La fábrica de ollas Essen en Venado Tuerto avanzó con un ajuste que incluyó más de 30 despidos, reducción de turnos y modificaciones en distintas líneas de producción para hacerle frente a la caída del consumo y la crisis económica que atraviesa. La empresa ejecutó ceses que afectaron a trabajadores de planta permanente y a personal eventual.
Delegados internos informaron que las desvinculaciones alcanzaron a áreas de fundición, mecanizado y terminación, sectores donde la actividad descendió de manera sostenida en los últimos meses. Parte del personal llevaba años dentro de la planta y formaba parte de la estructura histórica que acompañó el crecimiento de la marca en el país.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local, Diego Olave, confirmó las cifras y señaló que el ajuste se ejecutó en varias etapas. El gremialista agregó que el sindicato acompañó los trámites vinculados con las desvinculaciones y explicó que el impacto generó preocupación dentro de la plantilla. "De los 34 despidos, 17 son de planta permanente y las demás son trabajadores eventuales. Pero Essen ya viene de aproximadamente tres meses haciendo bajas, de a dos, de a tres, de a cuatro. A estas 34 se le suman entonces 58, incluidos los eventuales por supuesto, pero no dejan de ser bajas", expresó al respecto.
Essen
Essen atravesó todas las crisis y rescisiones desde 1980.
El primer factor señalado por la empresa fue la baja del consumo, que afectó la venta de ollas, sartenes y otros artículos domésticos en casi todos los segmentos. Los comercios trabajaron con inventarios altos y menor rotación, lo que dejó a la fábrica con niveles de producción más bajos que los habituales. Ese escenario obligó a frenar turnos, disminuir horas operativas y reorganizar tareas internas. El segundo factor fue el ingreso de material importado desde China, que alteró el esquema productivo. Olave destacó que la llegada de piezas semiterminadas modificó la dinámica interna y redujo la necesidad de mano de obra en áreas operativas. Donde antes trabajaban alrededor de 30 operarios, hoy la empresa cubre la actividad con dotaciones de aproximadamente ocho trabajadores.
La caída de las ventas y el ingreso de productos importados de China puso en jaque a la histórica compañía argentina
Ese desplazamiento sustituye etapas tradicionales como fundición, mecanizado y preparación de superficies, limitando varias líneas de producción a tareas de ensamblado y terminación. La presencia creciente de insumos procesados en origen recortó aún más el espacio destinado a la fabricación local y empujó la reducción de personal.
La reorganización incluyó cambios en turnos y horarios, líneas que funcionaron con dotaciones mínimas y otras que quedaron inactivas por períodos. A medida que la empresa evaluó qué productos mantuvieron demanda, ajustó su estructura operativa y redujo la plantilla necesaria para sostener el ritmo habitual. El proceso de desvinculaciones se extendió durante semanas, con notificaciones que se sumaron de manera escalonada. Cada comunicación reforzó la señal de un cambio estructural dentro de la planta, según informaron delegados de la UOM. Los trabajadores afectados mantuvieron reuniones con el gremio para revisar indemnizaciones y trámites administrativos.
La marca también enfrentó restricciones comerciales que la llevaron a replantear su estrategia. Con ventas en caída y costos de fabricación en alza, la compañía utilizó la importación como alternativa en segmentos de menor precio, un movimiento que profundizó el recorte del espacio destinado a la producción local.
La historia de Essen y la expansión de la empresa
Essen nació a fines de los años setenta de la mano de Wilder Yasci, quien impulsó un proyecto basado en la fundición de aluminio y en un sistema de ventas apoyado en revendedores independientes. Tras dos años de ajustes, la firma comenzó a producir sus primeras cacerolas, inspiradas en un modelo visto en Nueva York.
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Casi 300 personas trabajan en la fábrica de Essen.
Desde entonces acumuló más de 30 millones de unidades vendidas y desarrolló una red superior a 20.000 distribuidores independientes. En 2024 lanzó Essen+, un programa de fidelización que logró que el 60% de su base activa de clientes participara en pocos meses, con más de 40.000 canjes realizados.
La empresa mantiene presencia en seis mercados de América Latina y destina alrededor del 30% de su producción a sus filiales en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y México, como parte de su plan de crecimiento regional.