Con la camiseta de la UNLP puesta, considera importante destacar la competitividad de las universidades en Argentina. “La UNLP está en el top 500 del QS ranking, lo cual es muy destacable si se quiere aplicar a becas en otras universidades, y eso es algo que no hay en todos los países”.
“Elegí Ingeniería en Computación porque desde chico me gustaban las computadoras y la programación. Yo no me conformaba solamente con saber programar, quería ir más allá y entender más en profundidad su funcionamiento. La verdad, recomiendo la carrera: es muy completa y tiene docentes muy formados que trabajan con muchos proyectos actuales. Están al tanto de los últimos avances a nivel mundial, y además las facultades de Ingeniería e Informática tienen muy buenos laboratorios”, dice Matías con agradecimiento a las unidades académicas que lo formaron.
Yo no me conformaba con saber programar, quería ir más allá y entender más en profundidad el funcionamiento de las computadoras Yo no me conformaba con saber programar, quería ir más allá y entender más en profundidad el funcionamiento de las computadoras
El orgullo de la facultad de Ingeniería
El decano de la facultad de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis, mostró su orgullo al analizar el logro de Zeballos y lo relacionó con su propia historia. “Me imagino lo que debe ser para la familia de Matías, porque lo fue para mí, que también soy primera generación y gracias a la universidad pública, alguien de un pueblo, de procedencia humilde, pudo llegar a ocupar un cargo de gestión o tener la posibilidad como él de viajar a China”,
“Los argentinos en lo que es la parte universitaria están muy bien formados, ya que nuestras carreras de ingeniería son de 5 años y allá son de 4, por lo que estimo que el primer año del máster que él haga le va a ser muy común a las materias que cursó acá”, describió el docente.
El decano de la facultad de Ingeniería, Marcos Actis, elogió el logro de Matías Zeballos
Agustín Oliva | AGLP
Actis, que viajó varias veces a China por cuestiones profesionales y académicas, calificó como “impresionante el desarrollo que han tenido en los últimos 20 años”, y añadió que se trata de un país “fabuloso para vivir”. “Yo he recorrido China y todo lo que se le puede ocurrir desde la mente a un ingeniero lo tienen hecho, o están en proceso de hacerlo”.
“Pude ver crecer a China año a año, un país muy similar al nuestro en todo lo territorial y que realmente está siendo aprovechado como debería ser en Argentina, con vías de comunicación, sistemas de salud y toda la tecnología aplicada a la gente”, definió el decano.
De Sicardi a Beijing
La historia de Matías es la de un chico común de familia de barrio platense, con padres empleados públicos y que transitó toda su educación en el sistema público, desde el jardín hasta el nivel terciario, siendo primera generación de universitarios. “En mi infancia no sobraba nada, pero siempre hubo mucho apoyo, sobre todo con lo académico. Mis abuelos paternos sólo tenían la primaria y recuerdo que mi abuelo siempre nos decía que estudiáramos, que su sueño era que tuviéramos un título”, recuerda.
Matías se formó siempre en la educación pública, desde el jardín hasta el nivel terciario y es la primera generación de universitarios de su familia
“Él nos pagaba clases de inglés a mí y a mis hermanas, y cuando éramos chicos nos compró la primera computadora que tuvimos en mi casa. Me hubiera gustado que llegara a verme recibido, porque su sueño era que sus nietos termináramos la universidad”, se emociona.
Desde pequeño Matías fue un apasionado de las computadoras
Tripero criado en Ringuelet hasta los 10 años, en 2011 su familia de mudó a Parque Sicardi, que “en ese momento era campo: teníamos días sin luz y el internet no llegaba”, rememora. Todo un drama para un aspirante a informático. Cuando la energía regresaba, “inventaba juegos en PowerPoint con un libro de informática que le había dado el Gobierno a mi hermana mayor en la escuela”.
Su trayectoria estudiantil está jalonada por logros crecientes. Asistió al Normal 1 “Mary O. Graham” desde el jardín hasta el secundario, de dónde egresó en 2018 como segundo escolta de la Bandera Nacional, con un promedio de 9,33.
Matías hizo toda su trayectoria educativas preuniversitaria en el Normal 1
En 2024, con 23 años, se graduó como Ingeniero en Computación, y durante el curso de ingreso había recibido un reconocimiento llamado “Premio Estímulo al Rendimiento Académico de Informática”.
También obtuvo una mención honorífica en el Modelo de Naciones Unidas por mejor oratoria en el bloque económico y social, representando a Venezuela. “Esa experiencia me abrió la curiosidad por la política internacional”, dice quien ahora sin dudas profundizará esa veta en un mundo que minuto a minuto colisiona entre modelos hegemónicos –y contrapuestos– como los que corporizan el estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jinping.
