En El Mirador Club de Campo, ubicado sobre Ruta 2 a la altura de Brandsen, la preocupación por la inseguridad no da tregua. En apenas cinco meses, los vecinos del barrio cerrado denuncian un total de nueve robos, una cifra que encendió las alarmas y generó un fuerte reclamo por más controles.
En los últimos días se conoció un nuevo episodio que se suma a una serie de hechos que comenzaron a fines del año pasado. En esta oportunidad, delincuentes ingresaron a una vivienda en ausencia de su dueño y sustrajeron herramientas, una bacha del baño y algunos elementos médicos. Esto volvió a reavivar el temor en la comunidad del country.
El episodio fue denunciado ante las autoridades e intervino personal de la Policía Científica para realizar pericias en el lugar. Sin embargo, la reiteración de estos delitos hizo crecer el malestar entre los vecinos, quienes aseguran que la seguridad es deficiente y que la empresa privada encargada del cuidado del barrio no da respuestas.
El Mirador Club de Campo.jpg
Los vecinos de El Mirador Club de Campo, en Ruta 2, denunciaron un nuevo robo y es el noveno en cinco meses.
Temor a una zona liberada
La situación más crítica se vivió en diciembre, cuando seis casas fueron robadas en una misma noche, algo que marcó un antes y un después en la percepción de seguridad de los vecinos. Desde entonces, muchos hablan de una posible "zona liberada", dada la falta de controles y la repetición de los ataques.
Los residentes aseguran que el barrio parecía seguro hasta hace unos meses, pero hoy sienten que la tranquilidad se perdió. El reclamo apunta tanto a la empresa de seguridad Command Group como a las autoridades policiales, a quienes les exigen medidas urgentes para evitar que los robos sigan en aumento.
Con un clima de incertidumbre y temor, los habitantes de El Mirador insisten en que no quieren esperar a que haya víctimas para que se tomen decisiones. Mientras tanto, viven con miedo y desconfianza, observando cómo la delincuencia pone en jaque su calidad de vida.