundación como de la “partición” de la Rodolfo Walsh, la histórica agrupación que gobierna esa unidad académica hace más de 30 años. Aquellos primeros pasos lo llevarían a ocupar altos puestos académicos como el decanato, en plena disputa por el “pase a Facultad”. La militancia universitaria desembocó en la partidaria y pasó por el peronismo renovador el Frepaso y el kirchnerismo. Sin embargo en los elecciones legislativas de 2013 últimos años de esa etapa protagonizó un proceso similar al de muchos dirigentes que, disconformes, decidieron acompañar a Sergio Massa en el Frente Renovador. Integrante de esa fuerza casi desde sus orígenes, comenzó a trabajar después del triunfo en las legislativas de ese año, y en el siguiente turno encabezó la lista de concejales que llevaba como candidato a intendente a José Ramón Arteaga, uno de los que aparece como principal rival en su intento por ser candidato a intendente por ese espacio.

De cuna católica, la vinculación inicial de Sanguinetti con “el hacer político” estaba relacionado con la relación familiar con los sectores “progresistas” de la iglesia, personificados en la congregación franciscana que administraba en Villa Elisa el Colegio San Francisco de Asís al que concurrió. Una cosa llevó a la otra y pronto pasó a formar filas de los Boy Scouts del lugar. El ingreso a la UNLP fue un choque y pronto la militancia y la participación en colectivos adquirió otro significado. Hizo el curso de ingreso en Periodismo en 1980, plena dictadura militar, cuando la Escuela funcionaba en la calle 10 entre 54 y 55, donde actualmente está la sala de teatro universitaria.

Ya en 1982, después de la guerra de Malvinas, participó activamente de la gestación del primer centro de estudiantes “no partidario”. No hubo listas ni elecciones, recuerda. Con la primavera democrática florecieron las agrupaciones identificados partidariamente y se juntó con varios de los compañeros que más adelante formarían la estructura dirigencial que gobierna la Facultad desde hace más de tres décadas. Corría 1985 cuando aquellos jóvenes gestaban una agrupación peronista que se decía romper con la ortodoxia peronista que comandaba el PJ y había llevado a la derrota nacional dos años antes, cuando resultó electo Raúl Alfonsín.

De aquella camada, Sanguinetti fue el primero en acceder a un cargo institucional como consejero estudiantil. Fue una cuestión más académica que política: era el que más materias aprobadas tenía en ese momento. Sea por aquel antecedente o por armado político, fue con apenas 32 años –entre 1995 y 1998– el primero de una saga de decanos que aportó la agrupación estudiantil de modo ininterrumpido hasta la actualidad, como sucesor del docente Jorge Bernetti.

Integrado desde La Walsh en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), en paralelo el grupo trabajó primero por la “renovación peronista” junto a Antonio Cafiero en la interna que éste perdió con Carlos Menem para las presidenciales de 1989. Y ya con el neoliberalismo instalado en el gobierno se acercó, de la mano de Luis Brunatti, al “Grupo de los Ocho” que también integraban Germán Abdala, Darío Alessandro, Carlos "Chacho" Álvarez, Juan Pablo Cafiero, Franco Caviglia, Moisés Fontela y José Ramos.

Aquello decantó primero en una participación activa en la campaña  por Fernando “Pino” Solanas, que en 1993 fue electo diputado nacional por el Frente Grande. Y más tarde, con Bernetti y Adriana Puiggrós, en un desembarco pleno en el Frepaso, defendiendo la candidatura a gobernadora de Graciela Meijide, derrotada en 1999 por el peronista Carlos Ruckauf.

En paralelo, la agrupación había conseguido que la Escuela de Periodismo pase a Facultad. Aquello implicó estrechar lazos con el Rectorado y respaldar las presidencias radicales de la UNLP, incluida la polémica reelección de Luis Lima en la asamblea del 20 de febrero de 1996 que terminó con represión en las calles. El pacto abrió espacios que antes estaban vedados a “los comunicadores”, como la Radio Universidad. En ese marco Sanguinetti fue una vez más un adelantado, al ocupar entre 1998 y 2001 la Secretaría de Comunicación y Medios de la UNLP.

