“Nunca nos cuidaron”, dijo al comenzar a reconstruir su infancia y la relación que mantenían sus padres. Contó que el matrimonio se reprochaba mutuamente infidelidades y aseguró que su madre tenía un fuerte control sobre Jorge. “Mi mamá siempre lo manejó de las narices a mi papá”, afirmó.
Según relató, desde que era chica escuchaba a su madre hablar de una eventual separación. “Mi mamá siempre decía que se iban a divorciar e iba a poner todo a nombre nuestro y de mi abuela”, recordó.
Jesica también describió una modalidad que, según su versión, su madre utilizaba para compensar o tapar conflictos familiares mediante bienes materiales. “Ella tapaba todo con bienes materiales”, sostuvo. Como ejemplo mencionó que después de descubrir una infidelidad de su madre recibió un auto Citroën C3. “Todo lo que daba siempre tenía un vuelto”, afirmó.
La frase fue utilizada para describir lo que, según su testimonio, era una dinámica habitual dentro de la familia: regalos o beneficios que después eran utilizados para obtener algo a cambio.
El crimen de Jorge Pereyra ocurrió en mayo de 2018
Un padre dedicado al taller y una madre que controlaba todo
Jesica describió a su padre como un hombre sencillo, trabajador y con una vida social limitada. “Mi papá siempre fue un hombre simple, ni ropa se compraba”, declaró.
Contó que Jorge se levantaba temprano, tomaba mates y se iba al taller, donde trabajaba aproximadamente de 9 a 21. Según su relato, no tenía una vida social intensa. Salía con su hermana o se reunía una vez por mes con amigos. Y, de acuerdo con la declaración de Jesica, esas actividades también generaban reproches de Pantoja.
La hija del zapatero sostuvo además que su padre no era una persona que contara sus problemas. “Mi papá no era de contar sus problemas”, señaló. Incluso relató que en determinado momento le propuso que se fuera a vivir con ella, pero Jorge no aceptó.
La relación cotidiana dentro de la casa, según su relato, estaba atravesada por el control de Pantoja. “Mi mamá le escondía los perfumes, los cigarrillos, el vino, le robaba plata, ella revisaba todo, quería tener control de todo”, afirmó. También sostuvo que su madre escondía objetos para provocar a su padre y que lo hacía para “volverlo loco”.
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"Nunca jamás pensé que iba a terminar de esta forma"
El momento más emotivo del testimonio de Jesica estuvo relacionado con la muerte de su padre. La mujer lloró al recordar a Jorge y sostuvo que jamás imaginó que los conflictos familiares pudieran terminar en un crimen. “Nunca jamás pensé que iba a terminar de esta forma”, expresó.
También se refirió a la reacción de su madre después del asesinato. Según su relato, “a mi mamá no se le caía una lágrima”. Jesica también fue consultada sobre los problemas auditivos que presentaba Pantoja. Su respuesta fue contundente: “Mi mamá tenía problemas auditivos cuando le convenía”. Finalmente, sostuvo que su padre no tenía motivos para ser atacado por terceros. “Mi papá no tenía deudas ni enemigos”, afirmó.
Después declaró Romina Pereyra, diseñadora de indumentaria y artista. La mujer contó que se enteró de la muerte de su padre a través de una llamada de su hermano. En ese momento se encontraba en la casa de su entonces pareja, en Tigre.
También describió la relación entre sus padres como profundamente conflictiva. “Mis papás tenían una relación muy conflictiva entre ellos, había situaciones de todo tipo de violencias”, sostuvo.
Romina se refirió además a la vivienda de calle 48, donde ocurrió el asesinato. Explicó que la propiedad había sido comprada en 2011, después de años de esfuerzo y trabajo de la familia. Actualmente es ella quien vive allí.
Durante su declaración también aseguró que la casa no tiene problemas de inseguridad, un dato que adquiere relevancia dentro de la discusión sobre las distintas hipótesis que rodean el crimen.
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El comportamiento de Pantoja después del asesinato
Romina relató cómo fueron los primeros días y semanas después del asesinato de su padre. Según contó, Pantoja se mostró “muy metódica” y comenzó a pedirles distintas cosas a sus hijos. Entre ellas, que limpiaran la casa porque quería regresar a vivir allí.
El relato volvió a poner bajo la lupa el comportamiento de Pantoja inmediatamente después del homicidio. Romina también habló de su hermano Gonzalo, quien declaró previamente en el juicio a favor de su madre. “Siempre fue un títere de mi mamá”, sostuvo.
De esa manera quedó expuesto de manera directa el quiebre entre los tres hermanos: Jesica y Romina sostienen que Pantoja mató a su padre, mientras Gonzalo cree que su madre es inocente. Romina también describió la relación entre Pantoja y Pereyra y aseguró que su madre hablaba permanentemente mal de su esposo. “Mi mamá hablaba muy mal de él todo el tiempo”, afirmó.
Al igual que su hermana, sostuvo que su padre no tenía enemigos. “Mi papá no tenía enemigos”, repitió. También coincidió con Jesica en describir a Jorge como un padre presente y afectuoso. “Era un padre muy amoroso, muy presente, nos llevaba a todos lados”, contó.
