Estudiantes clasificó a una nueva final, cuatro meses después. Ahora por la Copa de la Liga venció a Boca desde los doce pasos y quedó a un partido de poder coronarse. Eduardo Domínguez no pudo disimular la alegría del momento y destacó que "los jugadores hicieron méritos para estar en la final".
El entrenador albirrojo analizó el partido con Boca y felicitó a los jugadores: "Vinieron a consolidar el proyecto que tiene el club, fuimos pacientes. En los momentos que se nos hizo adverso, el equipo mostró fortaleza mental y, cuando Boca permitió, en el segundo tiempo salimos con otra actitud. Se vio el Estudiantes que quiere competir y estar entre los grandes. Hicimos mucho mérito para estar en la final".
El técnico no disimuló su alegría tras llegar a su segunda final dirigiendo al Pincha: "Estamos muy contentos, es una alegría estar otra vez en una final e ir por un título. Quiero ser muy agradecido de los jugadores, ellos son los que me llevan, creen y hacen el esfuerzo y son los que pertenecen al club, tienen ese sentido de pertenencia del que tanto se habla". Además, agradeció el apoyo de la dirigencia: "Crecí mucho, lo he hablado con los dirigentes, soy un agradecido. No sería quien soy sin mis anteriores pasos y entender que lo valioso es que si te ofrecen todo hay que cuidarlo. Yo quiero cuidar el lugar que me dan, no voy a dejar de agradecer al club y a los jugadores".
Por otro lado, confesó el minucioso trabajo que hicieron para los penales: "Como nos ven a nosotros, vemos a los rivales, vemos las intenciones de Chiquito (Sergio Romero). Era muy difícil vencerlo, se comporta muy bien en los penales. Hemos trabajado mucho en la parte mental y en la confianza. Matías (Matías Mansilla) creyó y tuvo su intuición y los que ejecutaron lo hicieron muy bien. Cuando sabés lo que hacés y estás respaldado por el equipo, se hace más liviano".
El mensaje de Eduardo Domínguez a los jugadores antes de los penales
La arenga final y su papel como cabeza de grupo: "Estudiantes somos todos, no solamente los que juegan. Somos un grupo de 28 que nos representan, no 11 solamente, que trabajamos todos los días y queremos lo mismo. Lo más difícil es llegar al vestuario y decirles a tres o cuatro jugadores que no van a estar en el banco de suplentes. Me tomo el tiempo para decírselo en la cara, que no van a ser partícipes. Sé que ellos son los que empujan a los que juegan, se los tengo que agradecer. Estábamos debatiendo quién pateaba primero, segundo, nos miramos y dijimos 'miren dónde estamos, otra vez'. Se vio que lo disfrutaron, estar en esta instancia, te llevaba a aflojarte y estar más liviano".