Una condena de tres años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo más la prohibición de manejo durante ocho años recayó sobre el conductor de un auto acusado de ser el autor de un doble homicidio culposo en Villa Elisa en el que falleció una joven pareja.
La sentencia de primera instancia fue dictada para Federico Rogelio Rodrigo, el acusado de provocar el choque fatal en la mencionada localidad que terminó con la vida de Leandro Rodríguez (24) y Camila Herrera (18) en la madrugada del 23 de abril de 2017.
Por el momento el acusado seguirá en libertad, hasta tanto la sentencia quede firme. La resolución fue dictada por la jueza Claudia Grecco, titular del Juzgado Correccional 4 de La Plata. En su alegato, la fiscal Victoria Huego había solicitado una pena de 4 años de prisión efectiva y 8 años de inhabilitación para conducir vehículos por considerar que Rodrigo incurrió en una conducta grave, temeraria y punible.
En su detallado y preciso alegato, la representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que el imputado circulaba a no menos de 70 kilómetros por hora en una zona donde la máxima permitida es de 40, y que lo hacía bajo los efectos del alcohol. "Tenía aliento etílico y se negó a la extracción de sangre", expresó Huergo.
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La fiscal Victoria Huergo logró la condena de primera instancia luego del juicio oral y público
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Con estos fundamentos, entre otros no menos importantes, la fiscal consideró que la responsabilidad penal del acusado quedó probada, descartando por completo la hipótesis de un accidente sin culpables.
Un choque brutal con dos vidas truncadas
La escena fue devastadora. Pasadas las 2 de la mañana del 23 de abril de 2017, en diagonal 50 entre 12 y 15 de la localidad de Villa Elisa, una motocicleta en la que viajaban Leandro y Camila fue embestida por un automóvil Volkswagen Fox rojo conducido por Rodrigo. El impacto fue tan violento que Rodríguez murió en el acto, con amputación de un brazo, mientras que Herrera perdió el pie izquierdo, sufrió múltiples fracturas y falleció poco después en el Hospital San Roque de Gonnet.
Desde el inicio del juicio oral, el Ministerio Público centró su hipótesis en el comportamiento imprudente del acusado. Según la fiscal, las condiciones del entorno no ofrecen ninguna excusa: la visibilidad era buena, la calzada se encontraba en buen estado y no había factores externos que contribuyeran al siniestro.
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Familiares y amigos de las víctimas realizaron varias marchas en reclamo de "justicia"
El único factor relevante, subrayó la fiscal, fue la conducta del imputado. En ese contexto, pidió la condena por homicidio culposo agravado, que prevé penas de hasta seis años de prisión.
Tres años y seis meses de cumplimiento efectivo, pero no quedó detenido hasta tanto adquiera firmeza. Además, también se le impuso la prohibición de manejo por ocho años.
El alegato de la fiscalía: alcohol, velocidad y evasión
En su alegato, Huergo dedicó buena parte del tiempo a desarrollar lo que considera el nexo causal entre la conducta del imputado y la tragedia. Aseguró que el impacto no fue inevitable, sino producto de una conducción negligente y fuera de norma.
"Tenemos acreditado que Rodrigo iba a al menos 70 km/h en una zona urbana con límite de 40", señaló. Luego, apuntó a la negativa del acusado a someterse a una extracción de sangre. El testigo que lo vio minutos antes, orinando en un monumento, lo describió como ebrio.
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Claudia Grecco, la jueza que dictó la condena de primera instancia
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Ese testimonio fue considerado clave por la fiscalía. Si bien no hubo testigos presenciales del impacto, ese vecino que lo vio poco antes del hecho puede corroborar el contexto inmediato en el que se produjo el choque. Según la fiscal, ese dato refuerza la idea de que Rodrigo no estaba en condiciones de conducir.
Justicia demorada, pero en marcha
Han pasado más de siete años desde aquella madrugada trágica en la que dos jóvenes perdieron la vida de forma abrupta. El juicio por el doble homicidio culposo pone a prueba, una vez más, la respuesta del sistema penal frente a los siniestros viales. Casos como este se repiten a lo largo del país: alcohol, velocidad, imprudencia, muerte. Pero no siempre llegan a juicio.
Esta vez, sí. Y aunque el dolor no se borre, para las familias una condena efectiva puede significar una forma de reparación y memoria. La semana próxima, con el alegato de la defensa, el proceso entrará en su etapa final. Luego vendrá el veredicto. Mientras tanto, la esquina de diagonal 50 entre 12 y 15 sigue marcada por la ausencia de Camila y Leandro. Una placa con sus nombres, y dos flores frescas, recuerdan lo que pasó.