Aquellos primeros acuerdos se profundizaron a partir de 2003 cuando el propio Rectorado alimentó la relación con el gobierno kirchnerista. La Editorial universitaria fue otra espacio conquistado por la Facultad y, mucho más adelante, el pacto creció con la aparición de TV Universidad, la señal de la cual el propio Sanguinetti fue director entre 2012 y 2014.

Antes, entre 2005 y 2007, pasó por la gestión bonaerense como director Provincial de Educación Superior y Jefe de Gabinete de la Dirección General de Cultura y Educación que estaba a cargo de Puiggros. Fue entonces funcionario de Felipe Solá, contra quien podría decirse que compitió cuando éste fue el vicegobernador de Ruckauf. Ocupando el rol de jefe de Gabinete ministerial su nombre trascendió a los medios nacionales después de que denunciara una amenaza de muerte en medio de un duro conflicto con los trabajadores administrativos y auxiliares de las escuelas.

Ya hacia 2010, tras la asunción como decana de Florencia Saintout se produjo una resonante ruptura de La Walsh que dejó a los históricos, entre los que estaba Sanguinetti, fuera de toda estructura en la facultad. Aquella disputa no se saldó y el actual concejal quedó en el lado contrario a la actual conducción que tiene a la ex decana como principal referente.

Las carreras políticas de ambos y sus posicionamientos actuales hicieron que hoy aparezcan lanzados para ocupar el mismo cargo por fuerzas dispares (massismo y kirchnerismo) cuyos líderes nacionales aún discuten si pueden juntarse o no para enfrentar a Cambiemos. 

Coincidió aquella fractura con su distanciamiento con las políticas del kirchnerismo y especialmente con lo que define como “las metodologías de La Campora”, organización ligada a quienes quedaron con el control de la facultad.

Fue el momento en que empezó su acercamiento a los grupos que algunos años después desembocarían en el Frente Renovador, a través del entonces legislador bonaerense Juan Amondarain. La primera experiencia fue en los equipos nacionales de educación del massismo. Pero ya en 2015 apareció encabezando la lista de candidatos a concejales que acompañaban a Arteaga, su posible adversario interno de hoy. Ganaron las PASO y en las generales Sanguinetti logró su ingreso al cuerpo deliberativo, puesto en el que este año vence mandato. En aquella lista estaba también el actual concejal y dirigente de Camioneros, Miguel Forte.

Alimenta un perfil con un fuerte componente basado en los temas de educación y tal vez por eso no sea casual que eligiera el día del maestro del año pasado para formalizar el lanzamiento de su precandidatura. Lo hizo a través de las redes sociales, una herramienta que sigue siendo la base de difusión de su imagen y sus ideas. Recién en marzo aparecieron los primeros carteles en las vía pública con su rostro para sumar campaña tradicional a la ofensiva 2.0.

Sigue de cerca la infraestructura de las escuelas a través de una comisión del Concejo y suele trabarse en fuertes discusiones por ese tema. No obstante sus modos en el cuerpo deliberativo son más bien conciliadores. Podría considerarse que se ubica en una posición equidistante entre el oficialismo y los opositores más duros, lo cual le ha costado algunas críticas de éstos últimos que lo observan con recelo. Algunos lo consideran demasiado “acuerdista” y apuntan a varias de las votaciones en las que acompañó levantando la mano en favor de proyectos considerados clave por el intendente Julio Garro.

Tal vez el momento más elocuente de esa situación fue la fractura del bloque de dos que compartía con la otra massista del Concejo, Virginia Rodríguez. La concejal que en la interna del Frente Renovador responde a Raúl Pérez le reprochó el acompañamiento a algunos proyectos impulsados por Cambiemos.

