Ministerio de Infraestructura, icono del modernismo en La Plata
Inaugurado en 1961, el actual edificio sede de la tradicional cartera de Obras Públicas es la principal obra que expresa el movimiento de arquitectura moderna destinada a una repartición pública construida en La Plata durante el siglo XX.
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) de la Provincia de Buenos Aires nació en 1885, durante la gobernación de Carlos D’Amico, como parte de la reorganización del Departamento de Ingenieros. Su creación respondió a un tiempo de transformaciones profundas: la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, la fundación de La Plata en 1882 y la expansión territorial impulsada tras a la Campaña del Desierto. El nuevo ministerio reunió bajo su órbita diversas dependencias —entre ellas el Consejo de Higiene, hospitales y escuelas técnicas— e incorporó más adelante al Puerto La Plata. El primer ministro de Obras Públicas fue el abogado Manuel B. Gonnet, y desde sus inicios la cartera se consolidó como una herramienta clave del Estado bonaerense para centralizar la planificación y ejecución de la obra pública.
El edificio que albergó originalmente la sede del MOP provincial estaba ubicado en la avenida 7, entre 56 y 57. Como muchos de los grandes palacios fundacionales, sufrió modificaciones y fue destinado a distintos usos: durante un tiempo funcionó, de manera provisoria, la Legislatura bonaerense y, más tarde, durante muchos años, fue sede de la Dirección de Vialidad de la provincia; en la actualidad, alberga distintas oficinas del fuero penal bonaerense.
En las primeras décadas de vida de la capital provincial, el ministerio enfrentó importantes desafíos técnicos, políticos e institucionales. Entre 1917 y 1943, integró áreas fundamentales como Arquitectura, Ferrocarriles, Hidráulica, Salubridad y Minas. Hasta mediados del siglo XX, el ministerio era principalmente proyectista, pero no constructor: la ejecución de obras se realizaba mediante licitaciones a empresas privadas, mientras que el MOP se encargaba de la fiscalización a través de sus inspectores. Solo algunos proyectos menores se realizaban por administración directa. Esta organización consolidó un cuerpo técnico altamente calificado que definió el perfil del ministerio como actor estratégico en el desarrollo territorial.
A partir de la década de 1920, nuevas corrientes estéticas y funcionales irrumpieron en el campo de la arquitectura con lo que se conoció como el “movimiento moderno”. Esta transformación, originada en Europa, llegó a la Argentina en esa misma década y se consolidó hacia 1930, especialmente tras la visita del arquitecto suizo Le Corbusier en 1929, que contribuyó decisivamente a su difusión. Las nuevas ideas constructivas no solo impactaron en el ámbito privado, sino también en el diseño de edificios estatales. La arquitectura vertical, con estructuras racionalistas, líneas puras, uso de nuevos materiales y funcionalidad, comenzó a desarrollarse con fuerza en ciudades como Buenos Aires y La Plata.
En este contexto, en 1954 se llamó a licitación para construir un nuevo edificio destinado a concentrar oficinas de la administración pública provincial que se hallaban en localizaciones dispersas e inadecuadas. La obra fue adjudicada a la firma Antonucci-Figlioso-Bebchic por una suma de $40.358.016,67. El proyecto original contemplaba trece pisos y tres subsuelos.
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El volumen del edificio ministerial se destaca en esta imagen aérea tomada a poco de su inauguración.
Para su construcción se demolieron los antiguos edificios del Departamento o Ministerio de Gobierno y del Tribunal de Cuentas provincial que ocupaban la manzana entre las calles 7, 8, 58 y 59. Inicialmente se preveía que el nuevo edificio sería destinado al Ministerio de Asuntos Agrarios, motivo por el cual se incluyeron en el hall de entrada y el salon de actos murales con motivos rupestres realizados por el profesor Carlos Aragón. Sin embargo, finalmente se decidió que allí funcionaría el Ministerio de Obras Públicas.
