Tres mujeres que denunciaron haber sido víctimas de abusos sexuales vinculados a la Cámara de Senadores bonaerense rompieron el silencio y brindaron una entrevista exclusiva con 0221.com.ar. En un testimonio extenso y detallado, relataron cómo vivieron los hechos, el largo recorrido judicial, el impacto emocional del proceso y las expectativas que depositan en la causa que derivó en la detención y el procesamiento de Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, ambos empleados de planta permanente del Poder Legislativo provincial.
Las jóvenes, cuyas identidades se mantendrán en reserva, denunciaron haber sido víctimas de uno de los delitos más aberrantes del Código Penal. En medio de esta trama está el derecho a preservar su intimidad e integridad. Las tres estudian o trabajan. Dos siguen empleadas en el Senado y la tercera es trabajadora de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Las entrevistadas aseguraron sentirse "dolidas", pero también "fuertes" para enfrentar lo que viene. Coincidieron en que la detención de los acusados significó un alivio, aunque aclararon que el proceso está lejos de haber terminado. También sostuvieron que hay más víctimas, algunas de las cuales no denunciaron formalmente.
Nicolas Rodríguez y Daniela Silva Muñoz
Daniela Silva Muñoz y Nicolás Rodríguez son empleados de planta permanente de la Legislatura
Una de las víctimas describió la detención de los acusados como un punto de inflexión en su vida cotidiana. "Tengo un montón de sentimientos desordenados. Obviamente es un alivio que estén detenidos. El otro día salí a caminar y pensé: 'Puedo caminar en paz'. De repente la vida tomó otro color", relató.
Es un alivio que estén detenidos. El otro día salí a caminar y pensé: 'Puedo caminar en paz'. De repente la vida tomó otro color
Sin embargo, también señaló que la exposición pública del caso generó nuevas tensiones. La joven sostuvo que le resultó difícil dimensionar el impacto mediático y político de la causa y explicó que, para ella, el foco no debería estar puesto únicamente en los contratos, los cargos o los aspectos económicos, sino en el daño integral que denuncian haber sufrido. "No fue solo el abuso sexual. Hubo un sometimiento de nuestro desarrollo ideológico, espiritual y político. No solo nuestros cuerpos y nuestras cabezas se vieron destrozadas, sino también nuestra humanidad", afirmó.
Nicolás Rodríguez y Gabriela Mariotto
Los acusados fueron nombrados en la Cámara de Senadores por el exvicegobernador Gabriel Mariotto
Las tres mujeres coincidieron en que el proceso judicial fue revictimizante, principalmente por la cantidad de veces que tuvieron que narrar lo sucedido. "Lo contás a amigos, a familiares, después a abogados, a instituciones, a fiscales... una y otra vez. Es muy movilizante", sostuvo otra de las entrevistadas.
Un camino judicial largo y fragmentado
Las denuncias no son recientes: la primera presentación se realizó en 2014. En 2019 se sumaron nuevos casos y, con el paso de los años, otras mujeres se animaron a contar lo que habían vivido. Luego su sumaron dos casos más, en 2025. "En total son cinco hasta el momento", detallaron fuentes judiciales que confirmaron los dichos de las jóvenes abusadas.
"Me costó muchísimo denunciar. Cuando lo hice, me citaron varias veces a declarar y sentí que intentaban que dejara la causa. No tenía representación legal en ese momento y repetir todo una y otra vez fue muy doloroso", relató. Según explicó, recién con el ingreso de un nuevo equipo de abogados a cargo de Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly la causa comenzó a moverse nuevamente.
Otra de las mujeres describió situaciones de hostigamiento posteriores a la denuncia. Relató que se cruzaba a los acusados en ámbitos militantes, sindicales y hasta cerca de su domicilio. "Pasaban por la puerta de mi casa, por la puerta de mi trabajo, se acercaban a mi familia. Viví mucho tiempo con miedo", contó y señaló que recién el año pasado pudo acceder a medidas de protección.
La falsa abogada y la pérdida de pruebas
Uno de los capítulos más sensibles que relataron las víctimas es el vínculo con una mujer que se presentó como abogada y que, según su testimonio, no estaba matriculada. Se trata de Melina Gaudino, a quien conocían de la militancia y que se ofreció a patrocinarlas legalmente. "Durante 7 meses nos dijo que la causa avanzaba, que estaban imputados, que había pedidos de prisión preventiva. Nos mandaba mensajes diciendo que estaba en la Fiscalía o con el juez. Confiamos plenamente", relató una de las entrevistadas. Sin embargo, cuando decidieron ir personalmente a la Fiscalía, descubrieron que no había nada presentado.
Las mujeres explicaron que habían entregado pendrives con material probatorio –entre ellos más de 260 correos electrónicos vinculados a la presunta organización coercitiva que describen–, pero cuando reclamaron la devolución de esos dispositivos, fueron devueltos vacíos. Aclararon que pudieron recuperar parte de la información porque conservaban copias de los correos.
Las mujeres entregaron pendrives con una gran cantidad de material probatorio y la falsa abogada que decía defenderlas se los devolvió vacíos
"Ella entró conmigo a declarar, se presentaba como mi abogada en la DDI (Dirección Departamental de Investigaciones), en las comisarías y en la Fiscalía. Expliqué todo lo que me pasó con ella al lado", recordó una de las denunciantes y definió ese episodio como otro factor de revictimización.
