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Guerra política, inflación y sueños demorados: los hechos que marcaron el regreso de Estudiantes a UNO

Hoy es el gran día para el Mundo Estudiantes. Después de más de 14 años, más precisamente de 5186 días podrá volver a UNO, al lugar de toda su vida, con un estadio que costó sangre, sudor y lágrimas pero que será orgullo de todos los Pincharratas.

Este regreso tiene un final feliz, pero con capítulos tensos, duros, que llevaron peleas internas, luchas políticas, judiciales y complicaciones económicas en un país donde tener proyectos serios y encarar una obra de semejante magnitud parece una utopía.

El 21 de marzo del 2001 se tomó bajo la presidencia de Guillermo Cicchetti la decisión política de construir un nuevo estadio. En ese momento (y por poco tiempo más) aun existía la convertibilidad económica en el país y un peso equivalía a un dólar.

En agosto de ese año en el programa “Fuera de Juego” de la TV local el vicepresidente del club, Julio Alegre y el arquitecto Enrique Lombardi, autor del proyecto, hablaron de una inversión de 6 millones de dólares, un plazo de obra de 3 años y un estadio con una capacidad para 47.116 personas parados o 23.098 sentadas.

El 21 de febrero del 2002 se talaron los árboles que estaban por detrás de la tribuna cabecera de calle 55 para luego sentar las bases de la nueva estructura y el 2 de abril de ese mismo año se desarrolló la primera marcha de los hinchas.

La lucha política entre la dirigencia albirroja y el entonces intendente Julio Alak, con la activa participación de distintas ONG ambientalistas, con “hoja de Tilo” a la cabeza, alcanzó puntos de alta tensión, con cruces de declaraciones y solicitadas que iban y venían.

En julio del 2002 el diario Hoy tituló “Estalló la guerra”. El presidente Cicchetti habló de una lucha entre “ciudadanos comunes y el aparato político”, mientras que el intendente afirmó que el proyecto de Estudiantes no se ajustaba a las normas vigentes y se comprometió a revitalizar las obras del Estadio Ciudad de La Plata.

La lucha nunca cesó y en el medio de medidas cautelares el martes 20 de agosto de 2002 se colocaron los primeros bloques de la tribuna de 55 y un día después la Suprema Corte de Justicia dictaminó la paralización de las obras. En ese momento un dólar cotizaba a 3,61 pesos. Días después el primer equipo lució en la camiseta una publicidad que rezaba “Si al estadio”.

El 3 de septiembre de 2003, en la previa de nuevas elecciones legislativas distintos políticos de la ciudad firmaron un acta compromiso de apoyar la remodelación del estadio.

El acuerdo entre las partes era imposible de alcanzar, el diálogo estaba roto, las luchas judiciales se mantenían y el 17 de abril del 2005 la Municipalidad publicó en los diarios locales una solicitada con el título “Sí a la remodelación del estadio de Estudiantes. No a la destrucción del Paseo del Bosque.

El 28 de agosto del 2005 se jugó el último partido en la vieja cancha de 1 y 55. Fue el clásico 138, con victoria Pincha por 1 a 0, con gol de José Luis Calderón a Carlos Navarro Montoya en el arco de 57 y tras caerse una mujer en la cabecera de 55 por ceder unos tablones, días después el Ministerio de Seguridad prohibió jugar partidos en estadios con tribunas de madera.

El 5 de junio de 2006 Sebastián Verón regresó al club, se presentó ante los hinchas en el estadio y 11 días después se reunió con el presidente Néstor Kirchner y comenzó a destrabarse el conflicto. El 19 de septiembre el diario El Día anunció en su título principal: “Ya está el acuerdo por el estadio de Estudiantes”. Se mencionaba una capacidad para 20 mil personas y cabeceras con tablones de hormigón pretensado, tema que luego se modificó.

El 30 de septiembre los socios ratificaron el acuerdo con la Municipalidad en una asamblea para construir la nueva cancha y a utilizar el Estadio Unico en los partidos de mayor convocatoria. En octubre se ratificó el convenio y se estipuló que la inauguración podría realizarse en el 2010.

