“Era un día como hoy”, dice Diego. “Así de feo”. Afuera llovizna, hace frío, hay viento. Adentro, silencio. Todos escuchan atentamente. “Me acuerdo que fuimos a la playa a ver si encontrábamos algo de los pescadores perdidos”, sigue. Diego Alfonso tiene 15 años. Se crio a la orilla del Río de la Plata. Observan sentados frente suyo dos biólogos del Conicet. De repente, uno de ellos toma la palabra. Es el director del Instituto de Limnología, Darío Colautti: “Esto es un hallazgo científico importante”.
A Diego lo convocaron al Instituto de Limnología "Dr. Raúl Ringuelet" porque una tarde vio un pez rarísimo en la arena y no siguió de largo; frenó, lo filmó bien y lo devolvió al agua.
—Queremos agradecerte por tu curiosidad— dice el docente de la Cátedra de Anatomía Comparada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP, Tomás Maiztegui— esto nos permite investigar y hacer una publicación.
El pez se llama lamprea, le dicen “vampiro de mar” y habita en la Patagonia. Desde 1867 hasta 2026 solo se habían registrado ocho ejemplares en el Río de la Plata, según publicaciones científicas.
Diego Alfonso tiene 15 años y fue distinguido por haber encontrado una lamprea en el Río de la Plata
La reunión se hace en una sala del Instituto, en 120 y 62. Están Colautti, Maiztegui, la mamá de Diego, Marisol y el abuelo, Jorge "Kung Fu" Benítez. Tímido, de pocas palabras, el pibe de 15 años sonríe al escuchar a los científicos y contesta:
—Estaba viva, varada en la arena. Cuando la vi, fui corriendo a buscar el celular y empecé a grabar. La levanté, era resbalosa. Tenía la boca así —señala— para abajo, como una trompa.
La encontró en la Playa Municipal de Berisso, en la orilla. Se metió río adentro con jogging y zapatillas y la examinó. Luego, la devolvió a una zona más profunda. El pez se fue serpenteando.
La lamprea o “vampiro de mar”, hallado en la costa de Berisso
"Pertenecemos al río"
La reunión es descontracturada. Empezó como una homenaje de la ciencia a un adolescente por su curiosidad pero ahora hay un ida y vuelta de pesca natural, apasionado. Confluyen el conocimiento popular y el científico; hablan el mismo idioma. Rápidamente, Kung Fu toma la posta.
—Diego salió con la misma locura que la mía; el monte, la pesca. Nos gustan estas cosas, somos parte de la naturaleza, pertenecemos al río.
Conversan sobre distintas especies. Analizan el ciclo de los bagres de mar. Kung Fu dice que están en todos lados porque no tiene depredador por su baba; cuenta que es ácida, que una vez la probó.
Diego junto a su abuelo Jorge "Kung Fu" Benítez
Ignacio Amiconi | AGLP
—Descubrí que no tienen depredador en una pesca de tiburones. Tengo una casa en Santa Clara. Unos locos me dijeron: “Queremos pescar tiburón”. Tres horas estuvimos con la caña ahí.
—¿Qué tiburón, bacota o gatopardo?— pregunta Maiztegui.
—No, escalandrún —responde Kung Fu— es lindo, tiene su esencia. Pero, qué se yo, perdés un montón de tiempo pudiendo hacer otras especies. Cuando vos tenés una variada hermosa, corvina, mero, el pez limón, el besugo.
—Claro, el pez limón es lindo.
Del escepticismo a la alegría
El video de Diego empezó a circular entre pescadores en Instagram. Tomás Maiztegui desconfió en un principio. Pensó que podía haber una confusión. Consiguió el contacto del chico y le pidió las fotos. Las recibió mientras trabajaba en el Laboratorio. Para confirmar la veracidad, analizó los metadatos de la imagen.
Cuando vio en las coordenadas del GPS que el mapa marcaba “Río de la Plata, Berisso”, pegó un grito desaforado: "¡Vamos!". Una compañera, que trabajaba al lado, en silencio, le preguntó: "¿Qué pasó?". "Nada, nada", respondió el biólogo.
—No pensaba que esos bichos todavía estaban en el Río de la Plata— dice Maiztegui. El biólogo había hecho un relevamiento sobre todas las especies halladas alguna vez en la zona. Sabía que habían aparecido muy pocas en el siglo XX.
Tomás Maistegui y Dario Colautti, en el Instituto de Limnología
Ignacio Amiconi | AGLP
—Este nuevo ejemplar nos abre la puerta a la posibilidad de pensar otro tipo de estudios —cuenta—. Ahora nos planteamos conseguir otro, empezar a buscarlo, porque no pensábamos que estaban.
"Es bastante extraordinario"
El hallazgo de la lamprea en el Río de la Plata llegó a la investigadora del Instituto de Diversidad y Evolución Austral del CENPAT - CONICET, Carla Riva Rossi, quien estudia a la especie en la Patagonia y considera que la aparición en el Río de la Plata es un hecho “bastante extraordinario”. Su hipótesis es que llegó de manera ocasional, adherida a otro pez.
La lamprea se prende a otros peces para alimentarse. “Parasita” en su cuerpo; se adhiere a sus presas y se alimentan de su sangre. Ahora, los biólogos del Instituto de Limnología buscan un ejemplar vivo. “Queremos ver si estos bichos se están reproduciendo en la Cuenca del plata, lo cual antes estaba completamente descartado”, dice Maiztegui.
Diego sonríe con el diploma con el que los científicos lo distinguieron por su aporte
Diego, que tenía como récord haber pescado 50 pejerreyes en una jornada, ahora se lleva el reconocimiento de la ciencia: una orden de compra en una casa de pesca, un libro sobre las especies de la laguna de Chascomús y un diploma, que muestra antes de despedirse.
"Por compartir la información del inusual hallazgo de una lamprea Geotria macrostoma (Burmeister, 1868), en aguas del Río de La Plata. Se trata de un aporte científico de gran importancia para la Ictiología Nacional", dice la distinción.