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La reacción de una vecina platense por el triste pedido de ayuda de Carloncho

El histórico pizzero platense enfrenta una dura situación: después de 28 años en su icónico local de Plaza Rocha se vio obligado a mudarse y lanzó un desgarrador mensaje de ayuda para todos los platenses. Ante su conmovedora realidad, una joven platense recordó con nostalgia los años en que, junto a su padre y sus hermanos, visitaba la pizzería y pasaba buenos tiempos.

El cartel amarillo llamó la atención de los vecinos de la zona de Plaza Rocha y 60. Los que se detuvieron a leerlo, pudieron ver el desesperado pedido de Carloncho, el reconocido pizzero que debió cerrar su local tras el considerable aumento del alquiler. “No me dejen solo”, fue la súplica del comerciante para los clientes que supieron degustar sus especialidades.

La noticia caló hondo entre muchos platenses. Es que el local es un auténtico clásico de la ciudad y miles de jóvenes crecieron habiendo pasado incontables veces por las mesas de aquel acogedor local de Plaza Rocha, donde Carloncho atendía a todos con gran devoción y aprecio.

“Es un hombre súper generoso, me da mucha tristeza ver lo mal que la está pasando”, contó a 0221.com.ar Jimena Fontana, una de las cientos de vecinos que probó las ricas pizzas del local. En esa línea recordó con nostalgia que, junto a su familia, solían ir a cenar allí.

Era la década del '90 cuando su papá llevó a Jimena y sus hermanos por primera veza a comer a lo de Carloncho. En aquel entonces era una niña de solo siete años pero los recuerdos permanecen frescos como si fuera sido ayer: "Me acuerdo que nos regalaba papas fritas. El recuerdo que más presente tengo es un barril lleno de maníes con cáscara, yo me servía muchas veces y Carloncho no nos decía nada, al contrario, nos dejaba sacar los que queríamos", recordó.

"Siempre nos atendía de muy buena forma y nos dejaba cumplir los caprichos que teníamos", comentó la joven con un dejo de melancolía.


La realidad de Carloncho está en uno de los puntos más críticos. Tras el cierre de su histórico local, el pizzero debió mudarse a 59 entre 1 y 2, donde todavía cocina y envía sus especialidades por teléfono. En tiempos donde las aplicaciones dominan el mercado, el cocinero intenta apelar al corazón de sus clientes, esos que hicieron grande su negocio y realzaron el sabor de sus amadas pizzas.

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