jueves 08 de enero de 2026

La inédita historia de Fernando Zaniratto y su infancia marcada por Gimnasia

Fernando Zaniratto, que hoy es director técnico de Gimnasia, tuvo una infancia de pibe Lobo que también involucra a su familia.

Un par de mudanzas, de Saladillo a City Bell, y de La Plata a Berisso; separación de los padres; aventuras de chicos, bancarse no jugar siempre y una posibilidad que maduró de titular en Quinta División de AFA. La categoría ’81 de Gimnasia lo marcó a fuego, por la forma de ser de aquellos pibes con los que sigue contactado. Más de una vez llegaba hasta la puerta de la Sede de calle 4 con el guardapolvo para encontrarse con su padre, que era el secretario administrativo del Fútbol Amateur.

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Eran todos buenos pibes, cada tanto nos encontramos y comemos. Esa etapa del fútbol infantil me ayudó a pasarla mejor, porque cuando era chico yo vivía solo con mi viejo”. La voz de Lucho, irradia sinceridad, con el tono serio de quienes comentan una situación donde las emociones han calado profundo en una etapa de la vida ya superada.

En 0221.com.ar le mostraron una fotografía de una década del noventa que recién empezaba y fue buena para los Triperos en varios sentidos. Devuelve otra frase: “Ese día tengo la cinta de capitán, pero yo jugaba poco. Cuando llegué a la ’81 había dos equipos, el A y el B, y a mí me ponían a jugar más en el Gimnasia B. Es un reflejo más de mi vida, siempre luchándola, en AFA recién soy titular en Quinta y antes lo hacía en liga”.

Ninguna de las dos canchas de los amateurs está en la actualidad en el Predio de 60 y 118, sustituida aquella de once por las de tenis, y la cancha chica hoy es Estacionamiento. Ahí jugaba Lucho y subía a una tribuna de tablones para alentar a las demás categorías, cerca de los vestuarios donde este año retornará a las indicaciones como DT del primer equipo.

Tribuna Cancha 7 Bosque
La tribuna de la desaparecida cancha de 7, donde alentaba Fernando Zaniratto.

La tribuna de la desaparecida cancha de 7, donde alentaba Fernando Zaniratto.

Era un pibe al que le gustaba divertirse y se prendía en las bromas pero sin molestar a nadie”, expresa Germán Landa, uno de esos amigos. “Era muy aguerrido y le pegaba muy bien a la pelota”, cuenta Amadeo Ascani, de una de las familias que empezó a colaborar cuando se mudaron de las prácticas y partidos en el Estadio Juan Carmelo Zerillo hacia el nuevo Bosquecito.

Todos los padres ayudaban, incluso dirigían. Ricardo Abel Zaniratto, De hecho, el papá de Lucho, fue secretario administrativo del fútbol amateur. “Una muy buena persona”, recuerdan al hombre que con una máquina de escribir Olivetti completaba los casilleros y guardaba celosamente las fichas de jugadores. Por cada división había setenta chicos. Esos carnets significaban un orgullo, y con solo exhibirlo en los accesos los pibes podían entrar gratis para ver al equipo dirigido por Carlos Timoteo Griguol.

Roberto Manzi, el descubridor de Fernando Zaniratto

El filtro para jugar en Novena División era grande. Pero el envión de Lucho empezó mucho antes, cuando Manzi, padre de un chico de la categoría ‘80, entonces operador técnico de Radio Provincia y de Radio Universidad, lo fue a buscar a Gonnet. “Tuve el honor de haber sido el primer técnico de Zaniratto. Me lo marcaron a él y a Diego Rojas, a los que vi jugar en una canchita de la República de los Niños. Lucho y el Colito parecían hermanos mellizos, andaban siempre juntos”.

Roberto Manzi DT Zaniatto
Roberto Manzi, DT de Zaniratto.

Roberto Manzi, DT de Zaniratto.

Manzi guardó reliquias. “Tengo los cuadernos con la estadística de todas las categorías que dirigí; empecé con la 73 y terminé justamente con la 81, a la que tuve a cargo cuatro años”. Religiosamente anotaba la fecha, el adversario, el resultado, la formación y hasta el rendimiento del árbitro. Y a fin de año armaba un cuadernilo de 24 páginas, sacaba fotocopias y lo entregaba en mano de cada pequeño soñador. Toda una motivación cuando no existía internet. Don Roberto repasa un 8 a 1 ante Escuela 25, con un gol de Zaniratto. “Ante este momento especial que vive, lo llamé para felicitarlo y también por las redes lo saludé por estas fiestas, y me respondió”.

Los ex compañeros coinciden en la forma de ser, un cierto rasgo de seriedad, “muy tranquilo y centrado igual que ahora”, agrega Ascani. Y Landa, un berissense con el que peleaba el puesto, confirma que “compartimos aventuras, me quedaba en su casa, íbamos a cazar palomas con la gomera, y cuando venía a Berisso le llamaban atención los pájaros que criaba mi viejo. Después, las cosas de la vida, se mudó a Berisso por el cuartel de Bomberos y cuando la sirena anunciaba la salida o llegada de un coche bomba subíamos a las bicicletas… Me acuerdo que decíamos que queríamos ser bomberos”.

Banderín Gimnasia Zaniratto
 Lucho, en cuclillas, es el último de la derecha.

Lucho, en cuclillas, es el último de la derecha.

