La comunidad política de La Plata despidió con pesar a Francisco “Pincho” Orruma, dirigente radical, abogado y exdiputado provincial que marcó a una generación con su militancia y convicciones. Tenía 80 años y fue una figura activa de la UCR en la ciudad y la provincia.
Orruma nació el 15 de mayo de 1945 en Laprida, donde su padre, el médico Justo Orruma, se había instalado por trabajo junto a su esposa Tina Alconada Aramburu y sus cuatro hermanos, de los cuales "Pincho" era el menor. Fue el único de una extensa familia compuesta por 39 primos que nació fuera de La Plata.
Cursó la escuela primaria en la Escuela Belgrano de Laprida y el secundario en el colegio San José de Tandil, uno de los pocos pupilajes de la época. Tras un breve regreso a su ciudad natal, en 1964 se instaló en La Plata para estudiar Abogacía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Mientras cursaba la carrera comenzó a trabajar en la Fiscalía de Estado, pero el golpe de Estado de 1966 interrumpió ese camino y terminó marcando su acercamiento definitivo al radicalismo. En ese contexto, junto a un grupo de jóvenes recorrió distintos pueblos del interior bonaerense para participar de actos partidarios, convencido de que la política debía ejercerse incluso en tiempos adversos.
Trayectoria política en la UCR
Con el regreso de la democracia tuvo un rol activo dentro de la Unión Cívica Radical. Fue subsecretario de Acción Social entre 1983 y 1987, diputado provincial entre 1989 y 1993 y presidente del Comité de la Sección Primera en 1983. Su fallecimiento se produjo el lunes y desde la UCR local lo despidieron con un sentido mensaje en sus redes sociales.
Amante de la discusión política y de la llamada “rosca”, quienes lo trataron lo definían como “un personaje que no resultaba indiferente”. Su estilo frontal y exigente generaba adhesiones y debates en partes iguales. Rechazaba la frivolidad y el oportunismo, y aplicaba sobre sí mismo el mismo rigor que reclamaba a los demás.
Casado con María Cristina González, fue padre de Martín, Celina y Pedro, y abuelo de seis nietos. Más allá de la política, encontraba en el río un espacio de desconexión. Apasionado por la navegación, pasaba largas horas en su gomón junto a familiares y amigos, en una rutina que lo alejaba del ritmo cotidiano. Incluso llegó a cruzar el Río de La Plata en una embarcación creada junto a un amigo para llegar a Colonia del Sacramento, Uruguay.
Su figura queda asociada a una forma intensa de vivir la política y la amistad, siempre guiado por sus convicciones.