La oficina de Presidencia de Rectorado está repleta de joyas históricas, documentos e imágenes que forman parte de los inicios de la fundación de la Universidad Nacional de La Plata. Es en ese despecho donde se encuentra el escritorio de algarrobo del actual presidente, Fernando Tauber. Bajo la atenta mirada de un gran cuadro de Joaquín V. González, hombre que nacionalizó la casa de altos estudios, el arquitecto y doctor en Comunicación trabaja día a día para profundizar su programa de rendimiento académico, entre otras cuestiones.
Distinguido como Ciudadano Ilustre de La Plata en el 2012, Tauber volvió a ser reelecto este año como Presidente de la UNLP, luego de su primer mandato durante el período 2010- 2014. En la Asamblea Universitaria del 14 de abril, y tras caminar cada una de las 17 facultades, consiguió 260 votos de los 270 asambleístas que emitieron sufragio en la Escuela Anexa. Nacido en Formosa hace 62 años, en medio de un viaje de trabajo de su papá; creció en San Pedro, a la que considera su ciudad natal, con el tiempo se convirtió en un constructor de consensos para marcar el rumbo en el cual direccionar a la Universidad en medio de un duro contexto para la educación pública. Tras un agitado 2018, el Presidente abrió las puertas de su despacho para dialogar con 0221.com.ar sobre lo que dejó el año y lo que vendrá a futuro.
-Fue un año largo. Comenzó con las elecciones en las distintas facultades, rearmar la Universidad en un cambio de gestión y también estuvo la Asamblea Universitaria. Para mí fue todo un proceso muy rico, pero la verdad que a uno le duelen los huesos -risas-, caminamos con los 270 asambleístas y discutimos proyectos con las distintas agrupaciones políticas, estudiantes y los Consejos Directivos. Esa condición de voto unánime, de mucho voto en una dirección, comulgó con una mirada del modelo universitario para lo que tenían que ser los acentos y prioridades para los años que estamos viviendo y vamos a vivir.
Los climas y los humores varían y fue importante que la UNLP defina un rumbo con amplio consenso que camine en esa condición y dé señales. Son cosas que se van tachando de la agenda pero abrir el Comedor turno noche fue un gran esfuerzo operativo, hay mucha gente atrás de la capacitación de la gente y redimensionar el sistema. Todo eso es detrás de la cocina pero lo que vale es la construcción simbólica, el comedor a la noche era una reivindicación que, efectivamente, tenía fundamentos porque se pobló de chicos. Pasamos de siete mil pibes a tener once mil, con picos de doce mil, esto quiere decir que la población de la UNLP lo aprovecha.
De todas formas, fíjate que hay un ruido interesante. Si uno está dispuesto a escucharlo, marca un camino sobre algunas condiciones de contención con las cuales, obviamente, coincidimos plenamente. La agenda no se contradice con ese tipo de procesos de inclusión y vocación de inclusión que tiene la UNLP. Eso es parte del balance, haber avanzado en ese sentido. También nos hemos encontrados con temas que desencadenaron en la agenda del año, como fue la reducción del cupo de entrada al CONICET para aquellos que ya habían entrado a la carrera.
-Ahí estuvo la Universidad para lanzar el Programa de Retención…
-El discurso era defender los recursos humanos formados y la realidad impuso que eso tenía que tener una traducción. Es de sentido común, que si el estado invierte y un individuo invierte 25 de sus 30 años en estudiar, dejarlo afuera de una carrera donde ya son doctores y quieren seguir formándose, es una dilapidación de los recursos públicos. Desde el primer día, la UNLP discutió un sistema de becas con los afectados, lo pusimos en marcha y funcionó. Cada uno de estos temas, que muchas veces no son predecibles, como que el CONICET no haya ejecutado las partidas mínimas o tampoco actualizó el presupuesto de los institutos de doble dependencia que son los más importantes de la región. No solo no las actualizó sino que después las sub-ejecutó en un 60%. Eso es formar parte de la discusión, involucrarse, escuchar a los investigadores, discutir con las autoridades del CONICET y ver la dimensión que tiene esto.
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Durante el 2018, la UNLP sentó una clara postura con el feminismo y, sin lugar a dudas, se tiñó de verde. Esto no solo quedó en un cliché sino que ejecutó políticas para debatir los problemas de género, aborto y, para ello, creó la primera Dirección de Políticas Feministas de una universidad nacional de Argentina. “ No fue una posición de exagerada condición sino es una comprensión de los tiempos que vivimos. Tenemos que darles señales a los chicos”, analizó Fernando Tauber.
Sin lugar a dudas, este no fue un año más para toda la comunidad educativa. Luego de varios encuentros con la Secretaria de Políticas Universitarias, los docentes lograron mejorar el techo del 15% que ofreció el Gobierno Nacional durante todo el año. Esta situación también se replicó con el presupuesto para el funcionamiento de la UNLP para el 2019, proyecto que obtuvo 59 votos a favor contra uno en contra del Consejo Superior de la casa de altos estudios. Recién con la Gran Marcha Federal Educativa, los gremios rompieron el cerco mediático y lograron visibilizar el conflicto que ponía en jaque a las universidades argentinas.
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-Al ver lo que ocurría con el presupuesto y la paritaria docente, la comunidad estudiantil también salió a la calle y se manifestó con abrazos a facultades y Rectorado, ¿Cómo viviste esta situación y cómo lo vio siendo el presidente de la Universidad?
