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Una investigadora del Conicet La Plata está detrás de un proyecto internacional que busca el origen de la vida

Una investigadora del Conicet La Plata participa de un proyecto internacional para rastrear señales vinculadas al origen de la vida.

Un equipo internacional del que participa una investigadora del Conicet La Plata realizó campañas en la Puna y la Patagonia para recolectar muestras de agua y sedimentos. El objetivo es detectar pequeñas moléculas de ARN capaces de aportar pistas sobre los procesos que precedieron al surgimiento de la vida en la Tierra.

La búsqueda de respuestas sobre cómo se originó la vida en el planeta sumó un nuevo capítulo en la Argentina. Investigadores de distintas disciplinas participan del proyecto internacional DYNALIFE, una iniciativa financiada por e-COST que apunta a estudiar entornos extremos en busca de entidades biológicas mínimas vinculadas con etapas prebióticas.

La estrategia combina trabajo de campo, secuenciación masiva y análisis bioinformáticos avanzados para identificar pequeñas moléculas de ARN con capacidad de replicación. Estas estructuras son consideradas por algunos especialistas como posibles protagonistas de los procesos químicos que antecedieron a las primeras formas de vida.

Ambientes extremos de la Puna y la Patagonia

La Argentina fue incorporada a esta investigación por contar con escenarios naturales cuyas características actuales presentan similitudes con las condiciones de la Tierra primitiva. Entre ellos se destacan las lagunas de altura de la Puna y los sistemas geotermales de la Patagonia andina.

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Las muestras fueron recolectadas en la Puna y la Patagonia, dos regiones con condiciones similares a las de la Tierra primitiva

En marzo de este año se realizaron dos campañas de muestreo en esos territorios. Los trabajos incluyeron la recolección de agua y sedimentos en distintos puntos de la Puna de Catamarca y en el área volcánica de Copahue, en Neuquén.

María Sofía Urbieta, investigadora del Conicet que desarrolla sus tareas en el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), forma parte del equipo encargado de analizar las muestras obtenidas.

“Lo que estamos buscando es la mínima expresión de una molécula de ácido ribonucleico (ARN) que tiene la capacidad de replicarse y que, por su notable estabilidad estructural, se cree, habría dado origen a las primeras formas de vida en el planeta. Estas estructuras, conocidas genéricamente como small RNAs, o ARN pequeños, se han encontrado en muchos lugares y nichos biológicos. El objetivo de la campaña es buscarlas en ambientes multiextremos de la Argentina. Hasta el momento, existe un único reporte a nivel mundial sobre su presencia en ambientes termales”, explicó la científica.

La especialista destacó además que estos sitios no son desiertos biológicos. Por el contrario, albergan comunidades microbianas complejas que sobreviven en condiciones extremas y representan una valiosa fuente de información científica.

ARN pequeños y aplicaciones para la ciencia

Los trabajos se concentraron en zonas ubicadas entre los 3.000 y los 4.500 metros sobre el nivel del mar, con altos niveles de radiación ultravioleta, gran salinidad y presencia de arsénico. También incluyeron el sistema geotermal de Copahue, caracterizado por temperaturas elevadas, abundancia de hierro, compuestos sulfatados y aguas naturalmente ácidas.

Según Urbieta, la incorporación de estos ambientes a los estudios internacionales busca corregir la escasa representación que tenía el Cono Sur en las bases de datos utilizadas para este tipo de investigaciones. El financiamiento externo permite afrontar tanto la logística de las expediciones como los costosos análisis de metatranscriptómica.

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Agua y sedimentos de Catamarca y Neuquén serán analizados mediante técnicas de secuenciación avanzada

La investigadora remarcó que el conocimiento generado no solo resulta relevante para comprender el origen de la vida. También puede tener impacto en áreas como la biotecnología, la biominería, las ciencias ambientales y la medicina, gracias al estudio de organismos capaces de prosperar en condiciones extremas.

Actualmente, el procesamiento biológico de las muestras y la extracción del material genético se desarrollan en el CINDEFI. Luego se avanzará con la secuenciación y el análisis bioinformático, una tarea que será coordinada entre el equipo platense y especialistas del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.

Para Urbieta, el proyecto representa además el primer relevamiento metatranscriptómico realizado en estos ambientes. Los resultados permitirán conocer con mayor precisión la diversidad funcional, la actividad genética y el potencial biotecnológico de los microorganismos presentes en algunos de los ecosistemas más extremos del país.

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