A 23 años de la Asamblea Universitaria que terminó en una brutal represión, el recuerdo
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A 23 años de la Asamblea Universitaria que terminó en una brutal represión, el recuerdo

El arancelamiento a la Universidad pública puso en alerta a todo el estudiantado que salió a las calles para pelear por sus derechos. El presidente de aquel entonces y las autoridades provinciales desplegaron un fuerte operativo de seguridad para evitar cualquier tipo de manifestación. El resultado fue 237 detenidos y una terrible represión en las puertas en el Bosque platense.

Hace 23 años atrás, el microcentro de La Plata amanecía completamente sitiado por la Asamblea Universitaria del 20 de febrero de 1996, cuando el presidente de la UNLP de aquel entonces, el Ingeniero Luis Ángel Lima, buscaba modificar el estatuto de la casa de altos estudios para introducir la Ley de Educación Superior (LES).  Todo el arco estudiantil buscaba impedir la votación ya que, además de permitir la reelección de los mandatos, le daba luz verde al arancelamiento. Ese día volvió a verse otra de las páginas más negras para el estudiantado local ya que la policía los reprimió brutalmente.

En el esquema privatizador que se desarrolló en gran parte de los años ’90, el presidente Carlos Saúl Menem decidió que la educación pública debía seguir el camino de los ferrocarriles, YPF, Telefónica, entre otros bienes claves para la estructura del Estado. A pesar de la gran cantidad de manifestaciones multitudinarias en todo el país, entre las que incluyó un abrazo al Congreso de la Nación, la LES fue aprobada en julio de 1995.

Para alinearse con el pensamiento del Gobierno Nacional, el 29 de diciembre de 1995 el Consejo Superior de la UNLP emitió una resolución para declarar la “necesidad de reformar el Estatuto”, para que persiga los objetivos de la nueva ley. En concreto, Lima y las autoridades buscaban generalizar el arancel y la venta de servicios de investigación, extensión y enseñanza, tres pilares fundamentales de la Universidad. También estaba el riesgo latente de que la casa de altos estudios sea funcional a las grandes empresas y se restrinja la educación para los sectores más vulnerables de la sociedad.

El Consejo Superior decidió que el 15 de febrero se realice la Asamblea Universitaria, pero el movimiento estudiantil, alertado por el debate que estaba por desarrollarse, decidió realizar una gran manifestación. En aquella oportunidad, unos quinientos jóvenes abrazaron el edificio del ex Jockey Club, en 7 entre 47 y 48, e impidieron el desarrollo de la asamblea y, por ende, el ingreso de la LES al estatuto universitario.

Lejos de dar marcha atrás, Lima y las principales autoridades universitarias decidieron decretar el asueto en las facultades hasta que la asamblea introdujera la ley, algo que ocurriría días más tarde.


Esta vez, la fecha elegida fue el 20 de febrero de 1996 en la Biblioteca Pública de la UNLP. Aquella lluviosa mañana, Plaza Rocha amaneció con un imponente vallado azul y estaba rodeada de patrulleros y una fuerte presencia policial. Los vecinos, alertados de la situación, optaron por no salir de sus casas por el temor de ser detenidos por el simple hecho de estar en las cercanías de la zona donde se estaba por realizar la Asamblea Universitaria.

Todo el estudiantado, acompañados por organizaciones sociales y de derechos humanos, salió nuevamente a las calles pero la represión fue brutal. Para el mediodía del 20 de febrero, un total de 237 jóvenes fueron detenidos y enviados a la sede de la Infantería de la Provincia de Buenos Aires, ubicada en 1 y 60. Aquel día la policía también detuvo a personas que no tenían que ver con la movilización, algunos policías actuaron disfrazados de civiles y los detenidos fueron a parar a la dependencia policial bajo el cargo de “averiguación de antecedentes”.

Mientras la Asamblea seguía su curso, la lucha pasó a ser otra: la libertad de los detenidos. En horas de la tarde, una gran cantidad de referentes en DD.HH, como Hebe De Bonafini, llegó a La Plata a pedir por los jóvenes que estaban dentro de uno de los lugares que funcionó como centro clandestino durante la última dictadura cívico militar.

