El Gobierno de la provincia de Buenos Aires oficializó el Coeficiente Único de Distribución (CUD) para 2026 y confirmó cambios en el reparto de fondos entre los municipios. La actualización muestra ajustes puntuales que benefician a algunos distritos, entre ellos LaPlata, que mejora su coeficiente y consolida su peso en la coparticipación bonaerense.
El Ministerio de Economía bonaerense, a cargo de Pablo López, publicó la actualización del CUD que regirá en 2026 y que define cómo se distribuirán los fondos coparticipables entre los 135 municipios de la provincia. La comparación con el esquema vigente en 2025 expone un escenario dispar, con subas y bajas que, aunque acotadas, tienen impacto directo en las finanzas locales.
En la parte más alta del reparto, La Matanza continúa liderando la tabla, aunque con una pérdida de peso relativo: su coeficiente baja de 6,70855 a 6,58306. Si bien sigue siendo el distrito con mayor participación, la reducción implica un ajuste significativo por el volumen de recursos que concentra.
En sentido contrario, La Plata aparece entre los municipios favorecidos por el nuevo esquema. La capital bonaerense pasa de un coeficiente de 3,10573 a 3,16983, lo que le permite consolidarse como el segundo distrito con mayor participación en la coparticipación provincial y reforzar su margen financiero de cara a 2026.
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El nuevo CUD para 2026 muestra que La Plata refuerza su posición entre los municipios con más recursos
Movimientos en el Conurbano
El tercer lugar del ranking también muestra cambios. Lomas de Zamora incrementa su CUD y sube de 2,98290 a 3,04850, mientras que Malvinas Argentinas retrocede levemente, al pasar de 3,24198 a 3,17276. Merlo, otro de los distritos de peso en el oeste, también pierde participación y desciende de 2,98171 a 2,96058.
En el Conurbano norte y oeste, el comportamiento es desigual. San Miguel registra una suba significativa y crece de 1,81109 a 1,86998. En cambio, San Isidro aparece entre los principales perdedores de la zona, con una baja de 1,88093 a 1,78688, mientras que Vicente López reduce su coeficiente de 1,58915 a 1,52525. Pilar y Escobar se destacan como dos de los grandes ganadores del nuevo esquema, con subas que los llevan a 2,41838 y 1,78610, respectivamente.
En el sur del Gran Buenos Aires, Quilmes, Florencio Varela y Almirante Brown muestran incrementos leves que les permiten sostener o mejorar su participación relativa. Avellaneda también crece y supera el 1,19, mientras que Lanús y Berazategui acompañan la tendencia con subas moderadas.
El impacto en el interior bonaerense
Fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires, el interior provincial exhibe un panorama fragmentado. En la Quinta Sección, General Pueyrredon mantiene un coeficiente prácticamente estable, mientras que Necochea y Patagones logran subas que fortalecen su posición regional. En contrapartida, Ayacucho y Balcarce registran retrocesos que ajustan sus márgenes financieros.
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El Ministerio de Economía bonaerense, a cargo de Pablo López, publicó la actualización del CUD que regirá en 2026
Ignacio Amiconi | AGLP
En la Sexta Sección, Bahía Blanca conserva un coeficiente elevado, aunque con una leve baja. Coronel Suárez y Coronel Dorrego también muestran pequeñas reducciones, al igual que Villarino. En este escenario, Adolfo Alsina aparece como uno de los distritos con mayor crecimiento relativo.
La Cuarta Sección presenta uno de los mapas más variados. Chacabuco registra una suba marcada y mejora su ubicación en el reparto, mientras que Junín se mantiene prácticamente sin cambios. Pehuajó, Lincoln y Trenque Lauquen retroceden levemente, lo que obliga a recalcular expectativas presupuestarias para 2026.
En los distritos pequeños y rurales, las variaciones porcentuales son mínimas, aunque relevantes en términos reales. Municipios como Tordillo, General Guido o Lezama continúan con coeficientes bajos y sin cambios estructurales, consolidando un esquema que mantiene las asimetrías históricas entre el interior profundo y los grandes conglomerados urbanos.
El balance general del CUD 2026 no muestra un rediseño de fondo del sistema de coparticipación, pero sí un reacomodamiento fino que genera impactos concretos en cada municipio. En un contexto de recursos ajustados y mayores demandas sociales, cada milésima del coeficiente se traduce en tensiones políticas y financieras que los intendentes ya comenzaron a seguir de cerca.