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Lorena Riesgo, de profesora de letras y militante gremial a candidata a intendenta

El camino de la ex secretaria gremial de Suteba que arrancó militando en agrupaciones estudiantiles de izquierda, desbancó a la Celeste de la conducción del gremio en La Plata, se acercó al bruerismo a través del Movimiento Evita y se convirtió en concejala durante 12 años.

Nació en General Pinto, el pueblo del noroeste bonaerense que no tiene más de siete mil habitantes. A diferencia de tantos estudiantes que llegan a La Plata desde distintos lugares y después deciden quedarse a vivir, Lorena Riesgo se mudó con ese plan ya trazado. Antes de anotarse en la facultad de Humanidades donde hizo el profesorado en letras en la UNLP, su decisión de vida era instalarse definitivamente en la capital bonaerense. Aunque de niña fue una inquieta activista de cuanta causa pasara cerca de su casa y rápidamente se integró a la militancia universitaria en agrupaciones vinculadas con la izquierda peronista que resistía el neoliberalismo del gobierno menemista de los ‘90, seguramente no imaginaba que su pertenencia a la ciudad llegaría al punto de convertirla en concejala durante 12 años, ni que la salida de esos tres períodos la encontraría con intenciones de ser intendenta.

Varios mojones marcan su trayectoria en la ciudad, pero seguramente uno de los que más la expusieron públicamente fue su presencia, por su pertenencia de entonces al Movimiento Evita, en el proyecto que en 2007 llevó a Pablo Bruera al gobierno municipal. Su rol desde un cargo electivo la llevó a prolongar su vigencia más allá del propio líder de aquel proceso que empezó a tener fecha de vencimiento cuando el 2 de abril de 2013 La Plata se inundó y la muerte de al menos 89 personas atravesó a sus habitantes.

No esquiva la respuesta cuando se le pregunta por aquellas horas que son recordadas por ella misma como las más traumáticas y angustiantes. Quedaron marcadas a fuego en la historia de Concejo Deliberante las imágenes de la primera sesión post temporal, cuando el recinto fue tomado por asambleístas y hubo trompadas y volaron sillas. Riesgo atravesó aquellos momentos de tensión descompuesta en su banca, con un embarazo prácticamente a término.

Desde su banca tuvo distintos momentos de protagonismo y cultivó un perfil enfocado especialmente en la estructura productiva y económica de la ciudad, las finanzas municipales y las luchas que protagonizaron las mujeres en los últimos años. La declaración de la emergencia en violencia de género y la creación de un protocolo para los casos de abuso en el Concejo Deliberante la tuvieron como promotora.

Consustanciada con las ideas y las metodologías del primer kirchnerismo, “el de Néstor”, e identificada con muchas de las decisiones políticas de Cristina, tiene una mirada crítica respecto a los “modos” de construcción de ese espacio desde 2010 en adelante. No obstante integró las listas del FpV que en 2015 revalidaron su banca. Pero profundizó las distancias con la decisión de la ex presidenta de no competir en las PASO de 2017 contra Florencio Randazzo, candidato por el cual terminó trabajando junto a la postulación a concejal de su compañera de espacio, Paula Lambertini.

Esa misma posición la llevó a colocar su actual precandidatura en una posición expectante respecto de las decisiones que tomen las cúpulas del peronismo encuadrable en la oposición al gobierno de Mauricio Macri. Aunque se expresa cercana o parte del espacio denominado “Alternativa Federal” a la vez se muestra como una de las más abiertas a la hora de analizar los alcances que tendría que tener la declamada unidad. “Tienen que ser todos” sintetiza su postura y mantiene el buen diálogo con la mayor parte del espectro peronistas, desde los kirchneristas más puros a los renovadores que varias veces pusieron como límite del acuerdo a La Cámpora.

FACULTAD, GREMIO Y BANCA

La militancia universitaria coincidió con una etapa de “resistencia” a las políticas neoliberales que impactaban en la educación. Las agrupaciones Cienfuegos y 20 de Febrero la contuvieron. Eran fuerzas de izquierda con raigambre peronista imposibilitadas de articular con la estructura del PJ. En esos espacios coincidió con militantes de otros sectores políticos como el MUI o Quebracho que tiempo más adelante confluirían en el Movimiento Evita que lideraba Emilio Pérsico.

Pero en paralelo arrancaba su carrera como profesora de lengua y literatura y con ella su militancia gremial. Cuenta que lo primero que hizo cuando recibió el primer recibo de sueldo como suplente de la Escuela 49 de El Peligro -hacia donde iba en el viejo transporte Río de La Plata-, fue afiliarse a Suteba. También pasó escuelas de Abasto, Arana y Villa Elisa.