El 15 de octubre del 2006 se usa por primera vez el estadio de 25 y 32 como local en el clásico del 7 a 0 y una semana después en Mendoza se desplegó un telón albirrojo con un pingüino.

El 4 de agosto del 2008 con el presidente Eduardo Abadie a la cabeza se reiniciaron las obras. Ahí un dólar equivalía 3,03 pesos. El 29 de agosto del 2011 el intendente Pablo Bruera, los presidentes Rubén Filipas y Héctor Delmar y varias ONG firmaron un acta acuerdo sobre los estadios y el uso del Paseo del Bosque, y en octubre de ese año el gobernador Daniel Scioli le entregó a los clubes las escrituras de las tierras de sus estadios.

Filipas recordó que “el nuevo estadio es un compendio de muchas luchas, de algunos traspiés, de desilusiones, pero por sobre todo, es el éxito de la continuidad de gestiones que, cada cual a su modo, puso su grano para seguir adelante. Y fundamentalmente de toda la gente de Estudiantes que durante estos 14 años demostró que no se podía abandonar el sueño. Que merecían este estadio, este regreso, este espacio que constituye nuestra identidad”.

Luego agregó: “Es un orgullo y una felicidad inmensa para mí formar parte de su re-fundación y sobre todo que ese honor lo comande Juan Sebastián Verón. Quién más que él para hacernos creer que nuevas ilusiones se abren al mismo tiempo que iniciemos esta nueva etapa”.

Solucionado el tema político y judicial aparecieron más que nunca las complicaciones económicas. El presidente Lombardi reconoció en una nota con Télam las dificultades, habló de formar un fideicomiso, de vender hectáreas del golf y “buscar opciones que no endeuden al club a largo plazo”.

En octubre del 2013 el titular Pincha en una nota con 221Radio manifestó que “si es exitosa la campaña del socio león y se venden algunos palcos es viable jugar un partido el año que viene (por el 2014)”. Ya en plena campaña electoral que enfrentó a Lombardi con Verón en agosto del 2014 se comenzaron a instalar plateas sobre el sector de 115 y se informó que en 120 o 150 días el estadio podía recibir partidos oficiales.

En octubre de 2014, en la previa de las elecciones y con el dólar a una cotización de 8,50 pesos, el oficialismo puntualizó que “lo que dejamos está a la vista, el estadio con muy poco tiempo para inaugurarlo y un plantel competitivo”.

Los socios votaron y eligieron en una elección récord para la historia del club a Sebastián Verón como presidente. Un primer informe de la comisión entrante habló de un club al borde de una convocatoria de acreedores, de una situación económica-financiera muy complicada y que había que repensar la obra del estadio.

El ingeniero Juan José Calderón tomó las riendas de la obra, la secretaría de finanzas comenzó a destinar para el estadio dinero producido por la venta de jugadores, acuerdos alcanzados con Experiencia Fútbol, Sport Club, el préstamo del Banco Itaú (tras frustrarse uno de un banco chino) permitieron este final.

Hace horas, Lombardi, autor del proyecto original y uno de los presidentes involucrados en esta historia reconoció a 0221.com.ar que siente "una profunda emoción como hincha y como uno de los iniciadores de todo esto. Es un sueño cumplido que unificó al club detrás de un objetivo. Y como arquitecto es mi hijo más querido”.

El proyecto del nuevo “Jorge Hirschi” se modificó y hoy con una inversión de casi 45 millones de dólares (a una cotización en este final de 59, 59 pesos) abrirá sus puertas con una capacidad de más de 30 mil espectadores.

En la placa fundacional está el nombre de los presidentes involucrados en esta historia con final felíz: Guillermo Cicchetti, Julio Alegre, Eduardo Abadie, Rubén Filipas, Enrique Lombardi y Juan Sebastián Verón. Detrás de ellos todo un club luchó por el sueño de UNO.

