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Se entregó el hombre que chocó en lancha y mató al hijo de Federico Storani

La Corte Suprema dejó firme la condena para Pablo Torres Lacal por el choque de lanchas en el Delta en el que murieron tres personas, entre ella Manuel Storani.

Pablo Torres Lacal se presentó este viernes en una comisaría de San Isidro y quedó detenido para cumplir la condena de nueve años de prisión por el choque de lanchas ocurrido en el Delta en 2016. El caso, que provocó la muerte de Manuel Storani, el hijo del histórico dirigente radical de La Plata y exdiputado y funcionario nacional, Federico Storani.

En ese hecho también murió la madre del adolescente otro ocupante de la embarcación. El condenado decidió entregarse ahora, casi diez años después del hecho y a tres años del juicio, después de que la Corte Suprema decidiera dejar firme la decisión del tribunal.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron que el condenado se presentó junto a su abogado en una comisaría de San Isidro y quedó a disposición de la Justicia. Ahora, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) deberá determinar en qué unidad cumplirá la pena.

La sentencia había sido dictada a fines de 2023 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de San Isidro. Durante el juicio, el fiscal Diego Callegari pidió una pena de 12 años de prisión y la querella solicitó 13 años, aunque finalmente los jueces condenaron a Torres Lacal a nueve años y dispusieron que permaneciera en libertad hasta que el fallo quedara firme.

Pablo Torres Lacal, el condenado por la muerte de Federico Storani

Las apelaciones del condenado

La defensa, integrada por los abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmieri, apeló la resolución en todas las instancias. La Cámara de Casación Penal bonaerense confirmó la condena en agosto de 2024 y, en septiembre de 2025, la Suprema Corte de Justicia bonaerense rechazó los recursos de nulidad y de queja.

Finalmente, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti desestimaron por unanimidad el recurso presentado por los abogados del condenado y dejaron firme el veredicto.

Tras la resolución de la Corte Suprema, Federico Storani afirmó que “el proceso fue extremadamente largo, transitado con dolor y angustia”

Tras conocerse la resolución, Federico Storani sostuvo que “trata” de recordar a su hijo de “la mejor manera” y expresó: “Siento alivio por el deber cumplido con amor y tesón”. También afirmó que “el proceso fue extremadamente largo transitado con dolor y angustia”.

El choque de lanchas que conmocionó al país

La tragedia ocurrió el 31 de marzo de 2016, cerca de las 23, en el Canal Vinculación, en el Delta de Tigre. Manuel Storani, de 14 años, viajaba junto a su madre, María de los Ángeles Bruzzone, y otras cuatro personas en la lancha Mad II, luego de participar de un cumpleaños en un restaurante de las islas.

Durante la tragedia Manuel Storani viajaba sentado en el regazo de su madre María de los Ángeles Bruzzone

En sentido contrario circulaba la lancha deportiva Shark II, conducida por Torres Lacal, quien estaba acompañado por Francisco Javier Gotti y otro amigo. Según declararon los sobrevivientes y diversos testigos, la embarcación navegaba a máxima velocidad, haciendo zigzag y en condiciones de escasa o casi nula visibilidad.

El impacto fue brutal. La Shark II embistió de lleno a la Mad II del lado donde estaban sentados Manuel y Ángeles Bruzzone. La lancha quedó partida en dos y la embarcación conducida por Torres Lacal continuó su recorrido hasta terminar unos 50 metros más adelante sobre la costa.

Federico Storani nunca se alejó del río durante los tres días que duró la búsqueda de su hijo Manuel en el Delta

Bruzzone murió mientras era trasladada a un centro de salud y Gotti falleció como consecuencia del choque. Manuel Storani murió prácticamente en el acto, aunque su cuerpo fue encontrado en el río Luján tres días después de una intensa búsqueda encabezada por su padre.

Durante el juicio se acreditó que Torres Lacal conducía a una velocidad excesiva, sin respetar las normas de navegación y pese a haber sido advertido minutos antes por un empleado de una estación de servicio, que le dijo: “Van a matar a alguien ustedes”. Para los jueces, el acusado asumió conscientemente un riesgo extremo y pudo prever el resultado mortal de su conducta, razón por la cual fue condenado por un delito doloso y no por una simple imprudencia.

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