Los veranos fueron también salidas a competir con el Lobito. En 1991 a Chascomús, para el Torneo de la Amistad, alojados en carpas durante la semana del 19 al 26 de enero adentro del Estadio municipal Juan Silverio Oroz (nombre de un ex jugador tripero que se destacó entre 1949 y 1951).

Hubo dos semanas en el sur bonaerense, jugando en las recónditas canchas de Carmen de Patagones y Villarino, y alojados en un centro de retiros espirituales, en el Centro Ceferiniano, donde estaban los restos del santo gaucho. Fueron campeones al ganarle a Ferro, 2 a 0. La formación que paró Manzi con esta numeración: Luciano Perazzo; Germán Landa, Gustavo Ávalos, Fernando Zaniratto y Diego Rojas; Bernardo Petriz, Maximiliano Juncos, Diego Frías y Guillermo Lombardo; Emiliano Sioma y Julián D’Agostino. Luego le tocó ingresar a Zapag.

En enero de 1992 fueron al Mundialito de Río Negro, pero la copa fue de Argentinos Juniors, invicto, alcanzando Gimnasia las semifinales, ante Unión San Vicente de Córdoba, pero tuvieron al goleador del torneo, el Colorado Lucas Castro, delantero por izquierda que era promesa seria de la 81 y no llegó. Ese año, la revista Tribuna Gimnasista, dirigida por Néstor Basile, publicó una página con el título: La Categoría 81 sale a la cancha.

La llegada de otro amigo: Lucas Licht

Si bien la ‘81 tendrá pocos pibes con firma de contrato, y Zaniratto fue uno de ellos (con 26 partidos en la máxima categoría), los años llevaron a depuraciones y unos pocos pasaron el filtro. Entre ellos, Carlos Cinalli (jugó dos veces en Primera), Lucas Lobos (llegó desde la Liga ya con edad de Cuarta), y el de mayor recorrido fue Lucas Licht (ascendiendo a Primera en 2013).

Zaniratto y Licht se conocieron en Novena, cuando Bochi llegó de 5, luego de ser figurita del Centro Recreativo Rivadavia, equipo que le había ganado los últimos cuatro torneos de LISFI a Gimnasia y a Estudiantes. Otro crack de la ’81 era Emiliano Córdoba, quien tal vez “tapó” a Zaniratto. Ese “Cabezón” fue citado por José Pekerman para la Selección argentina Sub 17 y el destino lo llevó a triunfar en Villa San Carlos, con el ascenso al Nacional B.

bandera categroía 81 Gimnasia
Amadeo Ascani guardó la bandera que seguía a la categoría de Gimnasia.

Amadeo Ascani guardó la bandera que seguía a la categoría de Gimnasia.

Ariel Carlos había llegado desde Estrella de Berisso con sus goles y encontró en Zaniratto a un gran amigo hasta hoy (se vieron para Navidad), y antes de tomar el timón gimnasista “lo sumé como un defensor para la Ruta 36, y era una bestia”.

Otro ex compañero, Gastón Arrotti, da cuenta de un excelente campeonato en Mar del Plata en que “despegan Zaniratto y Licht”. Con 14 años fueron al Torneo Latinoamericano del Club Quilmes, donde en Cuartos de Final “una salvada de Lucho tirándose sobre la línea del arco y con el arquero vencido, nos permite llegar a las semifinales donde perdimos con Platense”, contó Arrotti, luego revelación del Futsal al iniciarse esta disciplina en el club tripa.

Un juvenil e incansable Zaniratto hará experiencia en la liga de segundo nivel, la Wildense (con el tiempo se transformó en Liga Metropolitana) y aguardó su chance, mientras en el torneo de AFA, iba mostrando ejemplares que lucirán otros escuditos en Primera: Marcos Gelabert y Diego Colotto (Estudiantes), José María Calvo (Boca), Diego Barrado y Andrés D’Alessandro (River), Mariano Andújar (Huracán), Maximiliano Rodríguez y Germán (Newell’s), Pablo De Muner (Argentinos Juniors) y Walter Zunino (Platense, el actual DT del Calamar).

Zaniratto formación Gimnasia
Zaniratto, con vincha y cinta de capitán.

Zaniratto, con vincha y cinta de capitán.

Una vivencia del técnico Damián Basilico mientras dirigía a la Cuarta en 1999. “Un sábado volvíamos de jugar de visitantes y en el micro iban Lucho y el Bochi sentados en primera fila, escuchaban por la radio los partidos del ascenso y se sabían todo, haciendo fuerza por Pablo Licht que era jugador profesional de Cambaceres. Tenía una pasión admirable, y como jugador tenía mucho carácter y por manejar variantes en defensa hizo que superara a varios que técnicamente eran superiores”.

La verdad que lo de Lucho es fantástico, de irnos al descenso si River metía ese penal, a estar a dos partidos del mayor logro en la historia del club. Bien merecida la confirmación en el puesto”, celebra Córdoba, aquel que por mucho tiempo fue líder de la 81, titular, de los que relegaban a Zaniratto. El destino, ese que ya advierte que tiene pocos espacios disponibles, le dijo que sí un domingo 11 de febrero de 2001.

Griguol lo llevó al banco ante San Lorenzo, por la primera fecha del Torneo Clausura. Y el Lobo remontó y se quedó con el empate 2 a 2. A su lado estaban tres símbolos de la década del noventa, Guillermo Sanguinetti, Jorge San Esteban y Ariel Pereyra (designado recientemente entrenador de la Reserva albiazul). Las vueltas del fútbol, muy parecidas a la de la vida.

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