En 2002, en medio de un duro conflicto por un ajuste que implicaba quitarles la ruralidad a los docentes, como delegada de su escuela participó activamente en las granjas educativas que se instalaron frente a la Gobernación en contra de la decisión del entonces gobernador Felipe Solá. Aquella medida derivó en una pelea interna en el gremio porque su conducción decidió instalar una carpa frente a la Dirección General de Cultura y Educación.

El proceso terminó en las urnas con el triunfo de los opositores nucleados en la lista Violeta. Riesgo accedió entonces al primer cargo electivo como Secretaria Gremial e integrante de un sector que desbancaba a la Celeste, la lista que –rarezas del devenir político– lidera su pareja actual Roberto Baradel.

Otra fractura, relacionada con la aparición de Néstor Kirchner como figura central en la política nacional a partir de 2003, marcó su partida del gremio en 2005. Riesgo estaba entre quienes aplaudieron las primeras medidas tomadas por su gobierno en materia de educación y eso la distanció marcadamente de los grupos que impusieron posturas más radicalizadas a la lista Violeta.

Para entonces su integración en el Movimiento Evita estaba consolidada con la confluencia de los espacios vinculados al trabajo social en los barrios y la zona productiva y los que llegaron, como ella, cargando una experiencia de perfil sindical. Riesgo había conocido a Pérsico un par de años antes, en la Escuela Agraria a donde el dirigente llevaba a sus hijos. Esa experiencia en el territorio gestó relaciones con organizaciones sociales y políticas que aún hoy mantiene.

Cuando se fue de Suteba el Evita ya estaba asimilado en varias estructuras gubernamentales, tanto de Nación como de Provincia. Fue entonces convocada a la flamante Secretaría de Derechos Humanos de Edgardo Binstock, un ex miitante de Montoneros que la llamó para ser su directora de Promoción de Derechos Humanos. Otra rareza de su carrera: se convertía en funcionaria del mismo gobernador al que tres años antes había enfrentado con la granja educativa en la Plaza San Martín.

EL BRUERISMO

Desde ese lugar, el Evita formó parte del movimiento con el que se buscó una renovación de “las viejas estructuras pejotistas” de cara a las elecciones de 2007, en la que Cristina Fernández de Kirchner sería electa presidenta. Bruera ganó la intendencia con una estructura que pretendió tener vuelo propio y un sello diferente al del Frente para la Victoria, el del Partido del Progreso Social.

Los acuerdos locales del bruerismo, en los que estaba el Movimiento Evita, llevaron a que varias de sus figuras se integraran. Una vez asumido Bruera, una de las figuras más relevante fue la de Santiago Martorelli, ex pareja de Riesgo. Ella apareció quinta en la lista de concejales y accedió por primera vez a la banca, asumiendo el rol de defensora de la gestión a partir de su especialización en los temas económicos, especialmente como presidenta de la Comisión de Hacienda.

Sería reelecta en 2011 junto a Bruera, ya con el sello de Frente para la Victoria. Y repetiría en el 2015 cuando el intendente perdió la intendencia con Julio Garro.

A la distancia, esa pertenencia no representó para ella una identificación cerrada respecto de la gestión. No considera que ella fuera “la concejal de confianza” del intendente ni “su defensora número 1”, nunca fue elegida para presidir el Concejo ni el bloque oficialista. Sí reconoce que como “estudiosa” de todo lo que llagaba al Concejo siempre contó con las herramientas para defenderla cuando lo consideró justo. Reconoce que ser parte del bloque oficialista impone algunas responsabilidades y recuerda que hubo expedientes que no acompañó.

Sostiene que hasta el 2 de abril de 2013 el gobierno municipal tuvo cosas buenas y cosas malas. “Yo defendí las políticas públicas que consideré buenas” dice. Y rescata entre las primeras: “La integración de las localidades, la cantidad de obras menores pero importantes para los barrios, la extensión del alumbrado público”.

Pero remarca la ruptura que Bruera tuvo con la gente que lo acompañó a partir de la tragedia del 2 de abril. Habla de la mentira del tuit (cuando a través de su cuenta se dijo que el intendente estaba en la ciudad y no era así) y del alcance de la catástrofe. “Hasta ese momento el intendente tuvo una proximidad con la gente que perdió y nunca pudo reconstruir”.

