lunes 28 de septiembre de 2026

A 20 años del día que Gimnasia hizo temblar el Maracaná

Gimnasia puso de rodillas al Fluminense en el Estadio Maracaná en un día recordado por todos del que pasaron 20 años.

El jueves 28 de septiembre de 2006 el se presentaba en el mítico Estadio Maracaná ante Fluminense por los Octavos de final de la Copa Sudamericana. Diego Armando Herner grabó en la memoria aquel gol que puso a Gimnasia en ventaja aquella noche primaveral en Río de Janeiro, en la que el local encontró el empate cuando moría el partido.

El actual ayudante técnico de Ariel Pereya revivió su emoción con 0221.com.ar cuando Gimnasia volvía al plano internacional tres años después de jugar su primera Copa Libertadores en 2003. “Fue una jugada preparada que teníamos con Pedro Troglio, aprovechando que Nicolás Cabrera tenía mucha precisión en los centros y teníamos una zona para atacar, tocándome alternar con Goux para hacer una cortina, según la marca. En ese córner me tocó a mí ir a la pelota, y como el centro fue perfecto, no tuve más que saltar y cabecear. Fue doble alegría hacer un gol en el Maracaná, después de venir de un tiempo lesionado, aunque nos quedamos con bronca por el resultado ya que habíamos hecho un buen papel”.

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Era la segunda vez que el Lobo jugaba la Sudamericana, la segunda competencia en importancia del continente, a la que accedió por el subcampeonato del Torneo Apertura 2005, directamente en Octavos. Además, era la primera vez que se enfrentaba a un equipo de Brasil por competencias oficiales de Conmebol, la antigua Confederación Sudamericana.

Nico Cabrera en acción para Gimnasia, hoy conductor de No juegan con nadie.

Nico Cabrera en acción para Gimnasia, hoy conductor de No juegan con nadie.

En aquel certamen participaron seis argentinos más: Boca (defensor del título), River, San Lorenzo, Vélez, Lanús y Banfield. Curiosamente, fue Pachuca de México el que coronó en un hecho inusual por ser un club afiliado a Concacaf, algo que no volvió a repetirse.

Un día inolvidable para el hincha de Gimnasia

Unos quinientos triperos alentaron en el anillo superior del estadio inaugurado para la Copa Mundial de 1950. Pero para la historia mens sana no era la primera vez en este escenario con una capacidad superior a los 200 mil espectadores. En septiembre de 2006 volvió luego de 75 años, teniendo en cuenta el antecedente de un amistoso ante un combinado de Vasco de Gama y América (2 a 2, en abril de 1931).

En el Polideportivo se instaló una pantalla gigante que replicaba la transmisión de Fox Sports. El partido se inició a las 19.15 —horario de Argentina— y en la previa circulaba otro dato significativo: Jorge San Esteban —el líbero, de 34 años— igualaba la marca de Guillermo Sanguinetti vistiendo la camiseta albiazul, con 400 partidos, en el caso del “Coco”, con 383 partidos locales y 17 internacionales.

El entonces dirigente y hoy socio vitalicio Mariano Berón, a los sus 28 años, era el responsable del fútbol profesional y ante la efeméride contó a este medio algunas vivencias. “Casi damos el batacazo, jugamos de igual a igual y después clasificamos. Mirá, yo nunca le pedí la camiseta a nadie, pero después de ese partido le dije al Coco, la quiero de recuerdo, porque estamos en un lugar histórico y desde ahora sos nuestro jugador con más partidos. En realidad te confieso que me llevé dos camisetas, porque el presidente del Fluminense me regaló la de ellos”. Detalle no menor: el propio Berón había enviado a estampar en las camisetas una pequeña bandera de Argentina que lucieron sobre las mangas.

El partido

Con la premisa de cuidar el resultado, y ante las amplias dimensiones del campo de juego, Troglio montó un esquema con dos líneas de cuatro y dos delanteros. Durante el primer tiempo se vio un pobre rendimiento de ambos equipos, imprecisos, hasta que en el segundo acto se abrió con algunas llegadas. Más allá de un gol anulado a Santiago Silva –a los 6 minutos-, habría una chance más para el visitante.

Guglielminpietro y Troglio festejando el 1 a 0 del Lobo.

Guglielminpietro y Troglio festejando el 1 a 0 del Lobo.

En una contra aislada, Juan Cuevas (único jugador albiazul de aquella jornada que hoy sigue siendo futbolista, en Chacarita) estuvo cerca de abrir el marcador, pero el defensor Rogerio logró salvar su valla rechazando la pelota al córner. Tras este envío que tomó Cabrera desde la derecha llegó el frentazo potente de Herner a los 36 minutos. La locura del festejo con el “trencito” parecía dar lugar a un «Maracanazo tripero».

