El debate de candidatos a intendente de La Plata pasó cuando falta una semana y media para las elecciones y quienes encabezarán los distintos armados ocuparon, más allá de algunos matices que pudieron sorprender, el rol que resultaba esperable del espacio al que representan.
El intendente Julio Garro buscó dejar sentados los que considera son los logros de su gestión de cuatro años, desafió a sus contrincantes presentes a definirse respecto de la continuidad de esos ejes, delineó algunas de las propuestas concretas de cara a un nuevo período y fustigó duramente a su principal rival, la candidata del Frente de Todos Florencia Saintout, por la ausencia. "Es un salto al vacío, una ausencia", dijo en el minuto final que tuvo para cerrar su participación.
El lavagnista Gabriel Crespi se colocó en una tercera posición abstraído de esa disputa, para plantear un diagnóstico de ciudad usufructuando su perfil de ingeniero. Con una preparación previa que lo ayudó a transitar una experiencia que le resultaba novedosa por ser su primera incursión en política partidaria, se preocupó en marcar algunos ejes que serían claves en su gestión, como la planificación y la atención al déficit alimentario, en un tono semejante al que ensayó Roberto Lavagna en el debate presidencial, cuando tuvo que cuestionar a alguno de sus rivales optó por pegarle a Garro por el estado de la ciudad aunque también esbozó la crítica a la ausencia de Saintout.
También siguió la huella de su referente nacional el abogado penalista Marcelo Peña, tal vez el dueño de los pasajes más disruptivos “por derecha” del debate. Con algunas líneas que rosaron lo bizarro, el candidato del Frente de NOS aprovechó su lugar en el atril para convocar a los defensores de la “mano dura”, dijo que los delincuentes llegan desde Florencio Varela y Berazategui, revindicó la "criminalización del piquete" y “las dos vidas”, en la misma línea que el candidato presidencial José Gómez Centurión lo hizo en el debate nacional. Si la intención fue hacer conocer esas posiciones al electorado al que no pudo llegar en la campaña previa a las PASO, tal vez haya sido uno de los que más provecho sacó del encuentro. Fue el que más gestos de reconocimiento tuvo hacia el intendente Garro más allá de que tal vez sea con el que más comparta electorado. Eso se evaluará con el escrutinio del 27 de octubre.

Su contrapeso fue la candidata del FIT (Frente de Izquierda y los Trabajadores) Luana Simioni, la que asumió el rol de responder de modo más directo a sus rivales durante el debate. Como era de esperar, sus banderas fueron en favor de los trabajadores y los sectores marginados de la ciudad y sus blancos el intendente, a quien le cuestionó severamente políticas vinculadas con lo social, pero fundamentalmente al abogado Peña, a quien acusó de xenófobo, contrapuso su postura a favor de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y a quien no le dejó pasar sus antecedentes como abogados de policías acusados de gatillo fácil y del “cura genocida” Cristian Von Wernich.

Por su ausencia, Florencia Santout, fue una protagonista involuntaria del debate. El atril vacío fue usado deliberadamente por los organizadores del encuentro quienes nunca tuvieron una confirmación oficial sobre su decisión de no concurrir. Con mayor o menor elocuencia todos sus rivales la criticaron, pero fue el intendente Julio Garro quien lo hizo más explícito. No es caprichoso ya que es la única que tiene chances concretas de arrebatarle la intendencia.

La ausencia del o la candidata que en la previa aparece con mayor caudal de votos no es nueva en este tipo de debates. De hecho se repitió sistemáticamente en todos los que organizó el Colegio de Abogados desde 2003 a la fecha. La decisión de Saintout de no concurrir tuvo intensos debates internos. Aunque contrafáctico, la incidencia de su faltazo será analizada en función del resultado de la elección del 27 de octubre.