Opositores dicen que los quieren distraer con el nuevo Código
0221
0221

Para la oposición, Garro quiere distraerlos con la discusión del Código de Convivencia

En general en los bloques opositores plantean que muchos temas ya están contemplados en ordenanzas que no se cumplen y que otros que se agregan son de difícil aplicación. Duro cuestionamiento a la "criminalización de la protesta".

A menos de una semana de ingresado en el Concejo Deliberante, el Código de Convivencia empezó a ser cuestionado en los bloques opositores, quienes en general apuntan a que el intendente Julio Garro pretende distraerlos de la discusión de los temas vinculados con el impacto de la crisis en la región. También plantean que muchos temas ya están regulados con ordenanzas que no se cumplen y otros son puestos en tela de juicio por el impacto sobre algunos sectores, especialmente aquellos que sancionan las protestas o actividades cotidianas de los vecinos, como el lavado de los autos en las veredas o el ladrido de los perros a deshora.

Pero en los días posteriores a su presentación, los concejales centraron su queja en los problemas que tuvieron para acceder al expediente que fue remitido por la presidencia a la Comisión de Seguridad. Recién el viernes, cuatro días después del ingreso, los 344 artículos del código llegó a las casillas de correo electrónico de los concejales para ser discutido en esa Comisión a partir de la semana que viene. "No quieren que lo veamos para que no podamos opinar con fundamento", fue la queja de Lorena Riesgo, del bloque PJ-FpV cuando 0221.com.ar arrancó una ronda de consultas. Hasta ese momento, la información con la que contaban los concejales es la que circulaba en medios de comunicación. 

En base a ella es que opinaron para esta nota:

Desde Unidad Ciudadana, el jefe de bloque Gastón Castagneto fue el que más cargó contra la estrategia del intendente de intentar manejar los tiempos del debate. “Hace un mes Garro nos convocó a una mesa de diálogo social porque él reconocía la grave crisis, pero hoy cuando se deberían estar cumpliendo las promesas que se hicieron para el funcionamiento, nunca más nos llamaron sin explicarnos por qué y nos quiere poner a discutir éste código”, dijo.

Respecto del Código criticó que están vigentes ordenanzas que prevén sanciones para las empresas de servicios, “las cuales no se cumplen”. “Ahora quieren poner el foco sobre vecinos que pueden tener las veredas rotas, también se ve que quieren perseguir a las manifestaciones”, analiza el concejal kirchnerista. Esto último demuestra que “el intendente perdió el foco, porque somos la capital de la provincia de Buenos Aires y hay muchas dependencias oficiales”.

En ese punto denominó como “protestódromo” a la intención de crear un ámbito de manifestaciones en la puerta de la Municipalidad, “desconociendo que hay otros lugares donde la gente va a expresarse”.

Más allá de las objeciones, Castagneto dice que ahora analizarán “artículo por artículo del proyecto oficial porque cualquier norma que se debata hay que hacerlo con la mayor seriedad, pero nos molesta cómo se quiere distraer la atención de los verdaderos problemas que debiera discutir el municipio con la oposición”.

Para el concejal del GEN Gastón Crespo "se puede ver a simple vista que hay temas que ya están legislados en ordenanzas vigentes que hay que cumplir y otros temas que son muy discutibles, que son más para tapar la realidad de la ciudad como el desempleo, la pobreza, que los comercios cierran, el aumento de tarifas, lo mal que anda el transporte público y el aumento del boleto, lo mal que funcionan los servicios y los tarifazos. Los basurales a cielo abierto, las calles rotas, y todos los problemas que sufren los vecinos".

Y agregó que hay puntos "irrisorios que tienen  que ver con lo mediático". Y menciona como ejemplo el castigar con multas el ladrido de los perros u otros "que son de difícil cumplimiento". "Es tapar la realidad para que se discutan temas que no responde a los problemas de la gente", concluyó.

Desde el Frente Renovador, Luciano Sanguinetti expresó su malestar por la metodología de presentación del proyecto usada por el intendente. "Lo está presentado con los vecinos y no con los concejales que son quienes finalmente fuimos los electos por esos vecinos, y además quienes en definitiva vamos a aprobar o desaprobar ese proyecto", argumentó. Y expresó la duda respecto de lo que el deliberativo va a discutir: "No sabemos si analizar el proyecto que mandó el intendente o si tenemos que estudiar lo que resulte de las consultas que está haciendo en lo barrio", se preguntó.

