La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) realizó en los últimos un proyecto integral para poner en valor el Museo Samay Huasi, una finca histórica ubicada en la localidad de Chilecito, en la provincia de La Rioja, con el objetivo de reforzar su rol cultural y su impacto territorial.
Samay Huasi es una propiedad perteneciente a la UNLP, donada en 1941 por su fundador, Joaquín Víctor González, y cuenta con un espacio museístico que incluye la Pinacoteca "Antonio Alice", salas arqueológicas, muestras minerales y un sector histórico con objetos personales del propio González. En ese marco, la iniciativa busca resignificar el funcionamiento del museo, ampliar su alcance comunitario y consolidarlo como un actor cultural clave de la región, a partir de un abordaje interdisciplinario centrado en la conservación, restauración y actualización de su propuesta museográfica.
El proyecto fue impulsado por la Secretaría de Arte y Cultura de la Universidad y contó con la participación de especialistas en museología, restauración, antropología, diseño e historia del arte, que trabajaron de manera articulada sobre el patrimonio del museo.
El trabajo de recuperación del patrimonio de la UNLP
Uno de los ejes centrales del proyecto fue la conservación y restauración del patrimonio material, con intervenciones orientadas a recuperar piezas afectadas por el envejecimiento natural, manipulaciones inadecuadas y restauraciones antiguas realizadas sin criterios técnicos actuales.
"En relación con las tareas realizadas, hasta el momento se concretaron dos etapas del proyecto. La primera de ellas tuvo lugar en marzo de 2024 y estuvo centrada, entre otras cosas, en la estabilización de materiales arqueológicos, con especial énfasis en la intervención de aquellos en mayor estado de vulnerabilidad como el caso del bastón de madera con figura antropomorfa, atribuido a la cultura Aguada", explicó la restauradora del equipo Julieta Pellizzari. "Se trata de una pieza singular de alto valor patrimonial, que ha sido objeto de estudio por parte de destacados investigadores", añadió.
"El estado de conservación era crítico: presentaba una estructura sumamente frágil, con múltiples grietas, fisuras y fragmentos desprendidos. Por ello, se procedió a su limpieza, consolidación estructural y a la aplicación de un tratamiento antifúngico, con el objetivo de prevenir futuros deterioros de origen biológico", comentó la especialista.
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El proyecto fue impulsado por la Secretaría de Arte y Cultura de la UNLP.
Pellizzari, magíster en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, restauradora del Museo de La Plata y docente de la Facultad de Artes, detalló que las tareas apuntaron a preservar piezas de alto valor histórico y simbólico. "Otra de las piezas intervenidas fue un aríbalo de cerámica incaica, que se encontraba completamente fragmentado y envuelto en papel. Se advirtieron intentos previos de restauración, aunque estos resultaron fallidos, dejando la pieza en estado fragmentario durante años, almacenada en un canasto", remarcó y añadió que "la intervención permitió no solo su estabilización, sino también un importante hallazgo: durante el proceso de limpieza, se reveló bajo las capas de suciedad y deterioro una policromía original sorprendentemente bien conservada, que destaca por su notable calidad técnica y valor estético".
Las etapas del proyecto museográfico
La segunda etapa del proyecto se desarrolló durante 2025 y culminó con la reinauguración del museo, con la incorporación de la museóloga Virginia Ramírez y la colaboración de Soledad Preciado y Rafael Garritano, todos trabajadores de la Universidad vinculados a la conservación patrimonial. Durante esta fase se realizaron restauraciones de mayor complejidad, centradas principalmente en materiales arqueológicos seleccionados para su exhibición, con el objetivo de garantizar su adecuada conservación dentro del nuevo guión museográfico.
La restauración de piezas museables implicó el uso de múltiples técnicas y materiales, tanto para la limpieza como para la estabilización y reposición de faltantes, siempre bajo criterios técnicos reversibles.
"La mayoría de las piezas de cerámicas se realizó una limpieza en seco utilizando bisturí, con lápices de fibra de vidrio, esponja abrasiva y gomas de vinilo", explicó Pellizzari y aputó: "En la limpieza química para remover sales se utilizó ácido en bajas concentraciones y agua alcohol, en el caso de otras manchas se usaron distintos solventes aplicados por hisopo o humectación continua Se removieron los residuos de adhesivo antiguos con aplicación de calor local y solventes, aunque su remoción fue parcial, permitió algunos ajustes en desniveles. Se realizó la adhesión de fragmentos sueltos con Mowital B60 (un adhesivo específico de restauración que es reversible)".
La restauración de la pinacoteca
"Finalmente se reintegró el faltante con un estuco de cola de conejo y carbonato de calcio, o con sulfato de calcio en otros casos, para finalmente reintegrar con color sobre estos agregados, utilizando acuarela y acrílico bajo la técnica de estarcido", agregó la investigadora.
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El Museo Samay Huasi, en Chilecito.
"Una vez realizado esto se procedió en algunos casos a consolidar la superficie para darle firmeza a la policromía y a la estructura. Para esto se utilizó un Paraloid B72 al 3 % disuelto en solvente, que al igual que todos los procedimientos realizados puede ser retirado y permitir una retratabilidad a futuro", añadió.
La nueva conceptualización del museo estableció un vínculo entre el área arqueológica y la pinacoteca, lo que motivó intervenciones de restauración en pinturas, grabados y esculturas. Las acciones se realizaron bajo los principios de mínima intervención, reversibilidad y documentación técnica exhaustiva. "Para el 2026 está previsto realizar la tercera etapa, que incluirá los espacios exteriores de la finca", concluyó Pellizzari.