El expediente por el crimen de Barrio Norte sumó una nueva definición judicial en La Plata. La fiscal María Eugenia Di Lorenzo pidió extender el plazo de producción de pruebas antes de solicitar la prisión preventiva del acusado por el asesinato de Paula Lastiris. La decisión fue avalada por el juez Pablo Raele.
Según indicaron fuentes vinculadas a la investigación, la titular de la UFI Nº 17 sostuvo que todavía quedan medidas pendientes para avanzar con una acusación formal. "Fundamento la petición en la circunstancia de encontrarse pendientes de producción medidas probatorias tendientes a esclarecer el hecho", expresó en el requerimiento presentado ante el juzgado.
La fiscal explicó que varias diligencias no podrán completarse dentro de los 15 días posteriores a la indagatoria, plazo previsto por la normativa vigente para definir el pedido de preventiva. Frente a ese escenario, solicitó una prórroga para continuar con la recolección de elementos que permitan sostener la imputación.
El caso tuvo además un cambio importante en la línea investigativa. Fuentes judiciales revelaron que, hasta el momento, no existe un móvil definido para el crimen de Barrio Norte y quedó descartada la hipótesis inicial relacionada con una supuesta deuda económica entre la víctima y el detenido por el alquiler del local comercial.
Crimen de la casa de cotillón de Barrio Norte (2)
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La defensa del acusado, identificado como L.O.A., de 49 años, informó que presenta un cuadro de autismo y también padece Síndrome de Diógenes. A partir de esa presentación, se solicitaron estudios psicológicos y psiquiátricos para determinar si comprende la criminalidad de sus actos y si está en condiciones de afrontar el proceso penal.
El Síndrome de Diógenes es una condición asociada al abandono extremo del cuidado personal, el aislamiento social y la acumulación compulsiva de objetos. Ese planteo abrió una nueva etapa dentro de la investigación judicial y demoró la definición sobre la situación procesal del imputado en el expediente que investiga el crimen de Barrio Norte.
La Justicia también revisó la relación comercial entre la víctima y el acusado. De acuerdo con la documentación incorporada a la causa, la víctima y su pareja mantenían al día el alquiler del local ubicado en 37 entre 9 y 10, donde funcionaba el cotillón.
Las mismas fuentes señalaron que el acusado no se presentó a cobrar el último pago previsto para el 10 de abril. Ese dato, junto con otros elementos reunidos en el expediente, llevó a los pesquisas a descartar que el crimen de Barrio Norte haya tenido como trasfondo un conflicto vinculado al dinero o a una deuda de alquiler.