La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) puso en órbita el USAT-1, un nanosatélite desarrollado en la Facultad de Ingeniería (FI) para probar tecnología de observación terrestre. El lanzamiento se realizó el jueves 1° de octubre desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, Estados Unidos, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX.
Docentes, estudiantes, becarios e investigadores siguieron el despegue desde el edificio central de la FI, donde se organizó una transmisión abierta al público y un ciclo de charlas. El proyecto comenzó en 2021 con el trabajo conjunto del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT).
Aunque ya está en el espacio, el nanosatélite todavía debe ser liberado del vehículo de transferencia orbital OSSIE, de la empresa UARX, que lo transporta y que ya se separó del cohete. Mientras preparan esa etapa y la búsqueda de las primeras señales, los investigadores también evalúan las misiones que podrían realizar su sucesor, el USAT-2 .
Docentes, estudiantes e investigadores de la UNLP crearon el USAT-1, el nanosatélite que ya está en órbita
El despliegue y las primeras comunicaciones
La ingeniera y coordinadora del proyecto e integrante del CTA, Sonia Botta, explicó que la liberación del satélite requiere un período de espera: "Por normativas de seguridad espacial, no se pueden realizar desprendimientos secundarios hasta siete días después de la separación principal", detalló.
Una vez que se concreta el desacople, el USAT-1 desplegará sus antenas a los 45 minutos. Los integrantes del SENyT buscarán establecer contacto desde la estación terrestre instalada en la torre de la facultad, con asistencia del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR).
El USAT-1 espera su despliegue para iniciar las comunicaciones con la estación terrestre de la UNLP
Durante la fase de lanzamiento y órbita temprana, conocida como LEOP, el equipo deberá comprobar el estado de la plataforma y verificar las comunicaciones de ida y vuelta. Esos controles permitirán conocer cómo responde en el espacio el equipamiento desarrollado en los laboratorios de Ingeniería.
"Hasta que no lo veamos vivo y emitiendo, seguimos cumpliendo hitos", señaló el decano de la FI y director del CTA, Marcos Actis. Botta, por su parte, resumió el cambio que representa el lanzamiento: "Marcó el fin de una etapa de trabajo y el comienzo de otra, que es operar al satélite que construimos".
¿Cómo es el nuevo satélite de la UNLP y cuánto costo?
El USAT-1 tiene un formato CubeSat 3U, mide 10 por 10 por 34 centímetros y pesa aproximadamente 3 kilos. Su plataforma de servicio fue desarrollada localmente e incorpora un receptor GPS multiantena diseñado por los investigadores del SENyT.
La misión busca demostrar tecnología para observar la Tierra mediante señales de sistemas globales de navegación por satélite, conocidos como GNSS. El objetivo es obtener mediciones de presión, temperatura y humedad atmosférica, además de información sobre humedad del suelo, altimetría, rugosidad y vegetación.
Tras desarrollar el USAT-1, los investigadores de la UNLP evalúan entre 10 y 12 propuestas de misión para el USAT-2
Según informó la Facultad, el desarrollo requirió 70 mil dólares destinados a materiales y becas, financiados con recursos generados por el CTA mediante actividades de transferencia tecnológica. A ese monto se sumaron 100 mil dólares por el servicio de lanzamiento, cubiertos en un 75% por la UNLP y en un 25% mediante un subsidio del entonces Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.
El proyecto contó, además, con la colaboración de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el IAR. Actis destacó el papel de la inversión estatal en los laboratorios y la formación de profesionales, y señaló que la continuidad de estas iniciativas también sostiene la participación de estudiantes de Ingeniería Electrónica, Telecomunicaciones y Aeroespacial.