Tomy, uno de los tres chimpancés que vivía en Argentina, murió este miércoles a sus 49 años en el Bioparque de La Plata, donde permaneció solo durante décadas. Su figura marcó una extensa etapa del ex Zoológico de La Plata.
Tomy era uno de los tres chimpancés que había hasta ahora en Argentina. Tenía 49 años y vivía solo en el Bioparque de La Plata.
Tomy, uno de los tres chimpancés que vivía en Argentina, murió este miércoles a sus 49 años en el Bioparque de La Plata, donde permaneció solo durante décadas. Su figura marcó una extensa etapa del ex Zoológico de La Plata.
Durante sus últimos años, Tomy habitó un espacio adaptado a sus necesidades, acompañado por un equipo que organizó su rutina diaria. Desde 2023, los cuidadores impulsaron un proyecto judicial para que sea declarado "sujeto de derecho", mientras sostenían una convivencia cotidiana basada en la cercanía y el contacto permanente.

Miles de usuarios de La Plata se vieron afectados por los cortes de luz ocurridos en los últimos días, pero el servicio empieza a volver a normalidad.
El Bioparque de La Plata confirmó que encontraron a Tomy sin señales vitales durante la rutina diaria, tras una mañana normal.
La atención diaria se organizó a partir de la necesidad de un cuidador focal. Varias personas participaron de su seguimiento, aunque el contacto directo recayó principalmente en Damián Diéguez, trabajador del ex Zoológico desde hace más de tres décadas, quien desarrolló con el animal un vínculo sostenido en el tiempo.
En entrevistas previas a 0221.com.ar, Diéguez explicó que la presencia humana cumplía un rol central en la vida del chimpancé. Todos los días lo veía y pasaba varias horas con él, interactuando adentro del Bioparque para estimular su movimiento, alimentación y descanso. El especialista señaló que cada actividad compartida tenía un sentido social para el animal, y remarcaba que caminar, jugar y comer juntos formaban parte de una misma dinámica cotidiana.
Otro de los referentes en la vida de Tomy fue Martín Davids, quien lo acompañó durante más de 40 años. Su relación comenzó a principios de la década del ochenta y se mantuvo a lo largo de toda la vida del chimpancé, incluso en los momentos más complejos para su socialización con otros de su especie.
"Martín viene a ser su padre; Tomy lo considera su padre putativo", definió Diéguez hace algunos años al describir el vínculo. Por su parte, Davids recordaba los primeros años junto al chimpancé y su llegada tras una infancia marcada por el cautiverio: "Era travieso y juguetón, como cualquier niño chimpancé", describía al rememorar los cuidados iniciales y los gestos cotidianos que consolidaron una relación temprana.