La resolución de las candidaturas sigue siendo una incógnita en casi todos los frentes. Sin embargo, entre los massistas -Sanguinetti incluido- existe un consenso en que lo mejor será evitar las PASO y utilizar otras herramientas que no desgasten al sector. Podrían ser las encuestas de intención de voto o un análisis de la potencialidad de crecimiento de cada uno de ellos en los distintos segmentos electorales. La experiencia de 2015 resultó una enseñanza en ese sentido: en aquella oportunidad Massa habilitó la interna entre cinco candidatos que después, cuando fue el turno de las generales, estuvieron lejos de encolumnarse para trabajar junto a quien resultó ganador. 

De todos modos el debate es más amplio y excede a los renovadores. En consonancia con los movimientos nacionales, lo candidatos locales opositores se encuentran en distintos ámbitos expectantes al modo en que se resolverán los armados. Eso se refleja también en el Concejo Deliberante donde confluyen más de un precandidato a intendente y referentes de distintos sectores. Por eso no sorprende encontrar a Sanguinetti en actividades coordinadas con otros peronistas, como Lorena RiesgoFabián LugliMiguel ForteFederico Martelli o Gastón Crespo, por mencionar sólo algunos. La galería de imágenes suma otros.

El repaso de su carrera muestra que su vocación por el ejercicio del poder en alguna de sus formas lo llevaron a ocupar diferentes lugares hasta ser electo concejal. Evalúa que el siguiente estadío sería ser intendente. Pretende lograrlo como una de la caras con las que el Frente Renovador de Sergio Massa se inserta en lo que asoma como Alternativa Federal.

 

Formado académicamente en la facultad de Periodismo, donde fue el primer militante estudiantil de la Walsh que llegó a decano, el actual concejal fue uno de los primeros en lanzarse. Su carrera política incluyó pasos por el Frepaso y el kirchnerismo. Desde la fundación del Frente Renovador trabaja con Massa y ahora aparece como uno de los opositores de buen diálogo con el oficialismo.

17 de marzo de 2019

Luciano Sanguinetti nació en Morón pero se considera platense de pura cepa porque se instaló en la capital bonaerense cuando tenía apenas seis años y su padre empezó a trabajar en Propulsora de Ensenada. La política siempre estuvo cerca, pero el peronismo impactó de lleno en su vida cuando empezó la carrera universitaria en la entonces Escuela Superior de Periodismo. Fue protagonista tanto de la fundación como de la “partición” de la Rodolfo Walsh, la histórica agrupación que gobierna esa unidad académica hace más de 30 años. Aquellos primeros pasos lo llevarían a ocupar altos puestos académicos como el decanato, en plena disputa por el “pase a Facultad”. La militancia universitaria desembocó en la partidaria y pasó por el peronismo renovador el Frepaso y el kirchnerismo. Sin embargo en los elecciones legislativas de 2013 últimos años de esa etapa protagonizó un proceso similar al de muchos dirigentes que, disconformes, decidieron acompañar a Sergio Massa en el Frente Renovador. Integrante de esa fuerza casi desde sus orígenes, comenzó a trabajar después del triunfo en las legislativas de ese año, y en el siguiente turno encabezó la lista de concejales que llevaba como candidato a intendente a José Ramón Arteaga, uno de los que aparece como principal rival en su intento por ser candidato a intendente por ese espacio.

De cuna católica, la vinculación inicial de Sanguinetti con “el hacer político” estaba relacionado con la relación familiar con los sectores “progresistas” de la iglesia, personificados en la congregación franciscana que administraba en Villa Elisa el Colegio San Francisco de Asís al que concurrió. Una cosa llevó a la otra y pronto pasó a formar filas de los Boy Scouts del lugar. El ingreso a la UNLP fue un choque y pronto la militancia y la participación en colectivos adquirió otro significado. Hizo el curso de ingreso en Periodismo en 1980, plena dictadura militar, cuando la Escuela funcionaba en la calle 10 entre 54 y 55, donde actualmente está la sala de teatro universitaria.

