Los secretos del crisol caribeño que transforma las cabezas de los platenses
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Los secretos del crisol caribeño que transforma las cabezas de los platenses

Hace 3 años se abrió la primera barbería centroamericana en pleno centro de la ciudad. Al poco tiempo el negocio se expandió con otras dos sucursales en la región. Entre salsas y reggaetones, dominicanos, venezolanos y cubanos le cuentan a 0221.com.ar por qué causa furor esta moda que llegó para quedarse.

En pleno centro de la ciudad, desde hace un par de años y producto de una moda que llegó con delay al sur del continente pero que en el Caribe es cosa de todos los días, florecen las barberías dominicanas, atendidas por un crisol cultural que parece haber llegado para quedarse. "Somos pioneros en esto", le dicen a 0221.com.ar Génesis, Luis, Isidro y Romeo, los responsables de Eurys Barber Shop, una peluquería centroamericana en el medio de las diagonales. Los viajes, la familia, el fútbol, el reggaeton y la vida en la ciudad, rodeados de tijeras y maquinitas. Un don artístico que es furor en el público joven actual.

EL PÁJARO DE ACERO

En Eurys hay dominicanos, colombianos, venezolanos, cubanos y peruanos. Todos se sienten a gusto en La Plata y coinciden en definirla como una ciudad muy tranquila. Llegaron dejando atrás diferentes realidades pero con algo en común: buscar oportunidades para ellos y sus familias.

Luis es un venezolano imponente de 37 años que hace tan solo seis meses pisó la ciudad, luego de una travesía para decirle hasta luego a su Caracas natal, un lugar "bien agitado" en donde "con un sueldo te puedes comprar un maple de huevos", según define con preocupación. Respetuoso y agradecido, destaca a La Plata y su nuevo barrio en Olmos, en donde vive junto a su esposa y su hijo, recientemente anotado en Comunicación Social.

Isidro lo escucha atento. "Soy 'el Cuba de La Plata'", se jacta con alegría y bromea en todo momento. Se entromete en la entrevista una y otra vez y también pregunta, porque en definitiva hace muy poco que está en el país y para él todo es nuevo. Nació hace 31 años en La Habana Vieja y toda su vida se dedicó a cortar el pelo. Por momentos habla tan acelerado que sus compañeros lo frenan, entre risas: "¡Mira, háblale en español porque no te va a entender nada!". Y más calmo, explica que actualmente está viviendo junto a su mujer -con la que vino hace poco más de medio año- y su pequeño hijo que nació hace tan solo un par de meses acá. "Es bien platense", dice.

Eurys -Romeo- es quien más experiencia tiene en este mundo del corte, pero también quien menos habla. Al momento de la entrevista está atendiendo. Primero a un adolescente y luego a un hombre que entregó su cabeza para que el dominicano haga su magia. "La peluquería en mi país es algo mucho más empírico que aquí, que es más estudiado. El dominicano agarra la máquina y uno aprende solo", explica Génesis mientras observa la labor de su compatriota de 34 años. Ella es la caribeña que trabaja en la caja y anota los turnos. Vino a estudiar a La Plata y terminó siendo la artífice de este negocio.

Esta barbería de 6 entre 44 y 45 nació hace poco más de 3 años luego de que se materialice la aventura de un reducido grupo de dominicanos de probar suerte en Buenos Aires. Génesis se trajo a su hermano, a quien convenció para que haga acá lo que allá es moneda corriente: cortar el pelo; algo que sucede en todos los barrios de la ciudad, ya que según explica, hay hasta dos barberías por cuadra. "Mi hermano hizo el curso de peluquería, se vino y empezó cortando a domicilio, después conseguimos este localcito y se hizo famoso cortándole primero a los senegaleses por 100 pesos", recuerda mientras de fondo continúan sonando salsas y reggaetones en una pantalla que decora una de las paredes, junto con afiches de jugadores de béisbol.

"Y luego lo que pasó fue una bendición de Dios; a los 5 meses ya había fila, todos se querían cortar con él", continúa con emoción. Así comenzó a funcionar un proyecto que terminó extendiéndose por otros lugares: al poco tiempo abrieron una sucursal en 45 entre 9 y 10 y hace poco otra en Berisso. Actualmente hay 14 personas trabajando en total, entre caribeños, latinoamericanos y argentinos.

"Yo me vine por la emoción de subirme al pájaro de acero", cuenta con nostalgia Romeo -así le dice el cubano- y agrega que le siguió los pasos a su compañero con el que cortaba el pelo en República Dominicana. "Si me va bien allá nos vamos los dos", le había dicho su amigo. Y así fue. Ahora trabajan de lo mismo, uno en La Plata y el otro en Berisso.

PELUQUEROS Y PROFESORES

Los adolescentes que concurren para cortarse el pelo eran tan insistentes con sus preguntas referidas a este mundo, que los dominicanos decidieron implementar cursos de barbería.

