Alquiler, tarifas y bajo consumo. Esos fueron los motivos por los cuales Andrés, un comerciante de la ciudad, decidió cerrar las puertas de su carnicería Don Elías, en Berisso. La misma existe hace seis años, está ubicada en 122 y 68, y dentro de pocos días dejará de existir. “La gente no compra carne por los precios, por eso bajamos las cortinas”, explicó su dueño en diálogo con C5N.
Como comentó, “la gente dejó de consumir carne y se fue al pollo”. Y por eso hace cerca de diez días que en los carteles de la puerta de su local no aparece ningún corte de carne vacuna. Para calcular el aumento en el producto, explicó que en diciembre del 2018 el kg. de asado costaba 180 pesos y al día de hoy vale 300; y que a su vez una media res cuesta 15 mil pesos y resulta “imposible pagarlo”.
“Hace un año y medio que me cuesta pagar el alquiler, juntar la plata para la luz, y hoy estoy atrasado con los impuestos. Los gastos me superan y me comió los pocos ahorros que tenía”, sentenció el vecino de 60 años, con una evidente angustia.
Al cerrar su negocio y medio económico para subsistir, una de sus alternativas es reabrir una pollajería en su casa, donde no pagaría alquiler. “Tengo ganas de seguir trabajando”, mencionó.
Al mismo tiempo, un negocio lindero a la carnicería también sufrió la crisis. “Acá al lado hay un local vacío, en diciembre pusieron una verdulería y ahora ya la cerraron, no tenían ventas”, contó Andrés, mientras que también agregó que a un almacén de la cuadra le llegó una boleta de luz de 10 mil pesos.