La construcción del edificio significó una de las primeras y mayores alteraciones del esquema y la propuestas del trazado fundacional. El proyecto fue cuestionado, entre otros, por José María Prado, Jefe del Departamento de Investigaciones Históricas y Cartográficas de la Dirección Provincial de Geodesia del MOP. Defensor inclaudicable del patrimonio fundacional, Prado expuso su rechazo ante las autoridades y también lo hizo por medio de la prensa. Entonces sostuvo que: "Alguien dijo que las ciudades sin tradición son pueblos sin alma, y los habitantes de La Plata presencian indiferentes la demolición de estos palacios históricos” se quejó Prado que llamaba a la nueva edificación de forma despectiva "mamotreto o annatoste".
Sin acto inaugural
La prensa destacaba el carácter monumental del edificio, un prisma rectangular de 14 pisos y 3 subsuelos. Lamentablemente, los planos originales se extraviaron -e increíblemente se perdió el nombre del o los proyectistas-, por lo que fue necesario reconstruirlos a partir de un minucioso trabajo técnico.
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La nueva estructura reemplazó -no sin polémica- a edificios fundacionales que fueron demolidos.
Segun lo relatan Raúl Gerardo Correbo, José Pedro Thill y José María Tonelli en la semblanza “José María Prado, su vida y su obra, “el proyecto de construcción del edificio de Obras Públicas, sufrió varios tropiezos. Comenzada la excavación, se encontró un afluente del Arroyo El Gato, cambiando el proyecto original pues había que entubarlo y realizar una obra de protección, que encarecería el proyecto original. Estuvo el foso abierto durante un año y medio, realizándose una nueva licitación en el año 1955”.
A medida que avanzaba la construcción, la disrupción que implicaba la mole construida fue descrita por el diario El Argentino en su edición del 17 de junio de 1959, del siguiente modo: “La ciudad solitaria y callada ha ido modificando su rostro y su espíritu, hasta presentarse hoy como una aspiración a cosmopolis. Los artísticos edificios públicos con los que La Plata se iniciara hacia el futuro y constituían uno de sus legítimos orgullos, han sido sobrepasados por las líneas arquitectónicas de los rascacielos. El contraste entre la ciudad vieja y la ciudad nueva se observa a cada momento y en cada recodo de las calles rectangulares. He aquí un ejemplo: el viejo edificio del Tribunal de Cuentas, en la calle 7 entre 58 y 59, que hasta hace poco se destacaba en la amplia perspectiva de los espacios abiertos, ha quedado disminuido ante la monumental construcción que, detrás suyo, eleva ya las líneas finales de lo que habrá de ser el edificio donde funcionará el ministerio de Obras Públicas de la provincia. Al capitol romano y las ventanas con persianas hace contraste la armazón de acero y el sistema de iluminación solar que pone en el frente de la moderna construcción una característica singular de atención”.
La obra, desarrollada entre 1954 y 1960, atravesó varias administraciones: fue impulsada en tiempos del peronismo, durante la gobernación de Domingo Mercante, y licitada en el mandato de su sucesor, el también peronista Carlos Aloé.
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Diseño en perspectiva rescatado entre los papeles de la obra.
Ocurre que, en realidad, la construcción se llevó a cabo bajo las intervenciones militares de Arturo Ossorio Arana, Juan María Mathet y Emilio Bonnecarrere. Finalmente el lugar comenzó a usarse en la gestión de Oscar Alende, de la Unión Cívica Radical Intransigente.
En los tramos finales de la obra, se hicieron más evidentes las tensiones dentro del gabinete por apropiarse del nuevo edificio. En esa disputa prevaleció el ministro de Obras Públicas, Horacio Zubiri —ingeniero mecánico y electricista egresado de la UNLP—, quien realizó una gestión personal ante el gobernador Alende y logró convencerlo de asignar el espacio a su cartera.
En 1961, sin acto formal de inauguración, se produjo la mudanza definitiva y las diferentes dependencias del MOP comenzaron a funcionar en la nueva sede. La concreción de este edificio permitió que la cartera contara por primera vez, 76 años desde su creación, con un espacio exclusivo propio.