-Los tiempos democráticos nos van ordenando en la forma de manifestarnos. Tenemos que fijar posición y manifestarnos, podemos no tener un discurso claro pero tenemos que decirlo. No se puede juntar la concepción de Universidad con la mudez institucional, nosotros nos expresamos desde los distintos claustros del Co-Gobierno y del propio Co-Gobierno de la UNLP. Por eso defendemos nuestra autonomía, para expresarnos. Sino cuando nos toca ser amigos del Gobierno nos callamos la boca o cuando nos toca ser enemigos decimos todo lo que tenemos que decir y más. La UNLP tiene que tener claro el mensaje que le transmite a la sociedad y sobre lo que espera de la política, de la propia sociedad, políticas públicas del Gobierno y la oposición. Hoy por hoy es el sistema universitario es la herramienta más importante que tiene la sociedad para desarrollarse y lograr mayores oportunidades de progreso.
- ¿Le preocupó que, nuevamente, se haya instalado el tema del arancelamiento a las Universidades del país y que los extranjeros paguen por la educación que reciben en Argentina?
-Son preocupaciones militantes, siempre vamos a enfrentar cualquier embate que desfigure a la universidad reformista, no solamente a 100 años de la Reforma. Es un tema que no nos puede encontrar distraídos y no lo podemos subestimar, estamos seguros que vamos a tener el respaldo unánime de nuestra comunidad ante cualquier embate concreto sobre este derecho. Nuestra sociedad quiere ser sana, somos muy latinoamericanos. Estos intentos de construcción de cultura xenófoba sobre nuestros coterráneos vecinos, que le compramos cosas en su local, preparamos materias o son vecinos del barrio, ¿Qué nos están diciendo? No es para ese lado que vamos a dejar que vaya la sociedad y no vamos a permitir que vaya ahí la UNLP. Creo que fueron intentos que no prendieron en la Argentina. Una cosa es reaccionar contra la delincuencia, esos no tienen pasaporte ni bandera, son nuestros en cualquier concepción y dimensión, una cosa no se asocia a la otra, son distintas. La inseguridad asola a nuestra sociedad y uno aboga para construir formas de minimización y la UNLP hace muchísimo. Como el poner a los chicos en la Universidad, recibir más pibes de grado o en la formación de oficios, todo eso achica marginalidad.
-¿Cuál es el rol que ocupa la Universidad Nacional para la región, sobre todo en materia de recursos humanos?
-Somos 170 mil personas, eso significa que somos más que educación de grado. Entender que no tenemos que despachar a los graduados, acompañarlos en su desarrollo. Hay 100 mil graduados activos en la región y tenemos que tener propuestas para ellos, para que usen la tecnología y se formen concentraciones productivas de la informática, salud, energía, alimentos, madera. La UNLP tiene mucho para dar en la organización de recursos humanos, parece una cosa estadística pero estamos hablando de los vecinos, nuestros hijos y familia. Somos nosotros. Esta es una región que no tiene playa, montaña, laguna, un santo, no tenemos nada de todo eso. Nos tenemos a nosotros mismos. La región capital se caracteriza por tener un altísimo porcentaje de población universitaria entre la población económicamente activa. El 27% del total de la población está en proceso de alcanzar un título o tiene formación. Esto nos ubica detrás de la Capital que tiene el 28%. Hay que entenderlo como lugar estratégico, además de que no tenemos más.
No nos vamos a desarrollar con los servicios financieros o con el Polo Petroquímico, donde las cosas entran por un caño y salen por otro. Podemos tener un PBI altísimo en la región pero no se acerca a la gente. Lo que tenemos es capital humano y voluntad de acrecentar y ahorrar esos recursos, desde ahí es que la UNLP se entusiasma en cumplir un rol estratégico como herramienta de desarrollo para los actores políticos. Me parece que en eso hemos dado un paso importante.
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Las inscripciones para el próximo año dejaron un saldo más que positivo para la casa de altos estudios platense. En concreto, cerca de 33 mil jóvenes se anotaron para cursar alguna de las 115 carreras que ofrece la UNLP. El Presidente tomó este número como un indicador para demostrar que la educación es la forma de superación y de igualdad de oportunidades en un contexto de crisis.
Por su parte, Tauber está llevando adelante un programa para extender el año calendario de actividades, es decir, que haya cursadas de invierno y verano para aquellos estudiantes que decidan adelantar contenidos en las carreras y mejorar los índices de egreso. “Son las mismas 26 clases que podemos dar en verano y en invierno, el estudiante puede acotar los tiempos o aliviar el año, avanzar más rápido en la carrera. Estamos viendo muy buenos resultados”, analizó.
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-¿Cuáles son las perspectivas para el 2019, un año que asoma complicado para el país?
-Vamos a estar muy atentos para visibilizar la UNLP y proteger nuestros recursos formados, es decir, nuestras políticas de ciencias están dirigidas en ese sentido, para proteger a nuestros centros de investigación. Para nosotros es central que la Universidad sea promotora y productora de conocimiento y que no se nos vayan esos recursos de acá. Vamos a estar muy expectante de los cierre el 31 de marzo, sobre la primera experiencia de ensanche de calendario académico. El año que viene va a ser más prolífico que este año, las facultades van armando sus programas y procesos. Aspiramos a mostrarle a la comunidad que en esta universidad se trabaja todos los días del año. Podemos parar 15 días en enero pero está para producir lo que el país necesita, desde donde nosotros sabemos hacerlo que es enseñar y formar.