La industria textil atraviesa una de sus peores crisis en años y ya perdió 18.333 puestos de trabajo; cerraron cientos de establecimientos y sus precios cayeron 30,6% en términos reales durante el gobierno de Javier Milei, en un escenario marcado por la apertura importadora y la caída del consumo.
Un informe de la consultora Analytica advierte que el sector enfrenta una combinación crítica de factores: desplome de la demanda interna, fuerte avance de las importaciones y falta de políticas oficiales de contención para una actividad que emplea a unas 250 mil personas en todo el país.
Desde noviembre de 2023, los precios de la indumentaria aumentaron 149,4%, muy por debajo de la inflación general acumulada del 259,4%. En términos relativos, la ropa se abarató 30,6% frente al promedio de la economía y alcanzó su nivel más bajo desde 2016.
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La industria textil sufre una caída histórica a partir de la apertura de las importaciones y la baja del consumo
Aunque el rubro representa apenas el 9,9% del Índice de Precios al Consumidor (IPC), Analytica señala que tuvo una incidencia relevante en la desaceleración inflacionaria, a diferencia de los servicios, menos expuestos a la competencia externa y con mayor rigidez de precios.
El informe también revela un fuerte deterioro productivo. La industria textil acumuló caídas en 10 de los 11 meses de 2025 y se consolidó como la actividad más golpeada del Índice de Producción Industrial. En noviembre, la producción se ubicó 31,2% por debajo de diciembre de 2024 y 47,6% menos que en noviembre de 2023.
En paralelo, la utilización de la capacidad instalada cayó al 29%, el nivel más bajo de toda la serie histórica, con excepción del período más crítico de la pandemia. Subsectores como curtido y artículos de cuero registraron bajas del 44,1%, mientras que tejidos y acabados textiles retrocedieron 34,7%.
Apertura de importaciones y denuncias del sector
La apertura comercial profundizó el impacto sobre las pymes locales. En 2025, las importaciones de indumentaria crecieron 97,3% interanual, con un aumento de US$336 millones, mientras que el ingreso de productos vía courier y plataformas como Shein y Temu se disparó más de 270%.
Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas y la Fundación Pro Tejer alertaron que el problema no es la competitividad sino la “competencia fraudulenta”. En ese período se registró el cierre de 558 establecimientos y, debido a la alta informalidad del sector, la pérdida real de empleos sería aún mayor.