El traslado definitivo de los estadios que Estudiantes y Gimnasia ocupan en las tierras del Paseo del Bosque en La Plata desde 1906 y 1923, respectivamente, no fueron un debate solamente moderno. Nada más alejado.
La resolución se oficializó en 1947, e implicó al Bosque y a los estadios de Estudiantes y Gimnasia cuando el gobernador Domingo Mercante presentó el plan.
El traslado definitivo de los estadios que Estudiantes y Gimnasia ocupan en las tierras del Paseo del Bosque en La Plata desde 1906 y 1923, respectivamente, no fueron un debate solamente moderno. Nada más alejado.
Más allá del último antecedente, con la sesión definitiva y la entrega de las escrituras de los predios concretada en aquel 2011 histórico con la firma de los presidentes Héctor Delmar, por Gimnasia, y también Enrique Lombardi, por Estudiantes, y el gobernador Daniel Scioli, en representación de la Provincia, los domicilios de las canchas de los dos clubes más populares de la capital provincial y su emplazamiento en el bosque platense siempre fueron “cuestión de Estado”.
Lo fue en la década de 1990, siendo cuestionadas las antiguas estructuras de madera para preservar la seguridad de los hinchas y, con ello, las primeras tretas del municipio local para habilitar las históricas canchas; como en el inicio del siglo XXI, al inaugurarse el Estadio Único que le garantizaba un reciento común de locatario a ambos clubes; o en la década del ’70, cuando quedó inconcluso aquel proyecto a construirse en Ringuelet para que La Plata, como capital provincial, se postulara como posible subsede del Mundial 1978.
En aquel 1947, siguiendo las tendencias del gobierno nacional, el gobernador Domingo Mercante propuso la elaboración e implementación de un ambicioso proyecto integral de obras públicas para el territorio bonaerense de acuerdo a las líneas ideadas y trazadas por el Primer Plan Quinquenal Peronista. Así lo detalla la historiadora Paula Lacunza en su investigación “El nuevo papel del Estado en la Argentina peronista: Mercante y el Plan Trienal de Trabajos Públicos en la Provincia de Buenos Aires (1947-1949)”.
“El Estado peronista provincial se propuso completar la infraestructura necesaria en la provincia a fin de crear centros de interés para la iniciativa privada y repartir equitativamente, por comunas y por zonas, los beneficios calculados sobre la productividad y el rendimiento de las mismas. Al iniciar su gestión, proyectó y obtuvo de la Legislatura la aprobación del Plan Inicial de Trabajos Públicos (Ley 5.079) que con un monto total de 64 millones de pesos moneda nacional realizaría obras para la urbanización de La Plata, caminos y desagües en varios partidos, hospitales, como el Policlínico de La Plata, un estadio deportivo, cárceles, institutos para menores y destacamentos policiales”, detalla la autora.
Además, el proyecto preveía asignaciones especiales para la construcción del Hotel Provincial (hoy edificio patrimonial, sede de los Tribunales Federales de calle 8 entre 50 y 51) y de las torres frontales de la Catedral, obra que, paradójicamente, recién se concretaría en 1999. A su vez, se avanzaría en la expropiación de los terrenos de las estancias San Juan y Santa Rosa pertenecientes a la familia Pereyra lraola para la creación del “Parque de los Derechos de la Ancianidad” (el actual Parque Provincial Pereyra Iraola) en tierras de los municipios de La Plata, Ensenada, Florencio Varela y Berazategui.
También financiaba obras de reacondicionamiento para el Teatro Argentino; la construcción de un edificio para mudar el Archivo Histórico; el estadio polideportivo provincial, que se inauguraría en 1950 en el mismo predio donde cinco décadas más tarde se construiría el Estadio Único, sobre 23 y 32; y un proyecto integral de urbanización y embellecimiento para la capital provincial y el bosque platense, fundamentalmente, a partir del Plan Integral de Recuperación del Paseo del Bosque de La Plata presentado por la comisión a cargo en 1945.
La proyección de estos últimos trabajos, claro, se linkeaba directamente con la mudanza definitiva de los estadios de Estudiantes y Gimnasia emplazados en el bosque local; de las instalaciones del Club Hípico, sobre la avenida 52 y calle 50; y de los talleres de la Policía Motorizada y el Cuerpo de Patrulleros.