EL PRESENTE

Alejada de lo que fuera el Movimiento Evita, porque “las decisiones de un movimiento pueden entrar en contradicción con lo que uno ve y defiende desde una gestión”, Lorena Riesgo ejerció su banca de concejal en los últimos tres años por primera vez como opositora y sin una referencia local más que su identidad peronista y sus relaciones políticas con concejales como Pedro Borghini, otro ex bruerista con quien logró sostener un bloque.

Hacia lo provincial y nacional encontró en la figura de Randazzo un perfil que la anclaba al perfil político e ideológico del kirchnerismo pero sin kirchneristas. Y en ese camino comenzó a instalar su propia candidatura a intendente casi desde el momento mismo en que terminaron las elecciones de medio término de 2017.

Las pintadas, los volantes y los pasacalles hablan desde hace mucho de “Lorena 2019”. Y desde entonces convive con múltiples precandidaturas de los espacios relacionados con el peronismo, sean estos kirchneristas o “alternativos”.

En diferentes contextos compartió reuniones con los renovadores Luciano Sanguinetti y José Ramón Arteaga, o con los "margaritos" Gastón Crespo Betina Rolfi. Su figura quedó en el centro de las disputas opositoras contra Cambiemos, cuando en la renovación de autoridades perdió la vicepresidencia primera del Concejo Deliberante. Eso lesionó su relación Fabián Lugli, electo para ese lugar, otro de los referentes con pasado en el bruerismo que podría lanzar su precandidatura a intendente. Y la acercó a los sectores kirchneristas en el Concejo

Sostiene que como intendenta la idea fuerza que promoverá es la de generar empleo desde el Estado municipal. “Gobernar es dar trabajo” cita a Perón y recuerda las ordenanzas con las que desde el Concejo Deliberante intentó aportar a las gestiones comunales. Habla de un polo de producción audiovisual articulado con la UNLP, de jerarquizar la ciudad con una nueva impronta productiva, del rol que deben jugar el Puerto, el Parque Industrial, el turismo y el cordón florifrutihortícola y de las medidas para frenar el cierre de comercios.

Su precandidatura, una de las primeras en lanzarse, terminará de confirmar si llega hasta las PASO en las próximas semanas, cuando el supuesto camino de la unidad termine de confirmarse o fracasar a nivel nacional y provincial.

El camino de la ex secretaria gremial de Suteba que arrancó militando en agrupaciones estudiantiles de izquierda, desbancó a la Celeste de la conducción del gremio en La Plata, se acercó al bruerismo a través del Movimiento Evita y se convirtió en concejala durante 12 años.

10 de marzo de 2019

Nació en General Pinto, el pueblo del noroeste bonaerense que no tiene más de siete mil habitantes. A diferencia de tantos estudiantes que llegan a La Plata desde distintos lugares y después deciden quedarse a vivir, Lorena Riesgo se mudó con ese plan ya trazado. Antes de anotarse en la facultad de Humanidades donde hizo el profesorado en letras en la UNLP, su decisión de vida era instalarse definitivamente en la capital bonaerense. Aunque de niña fue una inquieta activista de cuanta causa pasara cerca de su casa y rápidamente se integró a la militancia universitaria en agrupaciones vinculadas con la izquierda peronista que resistía el neoliberalismo del gobierno menemista de los ‘90, seguramente no imaginaba que su pertenencia a la ciudad llegaría al punto de convertirla en concejala durante 12 años, ni que la salida de esos tres períodos la encontraría con intenciones de ser intendenta.

Varios mojones marcan su trayectoria en la ciudad, pero seguramente uno de los que más la expusieron públicamente fue su presencia, por su pertenencia de entonces al Movimiento Evita, en el proyecto que en 2007 llevó a Pablo Bruera al gobierno municipal. Su rol desde un cargo electivo la llevó a prolongar su vigencia más allá del propio líder de aquel proceso que empezó a tener fecha de vencimiento cuando el 2 de abril de 2013 La Plata se inundó y la muerte de al menos 89 personas atravesó a sus habitantes.

No esquiva la respuesta cuando se le pregunta por aquellas horas que son recordadas por ella misma como las más traumáticas y angustiantes. Quedaron marcadas a fuego en la historia de Concejo Deliberante las imágenes de la primera sesión post temporal, cuando el recinto fue tomado por asambleístas y hubo trompadas y volaron sillas. Riesgo atravesó aquellos momentos de tensión descompuesta en su banca, con un embarazo prácticamente a término.

Desde su banca tuvo distintos momentos de protagonismo y cultivó un perfil enfocado especialmente en la estructura productiva y económica de la ciudad, las finanzas municipales y las luchas que protagonizaron las mujeres en los últimos años. La declaración de la emergencia en violencia de género y la creación de un protocolo para los casos de abuso en el Concejo Deliberante la tuvieron como promotora.

