Justas. Pero vaya Dios a saber si necesarias. Así fueron las palabras con las que el arzobispo de La Plata Víctor "Tucho" Fernández se refirió al suicidio del cura Eduardo Lorenzo, quien se quitó la vida de un disparo este lunes, horas después de que la Justicia ordenara su detención por abusos sexuales de al menos cinco menores de edad, aunque la medida quedara sin efecto por una maniobra legal de su defensa.
La reacción del arzobispo amigo del Papa Francisco se dio a una velocidad extrema si se la compara con su velocidad para referirse a los casos por los que era investigado el ex capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense: tardó menos de dos horas desde que se hiciera público el fallecimiento, cuando demoró casi un año para hablar del caso en sí.
"Ante la muerte de nuestro hermano Eduardo Lorenzo, que se quitó la vida después de largos meses de enorme tensión y sufrimiento", afirma Tucho en el comunicado emitido por el Arzobispado, "solamente nos cabe unirnos en oración por él para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito".
"El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolor", agrega, sin dejar en claro si se refiere a un misterio oscuro vivido por Lorenzo o por sus víctimas, que ya no podrán obtener justicia humana.

EL COMUNICADO DEL ARZOBISPADO
Queridas hermanas y hermanos de la Comunidad arquidiocesana, ante la muerte de nuestro hermano Eduardo Lorenzo, que se quitó la vida después de largos meses de enorme tensión y sufrimiento, solamente nos cabe unirnos en oración por él para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito. El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolor.
Los abrazo a todos con afecto en Cristo.
Mons. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo