Con la selección del jurado y los primeros planteos de las partes, comenzó este martes en los tribunales penales de La Plata el juicio oral para Renzo Eduardo Chidichimo, acusado de asesinar de siete disparos a Rocío Magalí González, su compañera de trabajo, en un caso ocurrido en Saladillo que volvió a poner en debate el alcance de las medidas de protección para víctimas de violencia de género.
El proceso se desarrolla mediante el mecanismo de juicio por jurado, una modalidad prevista por la legislación bonaerense para los delitos más graves y que transfiere a doce ciudadanos la decisión sobre la culpabilidad o inocencia del acusado.
La causa se encuentra radicada en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) III de La Plata. El juez técnico que conduce el debate es Santiago Paolini. La acusación está a cargo de la fiscal Leila Aguilar, mientras que la defensa es ejercida por la defensora oficial Gladys López.
Chidichimo llega al debate imputado por homicidio agravado por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género (femicidio), figura que prevé como única sanción la pena de prisión perpetua.
Renzo Chidichimo, acusado de asesinar a una mujer de siete balazos
Imagen web mejorada con IA
Durante las próximas jornadas declararán testigos, peritos, investigadores y familiares de la víctima. También se incorporarán las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar del crimen, registros que forman parte de la prueba reunida durante la investigación.
Un caso atravesado por denuncias previas
La investigación sostiene que el crimen fue el desenlace de varios meses de hostigamiento que Rocío González venía padeciendo por parte de quien compartía con ella el ámbito laboral. La joven, de 25 años, había formulado dos denuncias antes del asesinato. La primera fue presentada a fines de 2022, luego de aproximadamente un año de convivir laboralmente con Chidichimo.
Según reconstruyó la investigación, denunció situaciones de acoso, violencia psicológica y maltrato. Como respuesta recibió una restricción de acercamiento y un botón antipánico. Además, en el lugar donde ambos trabajaban decidieron reorganizar las tareas para evitar que coincidieran durante la jornada laboral.
Durante algunas semanas el conflicto pareció disminuir, pero el hostigamiento volvió a repetirse. Ante nuevos episodios, Rocío realizó una segunda denuncia. Sin embargo, de acuerdo con el relato de sus familiares, consideraba insuficientes las medidas adoptadas y tenía previsto insistir con una denuncia penal porque entendía que el riesgo seguía creciendo.
Rocío fue asesinada en su trabajo por su compañero, al que previamente había denunciado por acoso
Su entorno sostuvo posteriormente que incluso proyectaba trasladarse a Cañuelas para reclamar una intervención más efectiva de las autoridades, ya que no encontraba respuestas satisfactorias a los episodios que denunciaba.
Los familiares también afirmaron que los propietarios de la empresa donde ambos trabajaban evaluaban despedir al acusado debido a las reiteradas situaciones de acoso que protagonizaba.
La acusación: siete disparos y una fuga por el campo
La hipótesis fiscal sostiene que Chidichimo consiguió un arma de fuego, ingresó al lugar de trabajo fuera de su horario habitual y atacó directamente a Rocío. Sin mediar discusión, desenfundó una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros y efectuó al menos siete disparos contra la joven delante de otra empleada.
La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad del establecimiento y constituye una de las principales evidencias que serán exhibidas durante el juicio.
Tras el crimen, el acusado escapó por campos durante cinco días hasta ser detenido con el arma que habría utilizado
Después del ataque escapó en una moto que posteriormente abandonó en un campo ubicado a varios kilómetros de la ciudad. Durante cinco días permaneció prófugo mientras era intensamente buscado por efectivos policiales mediante rastrillajes con drones, perros, helicópteros y patrullas que recorrieron la zona rural.
Finalmente fue localizado durante la madrugada mientras caminaba por inmediaciones del Canal 16, en un sector de campos situado entre Saladillo y Las Flores. En el momento de su captura llevaba consigo la pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros que, según la acusación, fue utilizada para cometer el crimen.
Tras su detención fue indagado por la entonces fiscal de la investigación, Patricia Hortel, oportunidad en la que hizo uso de su derecho constitucional a no declarar. Luego quedó alojado en una unidad del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde permanece detenido desde entonces.
Un juicio esperado por la familia
El inicio del debate oral representa para los familiares de Rocío el comienzo de la etapa definitiva del proceso judicial iniciado tras el femicidio. La fiscalía buscará demostrar que existió un contexto previo de violencia de género, reflejado en las denuncias formuladas por la víctima meses antes del asesinato y en las medidas de protección que habían sido ordenadas.
La defensa, en tanto, tendrá la posibilidad de cuestionar la prueba producida durante la investigación e intentar convencer al jurado de que no existen elementos suficientes para una condena.
Será finalmente el jurado popular el que, luego de escuchar toda la prueba y recibir las instrucciones legales del juez, determine si Renzo Eduardo Chidichimo es culpable o no del femicidio.
El juicio por el femicidio se desarrolla en La Plata bajo la modalidad de jurado popular, integrado por doce ciudadanos
El hecho que dio origen a este juicio ocurrió el 1° de junio de 2023 en la ciudad de Saladillo, perteneciente al Departamento Judicial La Plata. Allí, dentro de una empresa dedicada a la venta y monitoreo de sistemas de alarma, Rocío Magalí González fue asesinada de siete disparos mientras cumplía con su jornada laboral, después de haber denunciado en dos oportunidades a quien hoy enfrenta el juicio acusado de haber terminado con su vida.