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Una ceremonia de 12 horas junto a la comunidad senegalesa de la región

Hubo oraciones, cánticos y comida compartida con quienes se acercaron a conocer la ceremonia más importante de una colectividad que tiene cada vez más presencia.

La comunidad senegalesa platense realizó este domingo la ceremonia anual del gran Magal de Touba, un encuentro a puertas abiertas en la que compartieron comidas y bebidas, música y bailes tradicionales con quienes quisieron acercarse a conocer esa tradición. Fue en Berisso, en la esquina de 18 y 169 y se prolongó a lo largo de 12 horas entre las 10 y las 22.

Es una ceremonia religiosa que se hace todos los años, un momento que en Senegal reúne a millones de seguidores.

Fueron más de un centenar los senegaleses que se reunieron e invitaron a quienes se acercaron a participar. Compartieron su arroz con verdura y pollo, muy picante, cocinado especialmente para la ocasión.

Hubo muchas oraciones y cánticos, y momentos de mucha emoción.

Se trata de la conmemoración de la partida al exilio de Sheikh Ahmadou Bamba (1853-1927), fundador del muridismo, una hermandad religiosa musulmana que nuclea a millones de fieles en Senegal y en todo el mundo. Y considerado el héroe nacional.

Bamba, según se encargaron de explicar los fieles durante la ceremonia, dedicó su vida entera “a despertar conciencia humana entre los oprimidos y los opresores. Y el muridismo fue fundado en un contexto en que la colonización había perturbado el equilibrio social”.

Por eso, “para reformar la sociedad senegalesa, Bamba promueve las enseñanzas del Corán y la tradición del profeta Mahoma, la adhesión a los preceptos del sufismo y la valoración de la ciencia y del trabajo”, expresó Djiby, uno de los que mejor habla en español.

Los franceses, según agregó, percibieron en Bamba una amenaza y por eso intentaron eliminarlo hasta condenarlo al exilio entre 1895 y 1907, año en el que vuelve pero sigue arrestado. “Nunca lograron matarlo a pesar de que lo intentaron porque Dios estaba con él”, concluyó Djiby.

En la ceremonia dieron gracias a Allah, el dios musulmán, pero también reivindicarán sus derechos como migrantes y trabajadores. Con los lemas "migrar no es delito" y "trabajar es un derecho", la comunidad senegalesa viene realizando desde hace meses reuniones para organizarse contra la criminalización y la persecución policial.

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