Consustanciada con las ideas y las metodologías del primer kirchnerismo, “el de Néstor”, e identificada con muchas de las decisiones políticas de Cristina, tiene una mirada crítica respecto a los “modos” de construcción de ese espacio desde 2010 en adelante. No obstante integró las listas del FpV que en 2015 revalidaron su banca. Pero profundizó las distancias con la decisión de la ex presidenta de no competir en las PASO de 2017 contra Florencio Randazzo, candidato por el cual terminó trabajando junto a la postulación a concejal de su compañera de espacio, Paula Lambertini.

Esa misma posición la llevó a colocar su actual precandidatura en una posición expectante respecto de las decisiones que tomen las cúpulas del peronismo encuadrable en la oposición al gobierno de Mauricio Macri. Aunque se expresa cercana o parte del espacio denominado “Alternativa Federal” a la vez se muestra como una de las más abiertas a la hora de analizar los alcances que tendría que tener la declamada unidad. “Tienen que ser todos” sintetiza su postura y mantiene el buen diálogo con la mayor parte del espectro peronistas, desde los kirchneristas más puros a los renovadores que varias veces pusieron como límite del acuerdo a La Cámpora.

FACULTAD, GREMIO Y BANCA

La militancia universitaria coincidió con una etapa de “resistencia” a las políticas neoliberales que impactaban en la educación. Las agrupaciones Cienfuegos y 20 de Febrero la contuvieron. Eran fuerzas de izquierda con raigambre peronista imposibilitadas de articular con la estructura del PJ. En esos espacios coincidió con militantes de otros sectores políticos como el MUI o Quebracho que tiempo más adelante confluirían en el Movimiento Evita que lideraba Emilio Pérsico.

Pero en paralelo arrancaba su carrera como profesora de lengua y literatura y con ella su militancia gremial. Cuenta que lo primero que hizo cuando recibió el primer recibo de sueldo como suplente de la Escuela 49 de El Peligro -hacia donde iba en el viejo transporte Río de La Plata-, fue afiliarse a Suteba. También pasó escuelas de Abasto, Arana y Villa Elisa.

En 2002, en medio de un duro conflicto por un ajuste que implicaba quitarles la ruralidad a los docentes, como delegada de su escuela participó activamente en las granjas educativas que se instalaron frente a la Gobernación en contra de la decisión del entonces gobernador Felipe Solá. Aquella medida derivó en una pelea interna en el gremio porque su conducción decidió instalar una carpa frente a la Dirección General de Cultura y Educación.

El proceso terminó en las urnas con el triunfo de los opositores nucleados en la lista Violeta. Riesgo accedió entonces al primer cargo electivo como Secretaria Gremial e integrante de un sector que desbancaba a la Celeste, la lista que –rarezas del devenir político– lidera su pareja actual Roberto Baradel.

Otra fractura, relacionada con la aparición de Néstor Kirchner como figura central en la política nacional a partir de 2003, marcó su partida del gremio en 2005. Riesgo estaba entre quienes aplaudieron las primeras medidas tomadas por su gobierno en materia de educación y eso la distanció marcadamente de los grupos que impusieron posturas más radicalizadas a la lista Violeta.

Para entonces su integración en el Movimiento Evita estaba consolidada con la confluencia de los espacios vinculados al trabajo social en los barrios y la zona productiva y los que llegaron, como ella, cargando una experiencia de perfil sindical. Riesgo había conocido a Pérsico un par de años antes, en la Escuela Agraria a donde el dirigente llevaba a sus hijos. Esa experiencia en el territorio gestó relaciones con organizaciones sociales y políticas que aún hoy mantiene.

Cuando se fue de Suteba el Evita ya estaba asimilado en varias estructuras gubernamentales, tanto de Nación como de Provincia. Fue entonces convocada a la flamante Secretaría de Derechos Humanos de Edgardo Binstock, un ex miitante de Montoneros que la llamó para ser su directora de Promoción de Derechos Humanos. Otra rareza de su carrera: se convertía en funcionaria del mismo gobernador al que tres años antes había enfrentado con la granja educativa en la Plaza San Martín.

EL BRUERISMO

Desde ese lugar, el Evita formó parte del movimiento con el que se buscó una renovación de “las viejas estructuras pejotistas” de cara a las elecciones de 2007, en la que Cristina Fernández de Kirchner sería electa presidenta. Bruera ganó la intendencia con una estructura que pretendió tener vuelo propio y un sello diferente al del Frente para la Victoria, el del Partido del Progreso Social.

