La conversación también abordó su mirada sobre el arte como espacio de encuentro y comunicación, las dificultades que atraviesa la sociedad actual y los proyectos que quedaron pendientes a lo largo de su carrera.
La vigencia de "La venganza será terrible"
—¿Qué desafíos presenta mantener vigente un proyecto con tantos años de circulación como "La venganza será terrible"?
—No sabemos realmente si mantiene la vigencia y, en caso de que la mantuviera, no sabemos por qué. Yo creo, o me gusta creer, que porque el programa sigue teniendo alguna clase de atractivo y también me gustaría creer que ese atractivo proviene de una calidad artística y no casualidades hijas de la circunstancia. Es decir, ojalá que el programa sea bueno y ojalá que mantenga unos procedimientos que mantengan interesadas a las personas. Yo no sé si esto pasa realmente. Da la impresión de que sí, a pesar de los problemas que está viviendo el país, de lo corta de plata que anda la gente. Pero sí también uno nota que especialmente este año hay cierta merma en la asistencia y que nosotros podemos decir que tenemos suerte porque hay artistas mejores que nosotros que no están convocando tanta gente.
—¿Crees que elegirlo por sobre otras propuestas culturales tenga que ver con la instancia de reflexión o con otro factor?
—Puede ser, puede ser, pero no lo sé. Realmente es tan variada la cantidad de causas y efectos que se mueven alrededor de un suceso artístico. Uno no sabe cómo ocurren las cosas. Incluso, esto a veces para mal, ¿no? Por ahí uno no entiende cómo algunas torpezas pueden ser tan exitosas. Bueno, son paradojas que se dan y a veces uno ve que a artistas que son muy buenos no les resulta tan fácil la cosa. Y creo que el problema del país nos hace un poco peores en todo sentido. Que uno empieza por no educarse bien, por razones económicas la gente por ahí no puede estudiar, no puede formarse y entonces uno explica de esa manera: '¿Por qué tienen éxito fenómenos musicales más bien torpes?'. Bueno, no lo sé, pero es que es muy variada la cosa, porque a veces, incluso cuando la situación está tan mala, el público elige circunstancias artísticas complejas. ¿Cómo puede ser? Tendría que ser al revés, tendría que buscar divertirse con alguna cosa sencilla. Sin embargo, no sucede así.
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Sobre la relación de los artistas con su trabajo: "Uno encuentra en el arte una de las pocas buenas noticias que tiene el universo"
—Se escucha mucho decir que la sociedad está "rota" o que estamos todos rotos, ¿coincidís con esa reflexión?
—Lo nuevo es la palabra roto, ¿no?, aplicada como una nueva forma de decirlo, que estamos en dificultades siempre hemos estado, pero es cierto que en estos tiempos de la Argentina las dificultades tal vez nos han hecho tanto daño que la metáfora de estar uno roto resulta bastante verdadera. Y lo que acabo de decir antes, es decir, los pequeños consuelos que tenemos son y han sido siempre las alegrías que buscamos. A menos que uno sea tan canalla como para únicamente estar pendiente del propio bienestar, mientras tenga un mango, mientras pueda sostenerme, mientras pueda prosperar, ¿qué importan los demás?
—¿Qué expectativa tenés cada vez que te subís al escenario? ¿Disfrutás de tu trabajo?
—Son solamente artísticas, el tipo que hace estas cosas, que toca el piano, que escribe, bueno, encuentra en el arte una de las pocas buenas noticias que tiene el universo y que ha tenido siempre, ¿no? No es que vivir sea difícil solamente ahora. Pero, justamente, la dificultad y la complejidad de la vida son un combustible para el arte, tanto para consumir arte como para, llegado el caso, producirlo. Esas son dos cosas que el alma agradece y pide. Yo tengo también esa pulsión. A mí me gusta hacer esto que hago, me gusta escribir, me gusta comunicarme con la gente, hacer este programa es más sencillo con amigos. Todo eso produce una clase de alegría, una clase de consuelo y, más que nada, una especie de comunicación con los demás. En este y en todos los mundos, el ser humano está un poco condenado a la soledad, ¿no? Casi siempre estamos solos, pero en algún momento se produce la comunión, se produce un puente efímero, decía Sabato, y ¿qué es eso? Bueno, eso puede ser el arte, pero es también el amor, es también la amistad, también la relación con los hijos. Esas pequeñas o grandes cosas son las que interrumpen por un momento la soledad en que generalmente estamos. Entonces, para mí encontrar en el fenómeno teatral, pero también en el fenómeno de la radio o en el fenómeno de la música o de la literatura, encontrar que me puedo comunicar con otras personas, que a veces se acercan para enfatizar esa comunicación que se produjo a través del libro o de la actuación pública, eso es un puente. Eso es un puente para evitar las soledades con consuelo y muchas veces una gran alegría.