“Durante mi trayectoria académica realicé, junto a mis compañeros, múltiples proyectos con el laboratorio: juegos educativos con reconocimiento de objetos para química y matemática, proyecciones interactivas, mapeo de proyecciones interactivas en el museo de la UNLP, un panel interactivo para alimentación saludable y una mascota robot que se llamaba INDY BOB que enseñaba sobre alimentación saludable y que expusimos en la Escuela Anexa”, evoca el ahora becario.
Matías Zeballos en su hábitat, el mundo de las computadoras
También integró un equipo que participó en el International Collegiate Programming Contest (ICPC), el concurso de programación competitiva universitario más antiguo y grande del mundo. “Ahí llegamos hasta las sudamericanas y quedamos muy bien rankeados”, afirma orgulloso.
Como todo joven que intenta abrirse caminos para la autosustentación, cursando el secundario dio clases particulares de matemática, física y química. También se desempeñó en el área de Informática del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible mientras transitaba el tercer año de la facultad.
Trabajó en el Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UNLP, haciendo tareas de investigación en el Laboratorio de Investigación en Informática (III-LIDI). Fue ayudante de cátedra en varias materias, entre ellas Programación 1 y Conceptos de Algoritmos, Datos y Programas. Y desde 2025 trabajó en la automatización con IA con automatización a clientes de Europa y Estados Unidos para la empresa alemana Machines Like Me.
Desde 2025 trabajó en la automatización con IA con automatización a clientes de Europa y Estados Unidos para la empresa alemana Machines Like Me
El camino que ahora lo depositará en China lo comenzó a transitar en su época de estudiante, cuando cruzaba mails con una investigadora china por un paper relacionado con un experimento que habían hecho allá para replicarlo acá.
“Fue un intercambio muy enriquecedor. Después empecé a ir de oyente a la cátedra de chino para Ingeniería; luego me anoté en el Instituto Confucio para aprender el idioma y empecé a averiguar por becas, hasta que di con una egresada de la UNLP que hizo una maestría en China, me contó su experiencia y me dio consejos para aplicar a la beca”, narra agradecido.
Las maestras de Matías
En este momento clave de su promisoria carrera, tiene tiempo para recordar a dos maestros que lo orientaron en la trayectoria académica. Una es la jefa del Departamento de Exactas del Normal 1, Ana Salazar, con la que siempre hablaba cuando daba clases particulares. “No era mi docente y, sin embargo, siempre respondía mis dudas y me alentaba a más”.
Y de su trayectoria en la UNLP menciona a Cecilia Sanz, que es la jefa de cátedra de Programación. “Ella es quien me introdujo en la investigación y fue mi mentora en la Práctica Profesional Supervisada”.
La docente recuerda el paso del joven por su cursada. "Ha demostrado siempre mucho compromiso con las tareas y proyectos a desarrollar y gran capacidad de resolución de problemas", dice y destaca el desarrollo de INDI BOB. "Los proyectos se utilizan en el CIyTT en talleres con estudiantes de escuela. Matías ha acompañado estos talleres y participado de manera activa en visitas de escuelas y del público general", recuerda Sanz.
La facultad de Ingeniería de la UNLP, donde se formó el joven platense que viajó a China becado
China, la IA y el deseo de regresar
Un debate que atraviesa al mundo entero es si los avances tecnológicos asociados al desarrollo de la Inteligencia Artificial deben ser regulados por los estados, máxime cuando los impulsores del tecno-feudalismo –las mega corporaciones controlantes de espacios digitales en los que concentran datos, plataformas y algoritmos– adquieren mayor poder que los propios gobiernos.
Al respecto, Zeballos advierte que “como toda gran innovación, puede ser utilizada tanto para mejorar y facilitar la vida de las personas como para fines malintencionados, como estafas o noticias falsas”. “En ese sentido, creo que tiene que existir algún tipo de regulación”, sentencia.
La última foto de Matías antes de partir hacia China, en la madrugada del último viernes
Matías tiene ya diseñada su hoja de ruta: “Elegí China y no otro país porque están tecnológicamente muy avanzados, invierten mucho en investigación, en sus universidades y porque es un intercambio cultural muy interesante que me va a aportar mucho a mi carrera, tanto en términos de idioma como de contactos. Y en el futuro me interesa cooperar en la relación entre ambas naciones, tanto académica como comercialmente”.
Matías subió al avión que lo lleva a su sueño en la madrugada del viernes. En plenos preparativos sintetizó sus sensaciones, objetivos y deseos de retorno: “Yo voy a China a representar a mi país. Siento que eso le pasa a todos los que se van a estudiar afuera. Me llevo el mate, la camiseta y la cultura. Además, mi idea es poder aportarle algo a Argentina con lo que aprenda allá, que seguramente sea mucha innovación tecnológica. Mi idea es volver al país, y de ser posible, mantener el vínculo con China. Pero principalmente me interesa volver y aportar a mi país”.