"Todo parece una apariencia de consulta con los vecinos, y si es así, entonces es una falta de respeto", agregó.

Sobre el proyecto, consideró que ve un "afán recaudatorio más que una intención de ordenar la ciudad". Y cerró: "Lo que conozco es lo que ha salido por los medios y algunas cosas resultan llamativas, como la cuestión de prohibir o multar a las personas que laven su auto en la puerta de la casa".

El más abierto a analizar la propuesta por considerarla "necesaria", es Fabian Lugli, del bloque PJ. "La idea es aportar todo lo que se pueda. Estoy de acuerdo con ordenar muchas cosas en la ciudad, como el tránsito, la venta ambulante, los carros, el mal estacionamiento, la carga y descarga, los boliches, las manifestaciones", expresó. Sin embargo aclaró que espera que también puedan expresarse los actores involucrados. "Las organizaciones, los gremios, la CGT, tiene que dar un visto bueno porque si esto sale tiene que salir en un consenso".

"Mi punto de vista es que se necesita, que está bien, aunque seguramente habrá que incorporar las ordenanzas que están vigentes y hacerlas cumplir", cerró.

Desde el seno de Cambiemos, la disidencia está marcada por la radical siempre crítica, Florencia Rollié. "En primer lugar, no es un código de convivencia porque las pautas no surgen de acuerdos mutuos y no prevé instancias de mediación. Es un código de faltas porque lo constituyen un listado de contravenciones y sus correspondientes sanciones. Es decir, es punitivo", hizo como primer planteo.

En segundo término aclaró que "las faltas son prácticamente las mismas que las que tenemos en el código actual y en la normativa vigente. Con lo cual, el único elemento que aparece como novedoso es el incremento de las multas y será ésto el aspecto a debatir". La concejal consideró que "como debate es algo pobre, mucho más si consideramos la inacción del Estado municipal a la hora de hacer cumplir el código actual. Ello hace que, salvo que surja la voluntad de hacer cumplir la norma, la discusión se transforme en una cuestión abstracta".

Rollié cerró indicando que "el hecho de poner en debate el tema implica un reconocimiento del caos en que vive sumida la ciudad. No parece que el simple enunciado de aumentar la sanciones pueda resolver esta situación. Solamente la voluntad política y sus correspondientes acciones podrán significar un avance hacia una convivencia pacífica e inclusiva".

En general en los bloques opositores plantean que muchos temas ya están contemplados en ordenanzas que no se cumplen y que otros que se agregan son de difícil aplicación. Duro cuestionamiento a la "criminalización de la protesta".

13 de octubre de 2018

A menos de una semana de ingresado en el Concejo Deliberante, el Código de Convivencia empezó a ser cuestionado en los bloques opositores, quienes en general apuntan a que el intendente Julio Garro pretende distraerlos de la discusión de los temas vinculados con el impacto de la crisis en la región. También plantean que muchos temas ya están regulados con ordenanzas que no se cumplen y otros son puestos en tela de juicio por el impacto sobre algunos sectores, especialmente aquellos que sancionan las protestas o actividades cotidianas de los vecinos, como el lavado de los autos en las veredas o el ladrido de los perros a deshora.

Pero en los días posteriores a su presentación, los concejales centraron su queja en los problemas que tuvieron para acceder al expediente que fue remitido por la presidencia a la Comisión de Seguridad. Recién el viernes, cuatro días después del ingreso, los 344 artículos del código llegó a las casillas de correo electrónico de los concejales para ser discutido en esa Comisión a partir de la semana que viene. "No quieren que lo veamos para que no podamos opinar con fundamento", fue la queja de Lorena Riesgo, del bloque PJ-FpV cuando 0221.com.ar arrancó una ronda de consultas. Hasta ese momento, la información con la que contaban los concejales es la que circulaba en medios de comunicación. 

En base a ella es que opinaron para esta nota:

Desde Unidad Ciudadana, el jefe de bloque Gastón Castagneto fue el que más cargó contra la estrategia del intendente de intentar manejar los tiempos del debate. “Hace un mes Garro nos convocó a una mesa de diálogo social porque él reconocía la grave crisis, pero hoy cuando se deberían estar cumpliendo las promesas que se hicieron para el funcionamiento, nunca más nos llamaron sin explicarnos por qué y nos quiere poner a discutir éste código”, dijo.