La primera opción recayó, aunque se manera extraoficial en las primeras reuniones entre las partes, sobre los terrenos fiscales de la futura prolongación de diagonal 74 hacia el balneario de Punta Lara, en avenida 122 y 32, en el distribuidor de tránsito de la actual bajada de la Autopista La Plata-Buenos Aires: el Club Hípico se ubicaría, según el plano original, a la altura de 122 y calle 527, mientras que los estadios de triperos y pinchas estarían emplazados en zonas opuestas, divididos por las vías del ramal de cargas que se prolongan, de oeste a este, hacia el puerto, siguiendo la avenida 526, uno cercano a la rotonda de 122 y 32 y el otro hacia los terrenos donde actualmente se levanta la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE).
El Plan General de Trabajo Públicos para el Trieno 1947-1948-1949 destacaba “la urbanización de cuatro (4) kilómetros de costa en Punta Lara” y el juicio expropiatorio de las propiedades fiscales o particulares “en el ángulo que forman las calles 122 y el Camino Blanco (NdR: el Camino Rivadavia a Ensenada) donde se instalarán los Clubes Deportivos Estudiantes y Gimnasia y Esgrima de La Plata”, reducidas las superficies necesarias para “la prolongación de la diagonal 74 hacia Punta Lara”.
En efecto, la complejidad y cantidad de obras del denominado Plan Trienal, que incluía la construcción de un estadio provincial polideportivo, hizo que la dirigencia de Estudiantes, comandada por Pedro Osácar, modificara el enclave previsto para la nueva ubicación de la cancha albirroja. En reuniones de comisión directiva, el mandatario pincha había evaluado que el nuevo estadio se construyera en el predio que el Gobierno de la Provincia posee en el ingreso a La Plata, en el cruce de las avenidas 13 y 32, donde hoy funciona una de las sedes del Ministerio de Desarrollo Agrario, fácilmente reconocible por su pintoresca casa alpina de techo con tejas.
Pero el plan tuvo vuelo corto: los funcionarios bonaerenses no tardaron en confirmarle a Osácar que allí se levantaría el nuevo campo deportivo provincial. El mismo Estadio Único que finalmente se construiría cinco décadas más tarde de aquel proyecto pionero y que, inaugurado en 2003, se serse a doce cuadras de la ubicación pensada originalmente por Mercante. Allí donde desde 1971 funciona el Centro de Educación Física (CEF) N°2, con esa tribuna techada canónica que aún envuelve la manzana del estadio.
Va de suyo, si bien la cancha de Gimnasia acaba de cumplir 100 años ininterrumpidos en la esquina de avenida Iraola y 118, desde su debut allí en abril de 1924, el Lobo tuvo otras locaciones previas en las tierras del bosque: hasta 1905, en la intersección de 1 y 47, donde luego se levantaría el edificio del actual Colegio Nacional Rafael Hernández y sus anexos; y en 1915, en la campaña del ascenso en División Intermedia de la Argentine Football Association, en un predio situado en el vivero del bosque perteneciente al Club Independientes de La Plata asentado entre el Observatorio Astronómico y la avenida 60. Entre 1916 y 1923 tuvo el conocido interregno de su estadía en los terrenos del Ferrocarril Provincial de 12 y 72, en la Estación Circunvalación de Meridiano V, cuando Gimnasia lograría su primer ascenso a Primera División, en 1916, en épocas del fútbol asociacionista amateur.
Estudiantes, por su parte, ocupa las tierras de lo que supo ser el velódromo municipal de la novata capital provincial desde 1906, cuando en febrero de ese año le fueron cedidas oficialmente, para la construcción de su estadio, las tierras del bosque sobre la avenida 1 y 115, entre 54 y 57. Es sabido, la cancha sería inaugurada recién a fines de 1907. Hasta esos días, desde su fundación en 1905, Estudiantes utilizó un campo de juego provisorio en 50 entre 19 y 20, en los terrenos baldíos de la familia Tettamanti, comerciantes y propietarios de la empresa de tranvías “El Nacional” que tenía su terminal en los galpones de 20 entre 49 y 50.
La Comisión, formada a través del decreto 10.624/45, fue la encargada de realizar el “Plan Integral de Recuperación del Bosque” que planteaba la necesidad de reintegrar a la vida sociocultural de la capital provincial esos terrenos de esparcimiento histórico, con un proyecto “racional y orgánico” que diera una “solución integral” al problema.