Se trata de cursos intensivos para convertirse en barbero profesional, destinados a todo tipo de público. Según ellos mismos definen, está dirigido "para todo aquel que esté interesado o interesada en el aprendizaje de este excelente trabajo, teniendo en cuenta que es uno de los rubros con más demanda en el mercado estético". Se cursa dos veces por semana y las clases duran un total de 24 horas, todas dictadas por profesores de República Dominicana.

"Para pertenecer a nuestra academia no se requiere tener conocimientos previos, es apto para todo público y todas las edades", explican los dominicanos en las redes. Génesis, al momento de hablar de estos cursos, se remonta a sus raíces y viaja miles de kilómetros al norte: "Las peluquerías de acá (Argentina) no son como las de allá (República Dominicana), no tienen el mismo estilo, allá les gustan con rayitas y esas cosas. Esto en Dominicana es muy normal, no son unisex como acá. Allá es anormal ver a un hombre cortando y peinando a una mujer. Acá hay muchos estilistas y allá es distinto: la mujer peina a la mujer y el hombre al hombre".

"Y vimos que a los chicos les interesa también aprender y por eso iniciamos cursos que son más prácticos que teóricos. La peluquería en mi país es algo mucho más empírico que aquí, que es más estudiado. Aquí las peluquerías te dan un folleto grande para leer y creemos que es mejor aprender haciendo", dispara.

COMO MESSI

"Esto es una moda que recién está llegando acá. Nosotros al ser caribeños ya tenemos esta cultura: normalmente cada 15 días como máximo allá nos estamos cortando el pelo. Hay gente que lo hace semanalmente, junto con la barba también, porque uno pierde la forma a los 3 días si es muy corta", cuenta el venezolano.

Atrás, el dominicano continúa cortando el pelo, observa de reojo la charla y no puede evitar molestar al cubano, una vez más: "A él le tocó la mala suerte de no echar barba", tira, despertando la risa de todos los que se burlan de Isidro, que no tiene un solo pelo en su cara.

En Eurys el corte vale 200 pesos y por día desfilan hasta 50 clientes, en promedio. Mayormente adolescentes y chicos muy jóvenes que se acercan directamente con un pedido: "Quiero el corte de Messi". Esta tal vez sea la explicación del éxito de este tipo de barberías. "Son los futbolistas quienes imponen la moda", revela el oriundo de Caracas y fanático del béisbol.

Alrededor, las sillas de espera empiezan a ocuparse por niños que entran al pequeño local como el Lionel de las inferiores de Newell's para después de un rato salir como el 10 del Barcelona.

Hace 3 años se abrió la primera barbería centroamericana en pleno centro de la ciudad. Al poco tiempo el negocio se expandió con otras dos sucursales en la región. Entre salsas y reggaetones, dominicanos, venezolanos y cubanos le cuentan a 0221.com.ar por qué causa furor esta moda que llegó para quedarse.

10 de noviembre de 2018

En pleno centro de la ciudad, desde hace un par de años y producto de una moda que llegó con delay al sur del continente pero que en el Caribe es cosa de todos los días, florecen las barberías dominicanas, atendidas por un crisol cultural que parece haber llegado para quedarse. "Somos pioneros en esto", le dicen a 0221.com.ar Génesis, Luis, Isidro y Romeo, los responsables de Eurys Barber Shop, una peluquería centroamericana en el medio de las diagonales. Los viajes, la familia, el fútbol, el reggaeton y la vida en la ciudad, rodeados de tijeras y maquinitas. Un don artístico que es furor en el público joven actual.

EL PÁJARO DE ACERO

En Eurys hay dominicanos, colombianos, venezolanos, cubanos y peruanos. Todos se sienten a gusto en La Plata y coinciden en definirla como una ciudad muy tranquila. Llegaron dejando atrás diferentes realidades pero con algo en común: buscar oportunidades para ellos y sus familias.

Luis es un venezolano imponente de 37 años que hace tan solo seis meses pisó la ciudad, luego de una travesía para decirle hasta luego a su Caracas natal, un lugar "bien agitado" en donde "con un sueldo te puedes comprar un maple de huevos", según define con preocupación. Respetuoso y agradecido, destaca a La Plata y su nuevo barrio en Olmos, en donde vive junto a su esposa y su hijo, recientemente anotado en Comunicación Social.

Isidro lo escucha atento. "Soy 'el Cuba de La Plata'", se jacta con alegría y bromea en todo momento. Se entromete en la entrevista una y otra vez y también pregunta, porque en definitiva hace muy poco que está en el país y para él todo es nuevo. Nació hace 31 años en La Habana Vieja y toda su vida se dedicó a cortar el pelo. Por momentos habla tan acelerado que sus compañeros lo frenan, entre risas: "¡Mira, háblale en español porque no te va a entender nada!". Y más calmo, explica que actualmente está viviendo junto a su mujer -con la que vino hace poco más de medio año- y su pequeño hijo que nació hace tan solo un par de meses acá. "Es bien platense", dice.

