La mañana del 3 de agosto de 2017 quedará grabada en la memoria de todos los platenses luego de un hecho triste, ocurrido dentro del Colegio Nacional Rafael Hernández. Ese día, una estudiante de 15 años intentó quitarse la vida en medio de la clase de Geografía, pero resultó gravemente herida y tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital San Martín. Tras permanecer internada en la sala terapia intensiva durante cuatro días y ser intervenida quirúrgicamente en dos oportunidades, falleció el 7 de agosto, debido a complicaciones con su cuadro.
Si bien ha transcurrido un año de aquel episodio, las autoridades y alumnos de la institución aún mantienen un gran respeto por la memoria de Lara y prefieren no realizar declaraciones sobre el hecho. "Ha sido un año bastante difícil", se limitó a decir la directora del colegio, Ana María García Munitis. Y es que el incidente puso en tela de juicio las formas en que la comunidad educativa tiende a abordar las problemáticas que más afectan a los estudiantes: las situaciones de acoso, abuso y maltrato.
En diálogo con este medio, García Munitis explicó los alcances y medidas que constantemente se llevan a cabo para atacar estos temas: "Cuando se presentan este tipo de situaciones, primero nos dirigimos al Departamento de Orientación Educativa, luego pedimos asesoramiento a la Secretaría Legal y Técnica de la UNLP, a cargo del doctor Julio Mazzotta, y finalmente se le da aviso a la Prosecretaría de Derechos Humanos".
A través de estas áreas, los directivos de la institución buscan generan espacios de debate y actividades en conjunto con los alumnos para abordar las situaciones de hostigamiento o maltrato sufridas. "Este tipo de escenarios generan una serie de secuela psicológicas, ya que la víctima queda expuesta emocionalmente ante su agresor o agresora", explicaron voceros del Ministerio de Educación bonaerense.
El principal inconveniente que se registra en este contexto es que los menores afectados no suelen hablar del problema: "Generalmente, los ataques se manifiestan en lugares donde no hay adultos. Para los agresores, ese tipo de conductas pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera ilegítima de alcanzar sus objetivos. Por otra parte, los espectadores corren el riesgo de insensibilizarse ante las agresiones cotidianas y de no reaccionar a las situaciones de injusticia en su entorno", completaron.
Cuando se dio a conocer una denuncia por abuso que vinculaba a dos alumnos del colegio, las autoridades plantearon inmediatamente la forma de abordar el tema con los estudiantes, brindando el espacio para el debate: "Vino el fiscal general para contar los alcances en la justicia penal vinculados al acoso dentro de las redes sociales. Hicimos intervenciones y jornadas con los distintos niveles de la escuela que van a continuar desarrollándose a fines de agosto. Y todo eso es concensuado con los alumnos, y eso es muy importante porque pone a los chicos como protagonistas para que formen parte de las decisiones en la resolución de la problemática", comentó Munitis.
En este sentido, la autoridad máxima de la institución aseguró que están en permanente contacto con los psicólogos y trabajadores sociales del Departamento de Orientación Educativa para ocuparse de estas cuestiones: "Siempre se generan charlas y actividades desprendidas de casos específicos para generar concientización. Pero estos encuentros también se desarrollan a lo largo de todo el año, debido a que se realizan jornadas ya establecidas de antemano".
Por esta razón, la discusión constante de problemáticas vinculadas al maltrato y acoso es de vital importancia para enfrentar y erradicar de una vez por todas a estos monstruos creados y alimentados socialmente.