Estamos en 1945: lejos de aquellas protestas de socios e hinchas de Gimnasia de los primeros años ’90 en las puertas del Palacio Municipal por la obtención definitiva de la escritura de las tierras de Iraola y 118; o de los hinchas de Estudiantes cuando comenzaron, tras la clausura definitiva de la cancha en 2005, la larga lucha por poder construir el actual Estadio UNO de cemento en su emplazamiento de siempre de 1 y 55.
“Cuestión de Estado” histórica los terrenos de pinchas y triperos y la “urgencia” por recuperar el Paseo del Bosque, pensado a lo largo del siglo XX como “cosa de nadie, de pocos o de todos”, a decir de la investigadora Cristina Vitalone. Nada nuevo bajo el sol de lo gubernamental y político.
Como referencia Vitalone en su ensayo “El Bosque de La Plata, entre su razón de ser res nullius, universitatis o communis: el origen del conflicto”, citando aquel informe oficial de 1945, la comisión encargada sugirió algunas medidas de “no innovar”; entre ellas que, en lo sucesivo y bajo ningún concepto, “se acordara, en ocupación, fracción alguna de terreno en la zona del bosque de La Plata y que las instituciones particulares y dependencias oficiales ubicadas en dicha zona deban abstenerse de realizar innovaciones estables en las construcciones actualmente existentes. Todos argumentos para la puesta en valor y preservación de una Ciudad alabada por propios y extraños (…) basados en la circunstancia de contar, en su trazado, con espacios verdes estratégicamente distribuidos dentro de su perímetro y grandes superficies destinadas a parques, tales como el Parque Saavedra y el Paseo del Bosque”.
También se mencionaba el futuro “Parque Intermedio”, a formarse en los actuales bañados de Ensenada que le permitirían a la futura urbe provincial “disfrutar del porcentaje necesario de espacios verdes que la ciencia urbanística aconseja”.
Siguiendo a Vitalone, “la propuesta de 1945 consideró territorio del Paseo del Bosque a la antigua reserva comprendida entre las calles 1 y 50, hacia el este, e integrado por parte de las tierras fiscales conocidas por Bañados de Ensenada, delimitación que se fundamentaba en ‘situaciones que, de hecho, han determinado la inhabilitación de algunas importantes fracciones como parque público’”.
Lo trascedente de la propuesta, retomada in situ en el Plan Trienal de 1947 del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires al mando de Mercante, era que dentro del área clasificaba las fracciones “sustraídas definitivamente al uso público” en “no recuperables y recuperables”. Sólo se “salvaban” y quedaban excluidas la totalidad de dependencias de la UNLP (Museo de Ciencias Naturales, Observatorio, facultades, entre otras), el edificio del L.E.M.I.T y el Colegio Industrial.
Allí se recomendaba iniciar las acciones necesarias para recuperar “de inmediato” los terrenos del Club Estudiantes de La Plata, que sustraía del uso público “una importante superficie precisamente a la entrada del Paseo y cerrando el acceso al mismo en una extensión de tres cuadras, situación debilitada además por las instalaciones que ha ido levantando el Club sin criterio arquitectónico ni estético y con prescindencia a veces de las más elementales reglamentaciones edilicias, como ocurre con el adefesio (sic) de las tribunas sobre la calle 1 que avanzan por encima de la vereda”.
Pero también sobre el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, “una institución de indudables méritos que ha levantado importantes construcciones, obedeciendo a un determinado y armónico plan general”, sobre la que se estimaba en aquel 1947 que no existía “ninguna razón valedera para mantener el privilegio de su concesión en tanto ese paraje, en el corazón mismo del Paseo, puede transformarse en hermosos jardines y librarse al público, que en definitiva es su dueño”.
Va de suyo, el futuro llegó hace rato. Todo un palo que gran parte de esos fastuosos proyectos quedaran solo en eso: en ideas y proyectos. Ocho décadas después, nada se ha modificado: no hubo estadios en la continuidad de diagonal 74 hacia Punta Lara, las canchas de Estudiantes y Gimnasia continúan asentadas en el Bosque, al igual que el Hípico, las dependencias oficiales bonaerenses y los inmuebles de las facultades pertenecientes a la UNLP. Y el Estadio Único, aún el antecedente del polideportivo provincial inaugurado por Mercante en 1950, terminó de construirse e inaugurarse recién en el lejano 2003.
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