Eurys -Romeo- es quien más experiencia tiene en este mundo del corte, pero también quien menos habla. Al momento de la entrevista está atendiendo. Primero a un adolescente y luego a un hombre que entregó su cabeza para que el dominicano haga su magia. "La peluquería en mi país es algo mucho más empírico que aquí, que es más estudiado. El dominicano agarra la máquina y uno aprende solo", explica Génesis mientras observa la labor de su compatriota de 34 años. Ella es la caribeña que trabaja en la caja y anota los turnos. Vino a estudiar a La Plata y terminó siendo la artífice de este negocio.

Esta barbería de 6 entre 44 y 45 nació hace poco más de 3 años luego de que se materialice la aventura de un reducido grupo de dominicanos de probar suerte en Buenos Aires. Génesis se trajo a su hermano, a quien convenció para que haga acá lo que allá es moneda corriente: cortar el pelo; algo que sucede en todos los barrios de la ciudad, ya que según explica, hay hasta dos barberías por cuadra. "Mi hermano hizo el curso de peluquería, se vino y empezó cortando a domicilio, después conseguimos este localcito y se hizo famoso cortándole primero a los senegaleses por 100 pesos", recuerda mientras de fondo continúan sonando salsas y reggaetones en una pantalla que decora una de las paredes, junto con afiches de jugadores de béisbol.

"Y luego lo que pasó fue una bendición de Dios; a los 5 meses ya había fila, todos se querían cortar con él", continúa con emoción. Así comenzó a funcionar un proyecto que terminó extendiéndose por otros lugares: al poco tiempo abrieron una sucursal en 45 entre 9 y 10 y hace poco otra en Berisso. Actualmente hay 14 personas trabajando en total, entre caribeños, latinoamericanos y argentinos.

"Yo me vine por la emoción de subirme al pájaro de acero", cuenta con nostalgia Romeo -así le dice el cubano- y agrega que le siguió los pasos a su compañero con el que cortaba el pelo en República Dominicana. "Si me va bien allá nos vamos los dos", le había dicho su amigo. Y así fue. Ahora trabajan de lo mismo, uno en La Plata y el otro en Berisso.

PELUQUEROS Y PROFESORES

Los adolescentes que concurren para cortarse el pelo eran tan insistentes con sus preguntas referidas a este mundo, que los dominicanos decidieron implementar cursos de barbería.

Se trata de cursos intensivos para convertirse en barbero profesional, destinados a todo tipo de público. Según ellos mismos definen, está dirigido "para todo aquel que esté interesado o interesada en el aprendizaje de este excelente trabajo, teniendo en cuenta que es uno de los rubros con más demanda en el mercado estético". Se cursa dos veces por semana y las clases duran un total de 24 horas, todas dictadas por profesores de República Dominicana.

"Para pertenecer a nuestra academia no se requiere tener conocimientos previos, es apto para todo público y todas las edades", explican los dominicanos en las redes. Génesis, al momento de hablar de estos cursos, se remonta a sus raíces y viaja miles de kilómetros al norte: "Las peluquerías de acá (Argentina) no son como las de allá (República Dominicana), no tienen el mismo estilo, allá les gustan con rayitas y esas cosas. Esto en Dominicana es muy normal, no son unisex como acá. Allá es anormal ver a un hombre cortando y peinando a una mujer. Acá hay muchos estilistas y allá es distinto: la mujer peina a la mujer y el hombre al hombre".

"Y vimos que a los chicos les interesa también aprender y por eso iniciamos cursos que son más prácticos que teóricos. La peluquería en mi país es algo mucho más empírico que aquí, que es más estudiado. Aquí las peluquerías te dan un folleto grande para leer y creemos que es mejor aprender haciendo", dispara.

COMO MESSI

"Esto es una moda que recién está llegando acá. Nosotros al ser caribeños ya tenemos esta cultura: normalmente cada 15 días como máximo allá nos estamos cortando el pelo. Hay gente que lo hace semanalmente, junto con la barba también, porque uno pierde la forma a los 3 días si es muy corta", cuenta el venezolano.

Atrás, el dominicano continúa cortando el pelo, observa de reojo la charla y no puede evitar molestar al cubano, una vez más: "A él le tocó la mala suerte de no echar barba", tira, despertando la risa de todos los que se burlan de Isidro, que no tiene un solo pelo en su cara.

En Eurys el corte vale 200 pesos y por día desfilan hasta 50 clientes, en promedio. Mayormente adolescentes y chicos muy jóvenes que se acercan directamente con un pedido: "Quiero el corte de Messi". Esta tal vez sea la explicación del éxito de este tipo de barberías. "Son los futbolistas quienes imponen la moda", revela el oriundo de Caracas y fanático del béisbol.

Alrededor, las sillas de espera empiezan a ocuparse por niños que entran al pequeño local como el Lionel de las inferiores de Newell's para después de un rato salir como el 10 del Barcelona.

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