Con eje en el rol que juega el Estado en las políticas públicas, especialmente las vinculadas con los servicios, una mirada crítica y exigente sobre funcionarios y legisladores y una lectura escéptica respecto del proceso electoral, el Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, protagonizará la reapertura de los Conversatorios organizados por la Asociación de Politólogos bonaerense y 0221.com.ar y que ahora se realizarán en el restaurante OliBar de 12 y 42
Uno eje que podrá salir como tema de debate en el encuentro es una de las preocupaciones de Lorenzino: “La gran ausencia del Estado nacional en lo que tiene que ver con políticas públicas”, adelanta.
Se refiere a una conducta ejercida por el Gobierno desde 2015 respecto a la relación con las empresas, especialmente la vinculadas con la prestación de servicios. “El Estado dejó la cancha, no ocupa el rol que debe y eso se ve permanentemente, por ejemplo en las audiencias públicas cuando se tratan los aumentos de tarifas”.
Para el funcionario, ante esa ausencia, esas funciones pasaron a ejercerlas las defensorías, los municipios y las propias empresas. “Ese abandono lo vemos en cada decisión en materia energética o de concesiones. O al analizar medidas que nunca favorecen a la gente y siempre se lauda en beneficio de las empresas”, afirma.

AUTOCRITICA
Otra mirada del defensor esboza una autocrítica respecto de la clase política y la gestión ejecutiva y legislativa que él ocupó en el pasado. “Ocupar el rol de defensor interpela al sistema político y me permite proyectar una mirada muy exigente” afirma. Y se explaya: “Mi rol actual y el contacto con la gente me permiten visualizar que las capacidades de gestión distan mucho de lo que debiera ser”.
“Lo observo con el gobierno de turno pero también en retrospectiva con los distintos lugares que uno ocupó anteriormente” asegura. Agrega que eso motiva también un cambio interno “a nivel personal”.
LA COYUNTURA
Lorenzino es escéptico respecto del contexto preelectoral que ya arrancó. Lo argumenta planteando “la incapacidad general de construir consensos”. Para el Defensor, en el caso puntual del Gobierno, “Se ha enamorado de la grieta porque le sirve para reafirmarse desde un lugar por la negativa, seguramente ante la imposibilidad de mostrar logros de gobierno”.
Cree entonces que hay pocas posibilidades de una construcción política con la que se avance porque “todo pasa por una división entre buenos y malos, lo cual me parece que es irresponsable.