El año empezó convulsionado en el Concejo Deliberante, con un cruce de denuncias entre el presidente del cuerpo Fernando Ponce y una empleada que lo acuso de acosarla, lo cual derivó en la licencia del edil y la asunción de una mujer en su reemplazo, algo que ocurría por segunda vez en toda la historia del deliberativo. Aquel movimiento fue el primero de una serie que terminarían definiendo a 2019 como un período legislativo feminista. La redacción de un protocolo de actuación para casos de acoso sexual o violencia laboral, la existencia de una virtual paridad entre varones y mujeres y la creación de una comisión permanente de equidad, constituyeron un encadenamiento de hechos en ese sentido.
Con la asunción de Cid el 5 de febrero, el Concejo Deliberante le puso fin a la serie de episodios que derivaron en una crisis institucional que motivó el pedido de licencia de Ponce. En una sesión especial fue votada la entonces secretaria de Desarrollo Económica y Urbano de la Municipalidad, elegida por el intendente Julio Garro para ocupar un lugar estratégico en el tránsito del último año de su mandato, en el que buscó y logró la reelección.
Cid llegó al deliberativo al cortar la licencia que pidió apenas asumió la banca en diciembre de 2017, cuando fue convocada por el jefe comunal para ocupar un lugar en el gabinete. Desde que se conoció que Ponce pedía licencia su nombre apareció casi de inmediato como mujer de confianza del jefe comunal y candidata para ser la reemplazante de quien durante los tres años previos encabezó la gestión del Concejo, representando lo intereses del Departamento Ejecutivo.
Otras consecuencia de ese movimiento fue la inmediata asunción como concejal de la ex jefa de Gabinete municipal, Natalia Vallejos, quien fuera octava en la lista que Cambiemos presentó en 2015, el mismo año que Garro ganó la intendencia. Su llegada llevó a que el Concejo Deliberante, por primera vez en su historia quedara al borde de la paridad de género.
Con diez mujeres en las 24 bancas la paridad absoluta quedó a un paso y el hecho de que la presidencia quedara en manos de una de ellas potenció esa situación. Eso llevó a la titular del cuerpo a convocar a sus colegas a una reunión para consensuar los temas que se abordarían a lo largo del año y estuvieron vinculados con una "agenda de género".
Una de las principales medidas que se acordaron en el encuentro fue la creación de una comisión permanente de género y diversidad para abordar todos los expedientes relacionados. La Comisión debutó el 31 de mayo después de varias semanas de discusiones por quiénes la integrarían. Entre otros temas, ese cuerpo logró ejecutar la ordenanza para instalar bancos rojos (en conmemoración de las víctimas de femicidios) en las plazas de La Plata, la cual había sido sancionada a fines de 2018.
El siguiente paso fue la redacción de un Protocolo de actuación ante casos de abuso y violencia en el ámbito del Concejo, una idea que fue propuestas por las dos mujeres que eran vicepresidentas del Concejo, Lorena Riesgo y Virginia Rodríguez.
La comisión que se conformó para su integración trabajó durante todo el año hasta que se presentó a fines de año. Fue aprobado por unanimidad en la última sesión del año y es una norma que entre otras cosas establece la creación de un equipo interdisciplinario que se activará antes las denuncias que se realicen y que tendrá como objetivos principales analizar el caso y sugerir las salidas institucionales.
Los objetivos establecidos en el Protocolo son los de "dar respuesta a situaciones de violencia de género en el ámbito laboral del Concejo Deliberante, conformando un espacio institucional que garantice el resguardo de la persona denunciante, poniendo a su disposición mecanismos para su asistencia, asesoramiento y acompañamiento, con el fin de lograr un ambiente laboral libre de discriminación, hostigamiento, acoso y violencia en todas sus formas, promoviendo condiciones de igualdad y equidad",