Ya en 1982, después de la guerra de Malvinas, participó activamente de la gestación del primer centro de estudiantes “no partidario”. No hubo listas ni elecciones, recuerda. Con la primavera democrática florecieron las agrupaciones identificados partidariamente y se juntó con varios de los compañeros que más adelante formarían la estructura dirigencial que gobierna la Facultad desde hace más de tres décadas. Corría 1985 cuando aquellos jóvenes gestaban una agrupación peronista que se decía romper con la ortodoxia peronista que comandaba el PJ y había llevado a la derrota nacional dos años antes, cuando resultó electo Raúl Alfonsín.

De aquella camada, Sanguinetti fue el primero en acceder a un cargo institucional como consejero estudiantil. Fue una cuestión más académica que política: era el que más materias aprobadas tenía en ese momento. Sea por aquel antecedente o por armado político, fue con apenas 32 años –entre 1995 y 1998– el primero de una saga de decanos que aportó la agrupación estudiantil de modo ininterrumpido hasta la actualidad, como sucesor del docente Jorge Bernetti.

Integrado desde La Walsh en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), en paralelo el grupo trabajó primero por la “renovación peronista” junto a Antonio Cafiero en la interna que éste perdió con Carlos Menem para las presidenciales de 1989. Y ya con el neoliberalismo instalado en el gobierno se acercó, de la mano de Luis Brunatti, al “Grupo de los Ocho” que también integraban Germán Abdala, Darío Alessandro, Carlos "Chacho" Álvarez, Juan Pablo Cafiero, Franco Caviglia, Moisés Fontela y José Ramos.

Aquello decantó primero en una participación activa en la campaña  por Fernando “Pino” Solanas, que en 1993 fue electo diputado nacional por el Frente Grande. Y más tarde, con Bernetti y Adriana Puiggrós, en un desembarco pleno en el Frepaso, defendiendo la candidatura a gobernadora de Graciela Meijide, derrotada en 1999 por el peronista Carlos Ruckauf.

En paralelo, la agrupación había conseguido que la Escuela de Periodismo pase a Facultad. Aquello implicó estrechar lazos con el Rectorado y respaldar las presidencias radicales de la UNLP, incluida la polémica reelección de Luis Lima en la asamblea del 20 de febrero de 1996 que terminó con represión en las calles. El pacto abrió espacios que antes estaban vedados a “los comunicadores”, como la Radio Universidad. En ese marco Sanguinetti fue una vez más un adelantado, al ocupar entre 1998 y 2001 la Secretaría de Comunicación y Medios de la UNLP.

Aquellos primeros acuerdos se profundizaron a partir de 2003 cuando el propio Rectorado alimentó la relación con el gobierno kirchnerista. La Editorial universitaria fue otra espacio conquistado por la Facultad y, mucho más adelante, el pacto creció con la aparición de TV Universidad, la señal de la cual el propio Sanguinetti fue director entre 2012 y 2014.

Antes, entre 2005 y 2007, pasó por la gestión bonaerense como director Provincial de Educación Superior y Jefe de Gabinete de la Dirección General de Cultura y Educación que estaba a cargo de Puiggros. Fue entonces funcionario de Felipe Solá, contra quien podría decirse que compitió cuando éste fue el vicegobernador de Ruckauf. Ocupando el rol de jefe de Gabinete ministerial su nombre trascendió a los medios nacionales después de que denunciara una amenaza de muerte en medio de un duro conflicto con los trabajadores administrativos y auxiliares de las escuelas.

Ya hacia 2010, tras la asunción como decana de Florencia Saintout se produjo una resonante ruptura de La Walsh que dejó a los históricos, entre los que estaba Sanguinetti, fuera de toda estructura en la facultad. Aquella disputa no se saldó y el actual concejal quedó en el lado contrario a la actual conducción que tiene a la ex decana como principal referente.

Las carreras políticas de ambos y sus posicionamientos actuales hicieron que hoy aparezcan lanzados para ocupar el mismo cargo por fuerzas dispares (massismo y kirchnerismo) cuyos líderes nacionales aún discuten si pueden juntarse o no para enfrentar a Cambiemos. 