Hoy es el gran día para el Mundo Estudiantes. Después de más de 14 años, más precisamente de 5186 días podrá volver a UNO, al lugar de toda su vida, con un estadio que costó sangre, sudor y lágrimas pero que será orgullo de todos los Pincharratas.

09 de noviembre de 2019

Este regreso tiene un final feliz, pero con capítulos tensos, duros, que llevaron peleas internas, luchas políticas, judiciales y complicaciones económicas en un país donde tener proyectos serios y encarar una obra de semejante magnitud parece una utopía.

El 21 de marzo del 2001 se tomó bajo la presidencia de Guillermo Cicchetti la decisión política de construir un nuevo estadio. En ese momento (y por poco tiempo más) aun existía la convertibilidad económica en el país y un peso equivalía a un dólar.

En agosto de ese año en el programa “Fuera de Juego” de la TV local el vicepresidente del club, Julio Alegre y el arquitecto Enrique Lombardi, autor del proyecto, hablaron de una inversión de 6 millones de dólares, un plazo de obra de 3 años y un estadio con una capacidad para 47.116 personas parados o 23.098 sentadas.

El 21 de febrero del 2002 se talaron los árboles que estaban por detrás de la tribuna cabecera de calle 55 para luego sentar las bases de la nueva estructura y el 2 de abril de ese mismo año se desarrolló la primera marcha de los hinchas.

La lucha política entre la dirigencia albirroja y el entonces intendente Julio Alak, con la activa participación de distintas ONG ambientalistas, con “hoja de Tilo” a la cabeza, alcanzó puntos de alta tensión, con cruces de declaraciones y solicitadas que iban y venían.

En julio del 2002 el diario Hoy tituló “Estalló la guerra”. El presidente Cicchetti habló de una lucha entre “ciudadanos comunes y el aparato político”, mientras que el intendente afirmó que el proyecto de Estudiantes no se ajustaba a las normas vigentes y se comprometió a revitalizar las obras del Estadio Ciudad de La Plata.

La lucha nunca cesó y en el medio de medidas cautelares el martes 20 de agosto de 2002 se colocaron los primeros bloques de la tribuna de 55 y un día después la Suprema Corte de Justicia dictaminó la paralización de las obras. En ese momento un dólar cotizaba a 3,61 pesos. Días después el primer equipo lució en la camiseta una publicidad que rezaba “Si al estadio”.

El 3 de septiembre de 2003, en la previa de nuevas elecciones legislativas distintos políticos de la ciudad firmaron un acta compromiso de apoyar la remodelación del estadio.

El acuerdo entre las partes era imposible de alcanzar, el diálogo estaba roto, las luchas judiciales se mantenían y el 17 de abril del 2005 la Municipalidad publicó en los diarios locales una solicitada con el título “Sí a la remodelación del estadio de Estudiantes. No a la destrucción del Paseo del Bosque.

El 28 de agosto del 2005 se jugó el último partido en la vieja cancha de 1 y 55. Fue el clásico 138, con victoria Pincha por 1 a 0, con gol de José Luis Calderón a Carlos Navarro Montoya en el arco de 57 y tras caerse una mujer en la cabecera de 55 por ceder unos tablones, días después el Ministerio de Seguridad prohibió jugar partidos en estadios con tribunas de madera.

El 5 de junio de 2006 Sebastián Verón regresó al club, se presentó ante los hinchas en el estadio y 11 días después se reunió con el presidente Néstor Kirchner y comenzó a destrabarse el conflicto. El 19 de septiembre el diario El Día anunció en su título principal: “Ya está el acuerdo por el estadio de Estudiantes”. Se mencionaba una capacidad para 20 mil personas y cabeceras con tablones de hormigón pretensado, tema que luego se modificó.

El 30 de septiembre los socios ratificaron el acuerdo con la Municipalidad en una asamblea para construir la nueva cancha y a utilizar el Estadio Unico en los partidos de mayor convocatoria. En octubre se ratificó el convenio y se estipuló que la inauguración podría realizarse en el 2010.