El edificio, ubicado en Avenida 7 Nº 1267, es uno de los ejemplos más notables de arquitectura estatal moderna en la ciudad. Emplazado en el centro de la manzana, presenta una implantación exenta, con forma de prisma rectangular de 14 niveles, acompañado por un volumen bajo posterior que da hacia la calle 8 y alberga el salón de actos. La planta baja es pasante, con columnas exentas que generan una galería sobre 7.
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Una mirada interior en las dependencias donde funcionan las diferentes oficinas de la cartera provincial.
En el centro de la composición se ubica el núcleo vertical de escaleras y ascensores, desde el cual se accede a las oficinas dispuestas a lo largo de las circulaciones horizontales. La fachada principal destaca por sus parasoles metálicos de color celeste, que protegen las carpinterías vidriadas y otorgan dinamismo al frente. Las escaleras de emergencia se ubican en los extremos, sobre calles 58 y 59.
Escenario de la historia
El edificio también es parte de la memoria reciente de la ciudad. El 16 de septiembre de 1976, durante la última dictadura militar, estudiantes y trabajadores se congregaron frente a sus puertas en reclamo del boleto universitario.
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Cada año frente a la sede del ministerio se recuerda la "Noche de los Lápices", cuando fueron secuestrados militantes secundarios que bregaban por el boleto estudiantil.
En esos días se registró el secuestro de una decena de adolescentes que integraban la Unión de Estudiantes Secundarios y habían impulsado el reclamo. Ese episodio, conocido como “La Noche de los Lápices”, es una de las fechas más dolorosas de la historia platense. Varios de los manifestantes que fueron secuestrados hoy continúan desaparecidos.
Con el paso de los años, la estructura institucional del ministerio fue modificándose. En 2002, en el marco de un proceso de reordenamiento, el MOP pasó a llamarse Ministerio de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos. Finalmente, en 2015, adoptó su actual denominación: Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires.
En agosto de 2022, por impulso del Director Provincial de Museos y Preservación Patrimonial, Pedro Delheye, y mediante un proyecto presentado por el senador Luis Omar Vivona, se elevó al Senado bonaerense la declaración del edificio como monumento histórico provincial.
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Los murales del artista Carlos Aragón representan una marca de identidad para el edificio.
La propuesta fue aprobada por la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Técnica, reconociendo su valor arquitectónico, histórico, urbanístico y simbólico pero nunca tuvo tratamiento. Para fundamentar la propuesta el arquitecto Andrés Leiria realizó un pormenorizado informe sobre las características estructurales del edificio y sus diferentes espacios que llevó al profesional a recomendar su designación como monumento histórico provincial por su valor patrimonial.
Entre 2024 y 2025, se puso en marcha la renovación integral del edificio. Los trabajos alcanzaron a la plaza ubicada en el frente, como parte de una puesta en valor del espacio público. Segun lo informado oficialmente, esta intervención fue "pensada como un servicio a la comunidad en busca reforzar el carácter institucional del conjunto y su integración urbana".
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En la actualidad, las autoridades llevan adelante un plan de puesta en valor integral del inmueble
Las autoridades remarcaron que se trató de la primera intervención desde su puesta en funcionamiento y que los trabajos ahora acometidos forman parte de un plan de mantenimiento integral de largo plazo.
"Las obras -atravesadas por una perspectiva ambiental y de inclusión- se proponen impactar de manera positiva en el desarrollo de las tareas diarias, cuyos resultados se verán directamente reflejados en las iniciativas que el Ministerio despliegue para la ciudadanía" se indicó.
Hoy, el edificio del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires no solo representa un hito de la arquitectura moderna en Argentina, sino también un testimonio vivo de la historia institucional, política y social de la provincia. Por su trayectoria, su valor simbólico y su calidad arquitectónica, forma parte del catálogo de bienes protegidos del Municipio de La Plata según el decreto 1579/06, asegurando su preservación como patrimonio de toda la comunidad.
Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.