Coincidió aquella fractura con su distanciamiento con las políticas del kirchnerismo y especialmente con lo que define como “las metodologías de La Campora”, organización ligada a quienes quedaron con el control de la facultad.

Fue el momento en que empezó su acercamiento a los grupos que algunos años después desembocarían en el Frente Renovador, a través del entonces legislador bonaerense Juan Amondarain. La primera experiencia fue en los equipos nacionales de educación del massismo. Pero ya en 2015 apareció encabezando la lista de candidatos a concejales que acompañaban a Arteaga, su posible adversario interno de hoy. Ganaron las PASO y en las generales Sanguinetti logró su ingreso al cuerpo deliberativo, puesto en el que este año vence mandato. En aquella lista estaba también el actual concejal y dirigente de Camioneros, Miguel Forte.

Alimenta un perfil con un fuerte componente basado en los temas de educación y tal vez por eso no sea casual que eligiera el día del maestro del año pasado para formalizar el lanzamiento de su precandidatura. Lo hizo a través de las redes sociales, una herramienta que sigue siendo la base de difusión de su imagen y sus ideas. Recién en marzo aparecieron los primeros carteles en las vía pública con su rostro para sumar campaña tradicional a la ofensiva 2.0.

Sigue de cerca la infraestructura de las escuelas a través de una comisión del Concejo y suele trabarse en fuertes discusiones por ese tema. No obstante sus modos en el cuerpo deliberativo son más bien conciliadores. Podría considerarse que se ubica en una posición equidistante entre el oficialismo y los opositores más duros, lo cual le ha costado algunas críticas de éstos últimos que lo observan con recelo. Algunos lo consideran demasiado “acuerdista” y apuntan a varias de las votaciones en las que acompañó levantando la mano en favor de proyectos considerados clave por el intendente Julio Garro.

Tal vez el momento más elocuente de esa situación fue la fractura del bloque de dos que compartía con la otra massista del Concejo, Virginia Rodríguez. La concejal que en la interna del Frente Renovador responde a Raúl Pérez le reprochó el acompañamiento a algunos proyectos impulsados por Cambiemos.

La resolución de las candidaturas sigue siendo una incógnita en casi todos los frentes. Sin embargo, entre los massistas -Sanguinetti incluido- existe un consenso en que lo mejor será evitar las PASO y utilizar otras herramientas que no desgasten al sector. Podrían ser las encuestas de intención de voto o un análisis de la potencialidad de crecimiento de cada uno de ellos en los distintos segmentos electorales. La experiencia de 2015 resultó una enseñanza en ese sentido: en aquella oportunidad Massa habilitó la interna entre cinco candidatos que después, cuando fue el turno de las generales, estuvieron lejos de encolumnarse para trabajar junto a quien resultó ganador. 

De todos modos el debate es más amplio y excede a los renovadores. En consonancia con los movimientos nacionales, lo candidatos locales opositores se encuentran en distintos ámbitos expectantes al modo en que se resolverán los armados. Eso se refleja también en el Concejo Deliberante donde confluyen más de un precandidato a intendente y referentes de distintos sectores. Por eso no sorprende encontrar a Sanguinetti en actividades coordinadas con otros peronistas, como Lorena RiesgoFabián LugliMiguel ForteFederico Martelli o Gastón Crespo, por mencionar sólo algunos. La galería de imágenes suma otros.

El repaso de su carrera muestra que su vocación por el ejercicio del poder en alguna de sus formas lo llevaron a ocupar diferentes lugares hasta ser electo concejal. Evalúa que el siguiente estadío sería ser intendente. Pretende lograrlo como una de la caras con las que el Frente Renovador de Sergio Massa se inserta en lo que asoma como Alternativa Federal.

 

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Formado académicamente en la facultad de Periodismo, donde fue el primer militante estudiantil de la Walsh que llegó a decano, el actual concejal fue uno de los primeros en lanzarse. Su carrera política incluyó pasos por el Frepaso y el kirchnerismo. Desde la fundación del Frente Renovador trabaja con Massa y ahora aparece como uno de los opositores de buen diálogo con el oficialismo.