—Tenés una carrera extensa, ¿hay algo que siempre hayas querido hacer y hasta ahora no lo has conseguido?
—Sí, sí, claro, todas las cosas quiere hacer uno. Uno quiere vivir todas las vidas y, evidentemente, siempre queda algo que uno no ha hecho. Pero si hay algo que vuelve a mi cabeza, que lo siento como un fracaso, es el cine. A mí me hubiera gustado estar cerca del mundo cinematográfico. Me hubiera gustado hacer, me hubiera gustado actuar en películas, y lo hice, pero lo hice con tanta mala suerte que hubiera preferido no participar en las películas en las que participé, que fueron obras, más que nada, muy torpes, ¿no? Muy torpes y mi actuación estaba a la altura de esa torpeza, que siento que no ha hecho nada bien en el cine y que es algo que a mí me apasiona mucho y que me hubiera gustado tener la oportunidad de aprender algo.
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Un balance sobre su carrera: "Estoy contento con lo que he hecho. Yo tenía expectativas bastante humildes y se han cumplido"
—¿Esas malas experiencias te hicieron no volver a intentarlo o no hubo oportunidad?
—No hubo oportunidad y, en general, en toda mi carrera las cosas que he conseguido hacer las pude hacer por esfuerzos propios o por una forma de trabajar más bien solitaria o con amigos o con personas de mi propio riñón. Nunca o casi nunca me vinieron a buscar para llegar. Siempre las cosas que he hecho han sido iniciativas personales, así que nunca vino un tipo a decirme: 'Che, ¿querés filmar una película?'. Y justamente el cine es algo que uno difícilmente puede hacer con un esfuerzo propio. La radio, por ejemplo, es barata, entonces uno se pone ahí con unos amigos y resulta que tiene la oportunidad de llegar al público. Después el público responde, esto puede llegar a ser un gran éxito, etcétera. Pero para el cine me tiene que llamar alguien para ver si yo escribo un guión o para ver si yo actúo o para algo, pero me han llamado dos veces y los resultados han sido bastante lamentables. Yo también estuve bastante mal, pero la verdad es que yo no he tenido influencia en el diseño general de ambos proyectos, eran ya proyectos de otras personas. Yo creo que me equivoqué incluso en aceptar participar de eso.
—¿Te consideras una persona exitosa?
—Yo estoy agradecido por lo que me ha dado mi trabajo. Estoy muy agradecido. Yo creo que me ha ido bien. No sé si de llamarle éxito a eso, pero yo he sido muy feliz haciendo algunas cosas y hasta creo que algunas de ellas están bastante bien y hasta he tenido la suerte de que una porción considerable del público ha aceptado eso de buena manera. Así que esa es mi respuesta. ¿Que si eso es el éxito? A ver, para mí que no me hago tantas ilusiones, en algunos casos ha sido milagroso ya, creo que incluso me ha ido mucho mejor de lo que yo preveía o de lo que merecía, tal vez, así que estoy contento con lo que he hecho. Yo tenía expectativas bastante humildes y se han cumplido.
—¿Con qué se puede esperar el público de La Plata en esta nueva presentación?
—Serán los temas clásicos que es primero buscar situaciones de humor, de sorpresa intelectual. Segundo, buscar alguna clase de paradoja que, aunque no sea humorística, pueda ser halagadora para quien la recibe, ¿no? A veces uno no solamente va a reírse, sino a ser estimulado por alguna clase de pensamientos que hasta pueden ser sentimentales. Bueno, eso si tenemos suerte esa noche va a estar.