jueves 16 de abril de 2026

VIDEO: Un ladrón perseguido se escondió en un local de comidas y escapó con una milanesa

Las cámaras del local de comidas de Tolosa dejaron registrado un momento de tensión que terminó transformándose en descolocante para los dueños: un delincuente los obligó a encerrarse con él hasta que pase el patrullero que lo estaba persiguiendo. Antes de irse pidió una napolitana.

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Durante la noche de este último jueves las cámaras de seguridad de Monstermila registraron tal vez el momento más insólito que les tocó vivir desde que atienden en Tolosa, hace cinco años. Un ladrón se estaba escapando de la Policía y se escondió adentro del local, obligando al dueño y al empleado a encerrarse con él hasta que pase el patrullero.

"Nos acaban de robar, por suerte estamos todo bien, pero creannos, es el robo más insólito que vimos en nuestras vidas", escribieron en las redes.

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En el video se observa cómo están en la vereda con la puerta abierta, como todas las noches, hasta que de golpe ven llegar corriendo a este hombre y no les queda tiempo para reaccionar: todos terminan adentro del local y con la puerta cerrada. A continuación, el diálogo completo de toda esta escena que dura 1 minuto:

Ladrón: ¡Cerrá la puerta, cerrá la puerta!

Monstermila: Tranquilo, tranquilo ¿qué querés?

Ladrón: Nada, va a pasar la gorra por acá, yo me voy a quedar por acá escondido, todos quietos que no le voy a hacer nada a nadie ¿listo?

Monstermila: Bueno, tranquilizate

Ladrón: Vos quedate como si estuvieras acá atendiendo ¡todos quietos, eh!

Monstermila: No pasó nadie, tranquilizate, yo cuando pasen te digo, tranquilizate ¿quién te está buscando?

Ladrón: No sé, un patrullero

Monstermila: ¿Te mandaste una cagada? Tranquilizate un poco

Ladrón: Vos quieto, no va a pasar nada, quédense tranquilos

Monstermila: Ahí pasó un patrullero por la 117 a los pedos

Entonces ahí el ladrón abre la puerta del local de 532 entre 117 y 118 y amaga a irse pero se arrepiente inmediatamente; vuelve a entrar y claro, no se iba a ir con las manos vacías. "¿No tienen una milanesa o algo?", le pregunta al dueño. "No tengo nada", le responde y entonces vuelve a retrucar, desafiante: "¿Cómo que no? Si esto es un lugar de comidas, dale". "Dale una milanesa", le ordena el cajero al cocinero.

Y así fue como el encapuchado escapó corriendo con una napolitana o mejor aún, con el clásico de la casa, la famosa "tapa arterias".

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