Un guante, un camisón, escuchas telefónicas, testigos y paciencia, mucha paciencia, son las bases en las que se apoyó la sólida investigación que dio con la detención de Sofía Magdalena Pantoja, exesposa de Jorge Pereyra, el zapatero asesinado en la vivienda que ambos compartían en calle 48 entre 19 y 20.
Tal como anticipó 0221.com.ar la acusada fue detenida este viernes y trasladada hasta el despacho del fiscal Marcelo Romero, quien la procesó por el delito de homicidio triplemente agravado por codicia, vínculo y ensañamiento, según se desprende de los documentos judiciales a los que accedió este medio. Según la autopsia, Pereyra fue atacado por sorpresa, por la espalda, mientras dormía. Fue blanco de siete puñaladas y heridas en omóplato, cuello y antebrazo izquierdo.
La primera de las pistas las aportó el hijo de la víctima y la acusada. Dijo que la relación entre ellos era “muy mala” y que “peleaban” constantemente por la propiedad de la casa y el auto, bienes gananciales de su etapa matrimonial.
La hipótesis del robo quedó descartada. En la escena del crimen no faltó nada. Además de un cajón de ropa de la acusada se secuestraron dos armas blancas compatibles con las lesiones que presentaba el cadáver. “El homicidio no fue azaroso siempre estuvo dirigido” a Pereyra, sostuvo el fiscal Romero en su pedido de detención avalado por el juez de garantías, Juan Pablo Masi.
“El problema eran los bienes gananciales, más precisamente la plata, mi cuñada quería quedarse con todo y que mi hermano se fuera, poner todo a nombre de los hijos y él no quería (…) se iba a quedar sin nada, tenía que alquilar un lugar, empezar de vuelta”, declaró la hermana de la víctima.
Otra testigo aseguró que la acusada le dijo en una oportunidad: “Ese enano de mierda me tiene podrida, lo voy a terminar matando”. Un vecino del matrimonio, en tanto, relató que “ella era muy mala con él, vivía maltratándolo delante de cualquiera y él nunca le decía nada, bajaba la cabeza para no tener problemas”.

El matrimonio estaba roto pero vivían bajo mismo techo, en habitaciones separadas. En el marco de la investigación, peritos detectaron sangre de Pereyra en la cama y camisón de Pantoja. También en un guante de jardinería que era utilizado por ella para los quehaceres domésticos.
Las evidencias en el expediente son contundentes. Todos los testigos hablaron de una mala relación y de amenazas de muerte de Pantoja a Pereyra. En las intimidaciones siempre aparecía la figura de “lo voy a matar a cuchillazos”. Al parecer, la mujer cumplió sus promesas. Todo por una casa y un remis.