La postal es desoladora: maderas por el piso, el nylon de los invernáculos desparramados y las cajas aplastadas. Las fuertes ráfagas -que superaron los 120 KM/H-, más el granizo y las intensas lluvias arrasaron el corredor productivo platense y provocaron la caída de las estructuras casi como en un efecto dominó.
Algunos productores no alcanzaban a reponerse de la tormenta anterior cuando sufrieron el paso arrollador del temporal del último viernes y quedaron literalmente sin nada. En ese sentido, en la asamblea que realizaron este sábado precisaron que los daños iban desde la destrucción de las viviendas -especialmente los techos-, la destrucción de los invernáculos y la pérdida del 100% de la producción.
Los productores de la zona compararon el fenómeno climático con el paso de un "gigante" que destruía y aplastaba todo lo que encontraba en su camino. En ese marco, varios de los afectados manifestaron su deseo de abandonar la actividad dado que empezar nuevamente de cero se torna verdaderamente en una "misión imposible".

En las últimas horas el intendente Julio Garro recorrió la zona y sostuvo que están llevando a cabo un relevamiento del cordón frutihortícola con el objetivo de evaluar los daños y asistir a los quinteros, junto al Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires.

“Nuestro objetivo es ponernos a disposición de los productores para poder asistirlos y trabajar en conjunto”, dijo el jefe comunal.