Fui a buscar a pibes en el Campo de Concentración, donde murieron muchos de nuestros hijos. No me imaginaba qué desesperación era para los pibes, saber que estaban en el mismo lugar que estuvieron sus padres”, declaró Hebe en el programa de Mariano Grondona, Hora Clave. Varios de los detenidos eran hijos de desaparecidos.

Al caer la tarde se vieron los peores incidentes. Mientras la manifestación estaba sobre calle 1, los policías contestaron con una gran balacera y corrieron a todas las personas por el Bosque platense. Así quedó de manifiesto en un video filmado por los agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) y que quedó en el archivo de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).         


Entre los heridos por la represión estuvo el camarógrafo de Canal 13, Hernán Ramos, quien debió ser hospitalizado en el Instituto Médico Platense para que le quiten las balas que estaban alojadas en su cuerpo. Mientras el hombre realizaba su trabajo un policía dio la orden de “meterle bala”.

Por su parte, Lima logró su objetivo y consiguió los votos necesarios para reformar el estatuto de la UNLP. El estudiantado señaló a Franja Morada y parte del PJ como los principales responsables de la realización de la Asamblea y de dar luz verde a la introducción de la LES a la vida universitaria.

Aquella fecha quedó marcada a fuego para La Plata y especialmente para su Universidad y para el grupo de estudiantes que salió a las calles y dejó en evidencia el accionar de la policía bonaerense, la cual estaba comandada por el Ministro de Seguridad, Alberto Piotti, elegido para ocupar ese cargo durante la Gobernación de Eduardo Duhalde. Ese mismo año, Franja Morada perdió la presidencia de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) en manos del frente 20 de febrero, que unió fuerzas para sacar a la agrupación radical y marcó un quiebre dentro de la historia de la UNLP.

Luego de 23 años, tanto las autoridades universitarias, los docentes, no docentes y todo los estudiantes mantienen en alto la defensa de la universidad pública y gratuita.

El arancelamiento a la Universidad pública puso en alerta a todo el estudiantado que salió a las calles para pelear por sus derechos. El presidente de aquel entonces y las autoridades provinciales desplegaron un fuerte operativo de seguridad para evitar cualquier tipo de manifestación. El resultado fue 237 detenidos y una terrible represión en las puertas en el Bosque platense.

20 de febrero de 2019

Hace 23 años atrás, el microcentro de La Plata amanecía completamente sitiado por la Asamblea Universitaria del 20 de febrero de 1996, cuando el presidente de la UNLP de aquel entonces, el Ingeniero Luis Ángel Lima, buscaba modificar el estatuto de la casa de altos estudios para introducir la Ley de Educación Superior (LES).  Todo el arco estudiantil buscaba impedir la votación ya que, además de permitir la reelección de los mandatos, le daba luz verde al arancelamiento. Ese día volvió a verse otra de las páginas más negras para el estudiantado local ya que la policía los reprimió brutalmente.

En el esquema privatizador que se desarrolló en gran parte de los años ’90, el presidente Carlos Saúl Menem decidió que la educación pública debía seguir el camino de los ferrocarriles, YPF, Telefónica, entre otros bienes claves para la estructura del Estado. A pesar de la gran cantidad de manifestaciones multitudinarias en todo el país, entre las que incluyó un abrazo al Congreso de la Nación, la LES fue aprobada en julio de 1995.

Para alinearse con el pensamiento del Gobierno Nacional, el 29 de diciembre de 1995 el Consejo Superior de la UNLP emitió una resolución para declarar la “necesidad de reformar el Estatuto”, para que persiga los objetivos de la nueva ley. En concreto, Lima y las autoridades buscaban generalizar el arancel y la venta de servicios de investigación, extensión y enseñanza, tres pilares fundamentales de la Universidad. También estaba el riesgo latente de que la casa de altos estudios sea funcional a las grandes empresas y se restrinja la educación para los sectores más vulnerables de la sociedad.