Respecto del Código criticó que están vigentes ordenanzas que prevén sanciones para las empresas de servicios, “las cuales no se cumplen”. “Ahora quieren poner el foco sobre vecinos que pueden tener las veredas rotas, también se ve que quieren perseguir a las manifestaciones”, analiza el concejal kirchnerista. Esto último demuestra que “el intendente perdió el foco, porque somos la capital de la provincia de Buenos Aires y hay muchas dependencias oficiales”.

En ese punto denominó como “protestódromo” a la intención de crear un ámbito de manifestaciones en la puerta de la Municipalidad, “desconociendo que hay otros lugares donde la gente va a expresarse”.

Más allá de las objeciones, Castagneto dice que ahora analizarán “artículo por artículo del proyecto oficial porque cualquier norma que se debata hay que hacerlo con la mayor seriedad, pero nos molesta cómo se quiere distraer la atención de los verdaderos problemas que debiera discutir el municipio con la oposición”.

Para el concejal del GEN Gastón Crespo "se puede ver a simple vista que hay temas que ya están legislados en ordenanzas vigentes que hay que cumplir y otros temas que son muy discutibles, que son más para tapar la realidad de la ciudad como el desempleo, la pobreza, que los comercios cierran, el aumento de tarifas, lo mal que anda el transporte público y el aumento del boleto, lo mal que funcionan los servicios y los tarifazos. Los basurales a cielo abierto, las calles rotas, y todos los problemas que sufren los vecinos".

Y agregó que hay puntos "irrisorios que tienen  que ver con lo mediático". Y menciona como ejemplo el castigar con multas el ladrido de los perros u otros "que son de difícil cumplimiento". "Es tapar la realidad para que se discutan temas que no responde a los problemas de la gente", concluyó.

Desde el Frente Renovador, Luciano Sanguinetti expresó su malestar por la metodología de presentación del proyecto usada por el intendente. "Lo está presentado con los vecinos y no con los concejales que son quienes finalmente fuimos los electos por esos vecinos, y además quienes en definitiva vamos a aprobar o desaprobar ese proyecto", argumentó. Y expresó la duda respecto de lo que el deliberativo va a discutir: "No sabemos si analizar el proyecto que mandó el intendente o si tenemos que estudiar lo que resulte de las consultas que está haciendo en lo barrio", se preguntó.

"Todo parece una apariencia de consulta con los vecinos, y si es así, entonces es una falta de respeto", agregó.

Sobre el proyecto, consideró que ve un "afán recaudatorio más que una intención de ordenar la ciudad". Y cerró: "Lo que conozco es lo que ha salido por los medios y algunas cosas resultan llamativas, como la cuestión de prohibir o multar a las personas que laven su auto en la puerta de la casa".

El más abierto a analizar la propuesta por considerarla "necesaria", es Fabian Lugli, del bloque PJ. "La idea es aportar todo lo que se pueda. Estoy de acuerdo con ordenar muchas cosas en la ciudad, como el tránsito, la venta ambulante, los carros, el mal estacionamiento, la carga y descarga, los boliches, las manifestaciones", expresó. Sin embargo aclaró que espera que también puedan expresarse los actores involucrados. "Las organizaciones, los gremios, la CGT, tiene que dar un visto bueno porque si esto sale tiene que salir en un consenso".

"Mi punto de vista es que se necesita, que está bien, aunque seguramente habrá que incorporar las ordenanzas que están vigentes y hacerlas cumplir", cerró.

Desde el seno de Cambiemos, la disidencia está marcada por la radical siempre crítica, Florencia Rollié. "En primer lugar, no es un código de convivencia porque las pautas no surgen de acuerdos mutuos y no prevé instancias de mediación. Es un código de faltas porque lo constituyen un listado de contravenciones y sus correspondientes sanciones. Es decir, es punitivo", hizo como primer planteo.

En segundo término aclaró que "las faltas son prácticamente las mismas que las que tenemos en el código actual y en la normativa vigente. Con lo cual, el único elemento que aparece como novedoso es el incremento de las multas y será ésto el aspecto a debatir". La concejal consideró que "como debate es algo pobre, mucho más si consideramos la inacción del Estado municipal a la hora de hacer cumplir el código actual. Ello hace que, salvo que surja la voluntad de hacer cumplir la norma, la discusión se transforme en una cuestión abstracta".

Rollié cerró indicando que "el hecho de poner en debate el tema implica un reconocimiento del caos en que vive sumida la ciudad. No parece que el simple enunciado de aumentar la sanciones pueda resolver esta situación. Solamente la voluntad política y sus correspondientes acciones podrán significar un avance hacia una convivencia pacífica e inclusiva".

COMENTARIOS