Los dos implicados eran referentes del Movimiento Ciudadano La Capitana
Las víctimas explicaron que el vínculo inicial se dio en el marco de la militancia política y que, con el tiempo, se fue configurando una relación de poder asimétrica. A su vez, negaron que su participación estuviera motivada únicamente por beneficios económicos: "Arrancamos a militar por convicción política. Ellos sabían decir lo que queríamos escuchar, planteaban ideas que nos interpelaban", explicó una de las entrevistadas.
Con el tiempo, según su relato, lo económico se convirtió en una herramienta de coerción. "Cuando ya dependes de un trabajo y esa persona sigue estando dentro de la Legislatura, ejerce una situación de poder, aunque no estés bajo su órbita directa", afirmó la denunciante.
Las víctimas que no denunciaron y la posibilidad de una reparación
Las tres mujeres sostuvieron que no fueron las únicas. Aseguran, a partir de lo que vieron y escucharon, que podría haber alrededor de 20 posibles víctimas, aunque aclararon que se trata de una estimación y no de un número confirmado. Indicaron que cinco mujeres llegaron a denunciar formalmente, mientras que otras atravesaron situaciones de abuso o acoso sin llegar a concretar una denuncia penal.
Las víctimas estiman que podría haber hasta 20 posibles víctimas de los dos acusados
Una de las entrevistadas señaló que con el tiempo notaron que las jóvenes con las que militaban eran cada vez más chicas. "Empezaron con pibas de 15, 16 y 17 años. Ese fue un click. Dijimos: 'Hasta acá, hay que denunciar'", relató.
Consultadas sobre sus expectativas, las tres coincidieron en que buscan justicia y que los acusados no vuelvan a tener la posibilidad de ejercer poder sobre otras mujeres. "Queremos que no le pase a nadie más, que no tengan más capacidad de tejer esa red", afirmó una de ellas.
También hablaron de la necesidad de reparación más allá del proceso penal. "La sentencia puede ser reparatoria, pero no alcanza. Hay que reconstruir años de vida", explicó una de las entrevistadas, quien dijo que su proyecto es poder volver a estudiar, viajar, militar y vincularse sin miedo. Otra, en tanto, agregó que su mayor deseo es poder pensar en el futuro: "Quiero verme dentro de dos años estudiando, de vacaciones, tranquila, sin pensar en todo esto", señaló. Las tres coincidieron en que el proceso judicial puso sus vidas "en pausa", pero que esperan poder retomarlas.
En diálogo con este medio, además, se refirieron a la versión de que las hicieron caminar sobre cenizas calientes o brasas como parte de los tormentos: "Eso es mentira, nunca dijimos eso, no caminamos sobre cenizas, no porque no fueran capaces de hacerlo, simplemente porque (los acusados) no tenían estructura para hacerlo, pero que quede claro, no caminamos sobre cenizas", sentenciaron.
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En total existen tres causas por las denuncias de abuso sexual contra los acusados, dos de las cuales siguen abiertas
El abogado Fernández Camillo, uno de los representantes legales de las denunciantes, precisó el alcance real de las causas que hoy tramitan en la Justicia Penal platense y aportó un dato clave para dimensionar el caso. Según explicó, actualmente son tres las investigaciones que existieron o existen en el fuero penal: la primera se inició en 2014, aunque no fue caratulada originalmente como abuso sexual sino como lesiones calificadas y se encuentra archivada y a ella se suman dos investigaciones más, cada una con dos víctimas y continúan abiertas. En total, cinco mujeres denunciaron hechos, aunque una de esas causas ya no está activa.
En la misma línea, el letrado remarcó que en una de las investigaciones en curso se dispusieron medidas de seguridad que no fueron respetadas, y que además no existió un abordaje adecuado por parte del sistema judicial en su momento. "Hoy podemos afirmar que hay casos de abusos sexuales con investigaciones abiertas", señaló. A ese número, agregó, se suman situaciones de las que el equipo legal tiene conocimiento directo, vinculadas a otros abusos sexuales sin acceso carnal, como exhibiciones desnudas y besos no consentidos, que no llegaron a formalizarse en denuncias penales.
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Andrés Noetzly e Ignacio Fernández Camillo, abogados de las víctimas de abuso sexual
AGLP
Finalmente, subrayó que estos relatos permiten observar un patrón de conducta reiterado y no hechos aislados y que muchas de las mujeres afectadas no avanzaron judicialmente por miedo, desgaste emocional o desconfianza en el sistema. "Hay conductas que claramente constituyen abuso sexual, aunque no todas hayan sido denunciadas", explicó.
Con los imputados detenidos y procesados, la causa atraviesa ahora una etapa decisiva. Mientras la fiscalía avanza con el análisis de pruebas y testimonios, los relatos de las víctimas y las precisiones de sus abogados exponen no solo la gravedad de los hechos denunciados, sino también las falencias institucionales que durante años permitieron que los abusos no encontraran una respuesta eficaz. El expediente, que sacude al Senado bonaerense, sigue abierto y bajo la mirada atenta de la Justicia.