Sobre la relación económica dentro de la familia, afirmó que la organización de la casa y el manejo del dinero estaban bajo control de Pantoja. Según su relato, incluso si Jorge quería comprar cigarrillos debía pedirle dinero a su esposa.
Romina también retomó la idea de los regalos condicionados que había mencionado su hermana. “Los regalos de mi madre siempre fueron ‘te doy por algo que te voy a pedir después’”, explicó.
El carnicero de enfrente y una noche que parecía normal
Después de las hermanas declaró Carlos Roberto Aranda, el carnicero cuyo comercio está ubicado frente a la casa de calle 48. Su testimonio tuvo un tono muy diferente al de las hijas.
Aranda describió a Jorge como un cliente habitual, una persona “normal” y “buena gente”. Incluso recordó qué había comprado Pereyra la noche anterior al crimen: churrascos de roast beef para la cena. Sobre Pantoja dijo que también era una clienta normal. El carnicero aseguró que no sabía que la pareja atravesaba conflictos.
Su declaración aportó así una mirada externa sobre las horas previas al asesinato y sobre la vida cotidiana del matrimonio desde la perspectiva de alguien que tenía contacto habitual con ellos.
Los abogados Julio Beley y Bruno Strassera a cargo de la defensa de Sofía Pantoja
Martín Soler
La defensa cuestionó la investigación del crimen
Mientras los testimonios de las hijas apuntaron directamente contra Pantoja, la defensa volvió a cuestionar el modo en que se realizó la investigación. Los abogados Julio Beley y Bruno Strassera sostienen que no existen evidencias suficientes que permitan afirmar que Pantoja fue quien asesinó a Pereyra.
El planteo defensivo tiene un eje concreto: la investigación siempre tuvo como principal y única hipótesis a Pantoja y no se desarrolló una línea alternativa para buscar a otro posible autor.
Según pudo confirmar 0221.com.ar con fuentes oficiales, efectivamente no existió en el expediente una investigación paralela que haya identificado a otro sospechoso como posible responsable del homicidio. Los defensores remarcan además una serie de elementos que, a su criterio, deberían generar dudas en el jurado.
Entre ellos señalan que no se encontró ADN de Pantoja en la escena del crimen que la vincule con el ataque y que las manchas de sangre se circunscribieron a la habitación donde fue cometido el homicidio. También cuestionan que durante la investigación no se hayan solicitado las aperturas de las antenas de telefonía celular, una herramienta que podría haber permitido reconstruir movimientos y comunicaciones en torno al momento del crimen.
A eso agregan que no existen testigos presenciales del asesinato ni escuchas telefónicas que comprometan a Pantoja. La defensa pretende que esos elementos sean evaluados por los ciudadanos que integran el jurado.
La estrategia no consiste solamente en negar la autoría. Busca instalar una duda más profunda: si la investigación no encontró a otra persona, eso no significa necesariamente que Pantoja haya sido quien mató a Pereyra.
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Estuvo meses en libertad y después se entregó
Otro de los puntos que la defensa pretende poner en discusión es el tiempo transcurrido entre el crimen y la detención de Pantoja. Pereyra fue asesinado en mayo de 2018. Pantoja no fue detenida inmediatamente y permaneció varios meses en libertad mientras avanzaba la investigación.
Cuando finalmente se enteró de que existía una orden de detención en su contra, se encontraba de viaje con su hija Romina en Salta. Según la reconstrucción del caso, interrumpió ese viaje, regresó a La Plata y se presentó voluntariamente en la DDI La Plata. A partir de entonces comenzó un largo período de prisión preventiva.
Pantoja permaneció más de siete años detenida sin una condena firme hasta que, hace pocos meses, obtuvo el beneficio del arresto domiciliario. Ahora enfrenta a un jurado popular.
Una familia partida frente a doce ciudadanos
Las declaraciones de Jesica y Romina agregaron una nueva dimensión al juicio. No sólo aportaron recuerdos sobre la relación entre Jorge y Sofía. También expusieron el enfrentamiento entre los tres hijos del matrimonio. Dos de ellos sostienen que su madre es responsable de la muerte de su padre. El tercero sostiene que es inocente.
Del otro lado, la defensa cuestiona la ausencia de una investigación alternativa, la falta de ADN que vincule a Pantoja con el ataque, la inexistencia de testigos presenciales y otras medidas de investigación que, según sus abogados, nunca fueron realizadas.
La acusación deberá convencer al jurado de que el conjunto de la prueba permite superar el estándar de duda razonable. La defensa intentará demostrar exactamente lo contrario.
Después de ocho años, el crimen de Jorge Pereyra vuelve a ser reconstruido frente a doce ciudadanos. Y mientras sus hijas lloran al recordar al padre que aseguran que fue asesinado por su madre, otro de sus hijos sostiene que la mujer que está sentada en el banquillo es inocente. El jurado deberá decidir cuál de esas dos historias logra sostenerse con la prueba producida en el juicio.