Gimnasia se juega una final en tierra tucumana. Es que su rival, San Martín, también se encuentra en lucha por la permanencia en la primera división del fútbol argentino. El cruce es de vital importancia para alejarse de la zona de descensos y levantar cabeza tras la última derrota del Lobo como local en el Bosque platense.
En ese marco, el Lobo no puede hacer pie y no es preciso en los pases. Aún así, tuvo su chance: a los 30 de la primera parte un envío de pelota parada desde la derecha buscó la cabeza de Santiago Silva pero terminó golpeando en la mano de Lucas Acevedo.
El conjunto mens sana en pleno pidió a gritos el penal, pero el árbitro dejó seguir ante la incrédula mirada de los visitantes. Un grosero error que podría haber abierto el partido para combinado de Pedro Troglio.