martes 25 de agosto de 2026

Expertos de la UNLP explican por qué aumentan los contagios de enfermedades de transmisión sexual

La sífilis alcanzó un récord en 2025 y especialistas de la UNLP analizan los cambios en los vínculos, la prevención y el acceso al diagnóstico.

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) mantienen un crecimiento sostenido en Argentina pese a que nunca hubo tanta información disponible ni tantas herramientas de prevención y testeo. La aparente contradicción es analizada por especialistas de distintas disciplinas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Los datos del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) muestran una aceleración de los casos desde 2015. En 2019 se notificaron 25.225 casos de sífilis, casi tres veces más que 4 años antes; mientras que en 2025 se alcanzó el máximo de la serie, con 46.779 casos, un 75,6% más que en 2022. En 1994, como referencia, la tasa era de apenas 1,3 casos cada 100.000 habitantes.

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La infectóloga Silvia González Ayala advierte sobre la "alta circulación" de Treponema pallidum, la bacteria que provoca la sífilis. La bioquímica Rosana Toro, responsable del Centro de Asesoramiento, Prevención y Testeo de VIH y Sífilis de la Facultad de Ciencias Exactas, señala por su parte que el aumento de los testeos y la mejora de los sistemas de notificación explican parte del crecimiento de los registros, pero considera que no alcanzan para explicar por sí solos la magnitud del fenómeno.

En 2019 se notificaron 25.225 casos de sífilis, casi tres veces más que 4 años antes; mientras que en 2025 se alcanzó el máximo de la serie, con 46.779 casos, un 75,6% más que en 2022

El grupo más afectado se encuentra entre los jóvenes. Según el BEN, el 76% de los casos de sífilis corresponde a personas de entre 15 y 39 años, con la mayor incidencia en quienes tienen entre 20 y 24 años. Esa tendencia también aparece en el espacio de testeo de la UNLP, donde los primeros miércoles de cada mes se realizan entre 50 y 100 pruebas gratuitas, confidenciales y sin turno previo, cuyos resultados están disponibles en aproximadamente 15 a 20 minutos.

Desde la UNLP analizaron por qué hay más casos de ITS a pesar de haber más información y más métodos para cuidarse.

Desde la UNLP analizaron por qué hay más casos de ITS a pesar de haber más información y más métodos para cuidarse.

Sin embargo, el riesgo no se limita a las edades más jóvenes. Toro advierte que algunas personas mayores, después de años de relaciones estables, dejan de considerarse expuestas a las ITS y pueden llegar al diagnóstico de manera tardía. Los registros oficiales muestran, además, un cambio según la edad: durante la juventud las tasas de sífilis son más elevadas entre las mujeres, mientras que a partir de los 50 años la incidencia pasa a ser mayor entre los varones y prácticamente duplica la tasa femenina en los mayores de 65.

Las especialistas también remarcan que no todas las ITS se transmiten de la misma manera. En el caso del VIH, el 98% de las nuevas infecciones ocurre por relaciones sexuales sin protección, pero el virus requiere contacto entre mucosas o con sangre y no se transmite por compartir mate, saludarse o besarse. La sífilis, en cambio, puede transmitirse cuando existen lesiones en la boca, por lo que los mecanismos de contagio no pueden generalizarse entre las distintas infecciones.

Una de las razones que aparecen para explicar el crecimiento de las ITS es el cambio en la percepción del riesgo. González Ayala resume el fenómeno con una frase: "Se ha perdido el miedo al sida". El diagnóstico de VIH dejó de estar asociado directamente con la muerte y pasó a ser una enfermedad crónica tratable, con tratamientos accesibles y una expectativa de vida similar a la de las personas no infectadas. En ese contexto, una prevención basada principalmente en el temor perdió parte de su efecto.

Se ha perdido el miedo al sida Se ha perdido el miedo al sida

Ese cambio también permite entender por qué una persona puede volver a infectarse con sífilis. Haber atravesado la enfermedad no genera inmunidad permanente, por lo que una nueva exposición sin protección puede producir otro contagio. Las especialistas plantean así la necesidad de que la prevención no dependa solamente del miedo a las consecuencias más graves de las ITS, sino que incorpore nuevas estrategias de cuidado.

Los cambios en los vínculos y las dificultades para prevenir

Desde las ciencias sociales, la especialista Licia Pagnamento incorpora otra dimensión al análisis y considera que no necesariamente desapareció la percepción del riesgo, sino que cambió la forma de comprenderlo a partir de las transformaciones sociales y de los vínculos. En ese marco, sostiene que las campañas centradas exclusivamente en el miedo resultan menos eficaces que décadas atrás.

La investigadora también plantea la influencia de los vínculos eventuales y de las nuevas formas de relacionarse, incluidas las aplicaciones de citas. Recupera el concepto de "amor líquido" de Zygmunt Bauman para describir relaciones caracterizadas, en algunos casos, por la fragilidad, la inmediatez y una menor construcción de confianza. Toro coincide en que la información es necesaria pero puede resultar insuficiente cuando aparecen dificultades para negociar el uso del preservativo o para tomar decisiones autónomas.

Las relaciones de poder también tienen un papel central. Las diferencias observadas en las tasas de sífilis entre varones y mujeres jóvenes son vinculadas por las especialistas con las desigualdades de género y con las dificultades que pueden aparecer al momento de establecer condiciones de cuidado durante una relación sexual. González Ayala señala que las mujeres pueden exponerse desde edades más tempranas y, en algunos casos, mantener relaciones con varones de mayor experiencia sexual.

A esto se suma un problema clave para el diagnóstico: muchas ITS producen síntomas leves, inespecíficos o directamente no presentan síntomas. En la sífilis primaria, por ejemplo, puede aparecer un chancro, una lesión indolora que desaparece espontáneamente aunque la infección continúe. Cuando la lesión se encuentra en la vagina o en el cuello uterino puede pasar inadvertida, y el diagnóstico llegar recién durante la sífilis secundaria, cuando la bacteria ya se diseminó por el organismo.

Buena cantidad de los afectados por ITS no tienen síntomas.

Buena cantidad de los afectados por ITS no tienen síntomas.

La demora puede tener consecuencias graves. Las especialistas advierten sobre enfermedades como la hepatitis B y sus posibles complicaciones, además del impacto de la sífilis durante el embarazo. En este último caso, González Ayala señala que, sin tratamiento oportuno, la infección puede transmitirse al producto de la concepción. También existe preocupación por la resistencia creciente de la gonorrea a los antibióticos, al punto de que en algunos lugares del mundo la infección volvió a una situación comparable con la era previa a los antibióticos.

El virus del papiloma humano (VPH) constituye otro capítulo relevante. Se trata de la ITS más frecuente y reúne situaciones diferentes: algunos tipos provocan verrugas genitales, mientras que los denominados oncogénicos pueden generar lesiones precursoras y, con el paso de los años, distintos tipos de cáncer. La prevención incluye la detección mediante estudios como el PAP y, fundamentalmente, la vacunación contra el VPH, incorporada al Calendario Nacional.

Frente a este escenario, el centro de testeo de la UNLP busca combinar diagnóstico, asesoramiento y acceso al tratamiento. Toro destaca que, ante un resultado reactivo, en algunos casos se logró que la persona comenzara el tratamiento apenas siete días después del test rápido. En el caso del VIH, además, una persona que recibe tratamiento y mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus, un principio que refuerza la importancia del diagnóstico y del acceso temprano a la atención.

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