Las facultades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ubicadas en el Bosque acordaron llevar adelante un plan de reordenamiento que encendió una fuerte polémica a raíz de la prohibición de la venta ambulante en las inmediaciones de los edificios, pero que incluye una variedad de cambios respecto de la seguridad y la vida cotidiana de las unidades académicas.
Entre las principales medidas se destaca la instalación de un anillo de cámaras de vigilancia y la incorporación de nueva fibra óptica, además del pedido de ampliación del sistema de monitoreo en distintos puntos estratégicos de esa zona platense.
Asimismo, el consorcio resolvió elevar una carta a la Municipalidad de La Plata solicitando mayor presencia de patrullaje urbano, mejoras en la iluminación y la realización de tareas de poda en el perímetro común de las facultades, comprendido en un campus universitario de hecho que se extiende entre las avenidas 60 y 66, diagonal 113 y boulevard 120.
Entre los puntos acordados también se encuentra el control del ingreso vehicular en todas las facultades, con el fin de garantizar el acceso exclusivo de docentes y nodocentes (algunas facultades piensan en ampliarlo a los alumnos) y ordenar el tránsito interno del predio. El plan también contempla la instalación de señalética que indique corredores seguros y la ubicación de postas de la guardia edilicia dentro del complejo universitario.
El mismo documento, que lleva la firma de los decanos, se prevé la colocación de una barrera que limite el acceso vehicular desde el buffet de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales (FCAyF) hacia la facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS), dejando ese tramo únicamente como paso peatonal.
La polémica que estalló en la facultad de Medicina
La iniciativa también incluye la prohibición de la venta ambulante en las mismas unidades académicas y esto derivó en una fuerte polémica en la facultad de Ciencias Médicas (FCM), donde varios puesteros fueron desplazados.
En ese marco, los estudiantes de esa unidad académica no tardaron en mostrar su descontento y exigieron que los trabajadores puedan volver a ocupar esos espacios. Lo mismo sucedió con los propios vendedores, quienes reclamaron que no haya existido una instancia de diálogo antes de que se concretara el desalojo y aseguraron que están dispuestos a trasladarse si esa alternativa les permite conservar su fuente de ingresos.
Varios puesteros ubicados en la facultad de Ciencias Médicas fueron desplazados
AGLP
"Se entiende la molestia de que estemos en la puerta; si ese es el problema nos iremos a un costado, ¿pero dejarnos sin trabajo, sin nuestra única entrada? ¿Les parece justo?", afirmó uno de los vendedores que rechazó la decisión de la FCM.
Se entiende la molestia de que estemos en la puerta; si ese es el problema nos iremos a un costado, ¿pero dejarnos sin trabajo, sin nuestra única entrada? ¿Les parece justo?
En el mismo sentido, otro de sus colegas sostuvo que en 2025 su propio puesto fue utilizado "como propaganda" y remarcó que ahora "son los mismos que nos echan". "Desvían la atención de para qué están en realidad. Con aulas clausuradas y baños asediados, ¿el problema real son los puestos de afuera?", se preguntó y, en ese mismo sentido, agregó: "Si me dijeran que es una facultad modelo, vaya y pase, pero cada vez está más en decadencia".
Luego de este episodio, algunos puestos pudieron volverse a instalar en las inmediaciones del Medicina, pero por fuera del predio. Según informó el Centro de Estudiantes de la unidad académica, a cargo de la agrupación Remediar, "no se les exigirá retirarse de la avenida 60, la medida refiere únicamente a situaciones dentro del predio universitario".
Desde la Facultad dijeron que la decisión responde a una necesidad de ordenar una realidad que podría generar riesgos para el lugar y los estudiantes
De acuerdo con las autoridades de la Facultad, la decisión no es arbitraria y responde a una necesidad de ordenar una realidad que podría generar riesgos tanto para los estudiantes como para las propias casas de estudio. En los decanatos sostienen que es una "situación delicada", porque entienden que si bien son trabajadores, no solamente no cuentan con permisos, sino que están expuestos a accidentes (algunos puestos utilizan garrafas) y carecen de controles bromatológicos correspondientes. "Están dentro de la Facultad, cualquier cosa que sucede es de responsabilidad de la institución", explicó uno de los decanos consultados.
Fuentes consultadas por 0221.com.ar indicaron también que se generan situaciones incómodas con los propios nodocentes de las facultades, que terminan limpiando los espacios utilizados, sumando actividades que no les corresponde cumplir y lo que ha generado además un malestar creciente.