Los acuerdos locales del bruerismo, en los que estaba el Movimiento Evita, llevaron a que varias de sus figuras se integraran. Una vez asumido Bruera, una de las figuras más relevante fue la de Santiago Martorelli, ex pareja de Riesgo. Ella apareció quinta en la lista de concejales y accedió por primera vez a la banca, asumiendo el rol de defensora de la gestión a partir de su especialización en los temas económicos, especialmente como presidenta de la Comisión de Hacienda.

Sería reelecta en 2011 junto a Bruera, ya con el sello de Frente para la Victoria. Y repetiría en el 2015 cuando el intendente perdió la intendencia con Julio Garro.

A la distancia, esa pertenencia no representó para ella una identificación cerrada respecto de la gestión. No considera que ella fuera “la concejal de confianza” del intendente ni “su defensora número 1”, nunca fue elegida para presidir el Concejo ni el bloque oficialista. Sí reconoce que como “estudiosa” de todo lo que llagaba al Concejo siempre contó con las herramientas para defenderla cuando lo consideró justo. Reconoce que ser parte del bloque oficialista impone algunas responsabilidades y recuerda que hubo expedientes que no acompañó.

Sostiene que hasta el 2 de abril de 2013 el gobierno municipal tuvo cosas buenas y cosas malas. “Yo defendí las políticas públicas que consideré buenas” dice. Y rescata entre las primeras: “La integración de las localidades, la cantidad de obras menores pero importantes para los barrios, la extensión del alumbrado público”.

Pero remarca la ruptura que Bruera tuvo con la gente que lo acompañó a partir de la tragedia del 2 de abril. Habla de la mentira del tuit (cuando a través de su cuenta se dijo que el intendente estaba en la ciudad y no era así) y del alcance de la catástrofe. “Hasta ese momento el intendente tuvo una proximidad con la gente que perdió y nunca pudo reconstruir”.

EL PRESENTE

Alejada de lo que fuera el Movimiento Evita, porque “las decisiones de un movimiento pueden entrar en contradicción con lo que uno ve y defiende desde una gestión”, Lorena Riesgo ejerció su banca de concejal en los últimos tres años por primera vez como opositora y sin una referencia local más que su identidad peronista y sus relaciones políticas con concejales como Pedro Borghini, otro ex bruerista con quien logró sostener un bloque.

Hacia lo provincial y nacional encontró en la figura de Randazzo un perfil que la anclaba al perfil político e ideológico del kirchnerismo pero sin kirchneristas. Y en ese camino comenzó a instalar su propia candidatura a intendente casi desde el momento mismo en que terminaron las elecciones de medio término de 2017.

Las pintadas, los volantes y los pasacalles hablan desde hace mucho de “Lorena 2019”. Y desde entonces convive con múltiples precandidaturas de los espacios relacionados con el peronismo, sean estos kirchneristas o “alternativos”.

En diferentes contextos compartió reuniones con los renovadores Luciano Sanguinetti y José Ramón Arteaga, o con los "margaritos" Gastón Crespo Betina Rolfi. Su figura quedó en el centro de las disputas opositoras contra Cambiemos, cuando en la renovación de autoridades perdió la vicepresidencia primera del Concejo Deliberante. Eso lesionó su relación Fabián Lugli, electo para ese lugar, otro de los referentes con pasado en el bruerismo que podría lanzar su precandidatura a intendente. Y la acercó a los sectores kirchneristas en el Concejo

Sostiene que como intendenta la idea fuerza que promoverá es la de generar empleo desde el Estado municipal. “Gobernar es dar trabajo” cita a Perón y recuerda las ordenanzas con las que desde el Concejo Deliberante intentó aportar a las gestiones comunales. Habla de un polo de producción audiovisual articulado con la UNLP, de jerarquizar la ciudad con una nueva impronta productiva, del rol que deben jugar el Puerto, el Parque Industrial, el turismo y el cordón florifrutihortícola y de las medidas para frenar el cierre de comercios.

Su precandidatura, una de las primeras en lanzarse, terminará de confirmar si llega hasta las PASO en las próximas semanas, cuando el supuesto camino de la unidad termine de confirmarse o fracasar a nivel nacional y provincial.

COMENTARIOS

El camino de la ex secretaria gremial de Suteba que arrancó militando en agrupaciones estudiantiles de izquierda, desbancó a la Celeste de la conducción del gremio en La Plata, se acercó al bruerismo a través del Movimiento Evita y se convirtió en concejala durante 12 años.