Sin embargo, la presión de Fluminense fue creciendo y una expulsión de Cabrera (la primera en su carrera) un minuto después del tanto, llevó a unos cinco minutos finales en que Gimnasia resistió como pudo. Hasta que en tiempo cumplido, un tiro libre ejecutado por Claudio Pitbull puso el balón en un ángulo y justicia en el marcador.

Hubiese significado el primer triunfo de visitante de Gimnasia en competencias de este nivel, acumulando hasta ese momento siete empates y tres derrotas. Las anteriores presentaciones las tuvo con el técnico Gregorio Pérez en el ‘92, con Carlos Griguol en el ’95 y ’98 (aquí presentó un equipo de juveniles), y con Carlos Ramaciotti en 2002 y 2003.

El Tripero alistó a Juan Carlos Olave; Diego Herner, Jorge San Esteban, Marcelo Goux, Germán Basualdo; Esteban González, Matías Escobar, Nicolás Cabrera, Andrés Guglielminpietro; Oscar Cornejo; Santiago Silva. Ingresaron Cuevas a los ’57 (por Cornejo), Ariel Franco a los 78’ (por Guglielminpietro) y Lucas Landa a los 84’ (por Basualdo). Quedaron en el banco Kletnicki, Gentiletti, Alderete y Semino. Para el anecdotario, una confusión de Antonio Lopes, técnico brasileño, que en una nota periodística confundía a Germán Basualdo con aquel legendario de Vélez y Boca, José “Pepe” Basualdo.

En el Flu había figuras de renombre como Roger Machado, un lateral que ganó con Gremio la Copa Libertadores 1995; y otros que luego tuvieron larga experiencia en Selección, tales los casos de Thiago Silva, quien superó las cien veces con la Verdeamarelha, con partidos en los Mundiales de Brasil, Rusia y Qatar; Marcelo (ingresó en el segundo tiempo ante Gimnasia), titular indiscutido de Brasil en las citas mundialistas del 2014 y 2018, y Marcao, leyenda del “Flu” y actualmente el DT que lo metió en las semifinales de la actual Copa Libertadores 2026.

Postales de Río de Janeiro

El presidente de Gimnasia era el recordado Juan José Muñoz —fallecido el 8 de mayo de 2013—, que a pesar de haber prometido ausentarse de los partidos luego de protagonizar un incidente contra Boca, llegó al Maracaná y fue parte de la comitiva local. Además, la delegación platense estuvo acompañada por el cónsul argentino en Brasil.

El plantel llegó con tres días de antelación, alojándose en un hotel frente las playas de Copacabana. Troglio llegó a cruzar para departir con los hinchas cuando comenzaron a llegar. Los hinchas pasaron por otro extremo, nada agradable, cuando en la tribuna chocaron con las fuerzas de “seguridad” cariocas.

Insomnio en un pueblo de Gualeguaychú

En Entre Ríos, en el barrio de Pueblo Nuevo, de la ciudad de Gualeguaychú, Mauro y Agustina —hermanos de Diego Herner— se abrazaron con la madre, mientras el padre hacía fuerza desde su trabajo. Fue un día especial, en que “apenas hizo el gol Diego empezó a sonar el teléfono, y cuando terminó el partido más todavía, porque acá nos conocen todos”, decía el hermano.

Diego Herner, festejando su gol para Gimnasia.

Diego Herner, festejando su gol para Gimnasia.

Por su parte, el autor del golazo recuerda aún un regalo que se hizo. “Una especie de patente de autos que decía estadio Maracaná y al que le grababan el nombre del que se lo pidiera. Pero cuando llego a la Argentina, revisé y veo que mi apellido estaba mal escrito”.

La revancha fue el 11 de octubre, donde alcanzaba con un empate en cero (valía doble el gol de visitante) pero el equipo ganó 2-0 en tiempos de localía en el Estadio Unico de La Plata (hoy Estadio Diego Armando Maradona).

Esa misma noche su gente empezaba a calentar el clásico 140, que se jugó cuatro días después en el mismo Estadio. Una historia que dejará huella, ya que el mismo Gimnasia, que venía dulce, terminó en una derrota de las más dolorosas, aquel 0-7, ante un Estudiantes que avanzaba hacia otra época de apogeo.

La repercusión de aquel clásico, finalmente, hizo mella en el ánimo y a las pocas semanas se terminó la copa, cayendo contra Colo Colo, 1-4 en Chile, y 0-2 en 25 y 532.

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