El Consejo Superior decidió que el 15 de febrero se realice la Asamblea Universitaria, pero el movimiento estudiantil, alertado por el debate que estaba por desarrollarse, decidió realizar una gran manifestación. En aquella oportunidad, unos quinientos jóvenes abrazaron el edificio del ex Jockey Club, en 7 entre 47 y 48, e impidieron el desarrollo de la asamblea y, por ende, el ingreso de la LES al estatuto universitario.

Lejos de dar marcha atrás, Lima y las principales autoridades universitarias decidieron decretar el asueto en las facultades hasta que la asamblea introdujera la ley, algo que ocurriría días más tarde.


Esta vez, la fecha elegida fue el 20 de febrero de 1996 en la Biblioteca Pública de la UNLP. Aquella lluviosa mañana, Plaza Rocha amaneció con un imponente vallado azul y estaba rodeada de patrulleros y una fuerte presencia policial. Los vecinos, alertados de la situación, optaron por no salir de sus casas por el temor de ser detenidos por el simple hecho de estar en las cercanías de la zona donde se estaba por realizar la Asamblea Universitaria.

Todo el estudiantado, acompañados por organizaciones sociales y de derechos humanos, salió nuevamente a las calles pero la represión fue brutal. Para el mediodía del 20 de febrero, un total de 237 jóvenes fueron detenidos y enviados a la sede de la Infantería de la Provincia de Buenos Aires, ubicada en 1 y 60. Aquel día la policía también detuvo a personas que no tenían que ver con la movilización, algunos policías actuaron disfrazados de civiles y los detenidos fueron a parar a la dependencia policial bajo el cargo de “averiguación de antecedentes”.

Mientras la Asamblea seguía su curso, la lucha pasó a ser otra: la libertad de los detenidos. En horas de la tarde, una gran cantidad de referentes en DD.HH, como Hebe De Bonafini, llegó a La Plata a pedir por los jóvenes que estaban dentro de uno de los lugares que funcionó como centro clandestino durante la última dictadura cívico militar.

Fui a buscar a pibes en el Campo de Concentración, donde murieron muchos de nuestros hijos. No me imaginaba qué desesperación era para los pibes, saber que estaban en el mismo lugar que estuvieron sus padres”, declaró Hebe en el programa de Mariano Grondona, Hora Clave. Varios de los detenidos eran hijos de desaparecidos.

Al caer la tarde se vieron los peores incidentes. Mientras la manifestación estaba sobre calle 1, los policías contestaron con una gran balacera y corrieron a todas las personas por el Bosque platense. Así quedó de manifiesto en un video filmado por los agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) y que quedó en el archivo de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).         


Entre los heridos por la represión estuvo el camarógrafo de Canal 13, Hernán Ramos, quien debió ser hospitalizado en el Instituto Médico Platense para que le quiten las balas que estaban alojadas en su cuerpo. Mientras el hombre realizaba su trabajo un policía dio la orden de “meterle bala”.

Por su parte, Lima logró su objetivo y consiguió los votos necesarios para reformar el estatuto de la UNLP. El estudiantado señaló a Franja Morada y parte del PJ como los principales responsables de la realización de la Asamblea y de dar luz verde a la introducción de la LES a la vida universitaria.

Aquella fecha quedó marcada a fuego para La Plata y especialmente para su Universidad y para el grupo de estudiantes que salió a las calles y dejó en evidencia el accionar de la policía bonaerense, la cual estaba comandada por el Ministro de Seguridad, Alberto Piotti, elegido para ocupar ese cargo durante la Gobernación de Eduardo Duhalde. Ese mismo año, Franja Morada perdió la presidencia de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) en manos del frente 20 de febrero, que unió fuerzas para sacar a la agrupación radical y marcó un quiebre dentro de la historia de la UNLP.

Luego de 23 años, tanto las autoridades universitarias, los docentes, no docentes y todo los estudiantes mantienen en alto la defensa de la universidad pública y gratuita.

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