El 15 de octubre del 2006 se usa por primera vez el estadio de 25 y 32 como local en el clásico del 7 a 0 y una semana después en Mendoza se desplegó un telón albirrojo con un pingüino.

El 4 de agosto del 2008 con el presidente Eduardo Abadie a la cabeza se reiniciaron las obras. Ahí un dólar equivalía 3,03 pesos. El 29 de agosto del 2011 el intendente Pablo Bruera, los presidentes Rubén Filipas y Héctor Delmar y varias ONG firmaron un acta acuerdo sobre los estadios y el uso del Paseo del Bosque, y en octubre de ese año el gobernador Daniel Scioli le entregó a los clubes las escrituras de las tierras de sus estadios.

Filipas recordó que “el nuevo estadio es un compendio de muchas luchas, de algunos traspiés, de desilusiones, pero por sobre todo, es el éxito de la continuidad de gestiones que, cada cual a su modo, puso su grano para seguir adelante. Y fundamentalmente de toda la gente de Estudiantes que durante estos 14 años demostró que no se podía abandonar el sueño. Que merecían este estadio, este regreso, este espacio que constituye nuestra identidad”.

Luego agregó: “Es un orgullo y una felicidad inmensa para mí formar parte de su re-fundación y sobre todo que ese honor lo comande Juan Sebastián Verón. Quién más que él para hacernos creer que nuevas ilusiones se abren al mismo tiempo que iniciemos esta nueva etapa”.

Solucionado el tema político y judicial aparecieron más que nunca las complicaciones económicas. El presidente Lombardi reconoció en una nota con Télam las dificultades, habló de formar un fideicomiso, de vender hectáreas del golf y “buscar opciones que no endeuden al club a largo plazo”.

En octubre del 2013 el titular Pincha en una nota con 221Radio manifestó que “si es exitosa la campaña del socio león y se venden algunos palcos es viable jugar un partido el año que viene (por el 2014)”. Ya en plena campaña electoral que enfrentó a Lombardi con Verón en agosto del 2014 se comenzaron a instalar plateas sobre el sector de 115 y se informó que en 120 o 150 días el estadio podía recibir partidos oficiales.

En octubre de 2014, en la previa de las elecciones y con el dólar a una cotización de 8,50 pesos, el oficialismo puntualizó que “lo que dejamos está a la vista, el estadio con muy poco tiempo para inaugurarlo y un plantel competitivo”.

Los socios votaron y eligieron en una elección récord para la historia del club a Sebastián Verón como presidente. Un primer informe de la comisión entrante habló de un club al borde de una convocatoria de acreedores, de una situación económica-financiera muy complicada y que había que repensar la obra del estadio.

El ingeniero Juan José Calderón tomó las riendas de la obra, la secretaría de finanzas comenzó a destinar para el estadio dinero producido por la venta de jugadores, acuerdos alcanzados con Experiencia Fútbol, Sport Club, el préstamo del Banco Itaú (tras frustrarse uno de un banco chino) permitieron este final.

Hace horas, Lombardi, autor del proyecto original y uno de los presidentes involucrados en esta historia reconoció a 0221.com.ar que siente "una profunda emoción como hincha y como uno de los iniciadores de todo esto. Es un sueño cumplido que unificó al club detrás de un objetivo. Y como arquitecto es mi hijo más querido”.

El proyecto del nuevo “Jorge Hirschi” se modificó y hoy con una inversión de casi 45 millones de dólares (a una cotización en este final de 59, 59 pesos) abrirá sus puertas con una capacidad de más de 30 mil espectadores.

En la placa fundacional está el nombre de los presidentes involucrados en esta historia con final felíz: Guillermo Cicchetti, Julio Alegre, Eduardo Abadie, Rubén Filipas, Enrique Lombardi y Juan Sebastián Verón. Detrás de ellos todo un club luchó por el sueño de UNO.

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Hoy es el gran día para el Mundo Estudiantes. Después de más de 14 años, más precisamente de 5186 días podrá volver a UNO, al lugar de toda su vida, con un estadio que costó sangre, sudor y lágrimas pero que será orgullo de todos los Pincharratas.