Las tarifas de servicios públicos volvieron a ganar peso sobre los ingresos de los trabajadores. Luz, gas, agua y transporte demandaron $295.826 mensuales para un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en julio, mientras el costo de la canasta se duplicó su participación sobre el salario respecto de 2023.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado a partir de relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Según el estudio, los servicios ya representan más del 12% del salario, frente a menos del 5% en 2023.
La canasta de servicios registró un aumento del 4,6% en julio y acumuló una suba del 53% interanual, 19 puntos porcentuales por encima de la inflación general estimada en el mismo período.
Transporte y energía, los gastos que más pesan
El transporte fue el componente de mayor peso, con un costo mensual de $121.023, equivalente al 41% de la canasta. Le siguieron la electricidad, con $68.210; el gas natural, con $64.862; y el agua potable, con $41.724. La electricidad tuvo el mayor incremento mensual, con una suba del 12,5%, mientras que el gasto en gas aumentó 5,2% por los ajustes tarifarios y el mayor consumo durante el invierno.
El transporte público es el componente que más aumentó en la canasta de servicios de las familias
AGLP
Desde diciembre de 2023, la canasta acumula un incremento del 966%, muy por encima del aumento general de precios registrado en ese período. El gas fue el servicio que más aumentó, con un salto del 2.185%.
El impacto también se refleja en los sueldos: según el IIEP, la canasta representó el 15% de un salario promedio registrado de $1.924.456 durante julio. Un salario promedio permitió cubrir 6,5 canastas de servicios públicos, frente a las 7,8 que podía adquirir un trabajador en julio de 2025.
La canasta de servicios públicos representó el 15% de un salario promedio registrado de $1.924.456 durante julio
El IAG vinculó el fuerte aumento de las tarifas con los cambios en los esquemas de subsidios. Entre las modificaciones recientes se redujo el consumo subsidiado de electricidad a un máximo de 300 kWh mensuales y el porcentaje subsidiado del valor del kWh al 50% para determinados hogares.
El resultado es una creciente presión sobre los ingresos: según el informe, un trabajador privado registrado perdió 4,3% de capacidad de compra en abril de 2026 respecto del promedio de 2023, mientras que la caída del ingreso disponible, una vez descontado el gasto en servicios, llegó al 9,7%.
El informe completo