La causa por el crimen de Pedro Pablo Mieres, el trabajador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) asesinado en junio de 2025 en su vivienda de La Plata, avanza hacia una instancia decisiva. El fiscal Gonzalo Petit Bosnic, titular de la Unidad de Instrucción y Juicio N° 3 Departamental, solicitó la elevación a juicio de Nicolás Damián Arévalos y Jonatan David Perunetti, ambos acusados por el homicidio del funcionario universitario.
De acuerdo con el requerimiento fiscal, los dos imputados deberán responder por el delito de homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con el concurso premeditado de dos o más personas y por haberse concretado criminis causa, en concurso ideal con robo, según los artículos 80, incisos 6° y 7°, 164 y 54 del Código Penal.
Por la calificación legal que sostiene la fiscalía, el caso deberá ser sometido a un juicio por jurados populares, una instancia en la que ciudadanos convocados para integrar el jurado tendrán la responsabilidad de determinar si los acusados son culpables o no culpables de los delitos que se les atribuyen.
El pedido apunta a que la causa avance hacia el debate oral. Antes de que el expediente sea elevado, deberá cumplirse con el traslado a las defensas previsto por el artículo 336 del Código Procesal Penal bonaerense. Luego de esa instancia, y si el requerimiento fiscal es admitido, el expediente quedará en condiciones de avanzar hacia el juicio.
A poco más de un año del crimen de Pedro Pablo Mieres, la fiscalía pidió la elevación a juicio para los dos imputados
La acusación fiscal plantea que ambos imputados participaron de manera conjunta y premeditada en el ataque que terminó con la muerte de Mieres y que el homicidio se produjo en un contexto vinculado a otro delito, en este caso un robo.
El crimen del funcionario de la facultad de Ciencias Exactas
Pedro Pablo Mieres fue asesinado dentro de su vivienda ubicada en 115 entre 46 y 47. El crimen generó una fuerte conmoción entre sus familiares, amigos y compañeros de la comunidad universitaria platense, especialmente en la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, donde desarrollaba sus actividades.
La autopsia determinó que Mieres murió como consecuencia de una asfixia mecánica por estrangulación. La investigación estableció además que la víctima fue inmovilizada durante el ataque. La causa avanzó con la incorporación de diferentes elementos probatorios que, según la hipótesis de la fiscalía, permitieron reconstruir los movimientos de los acusados antes y después del homicidio.
Entre las evidencias reunidas aparecen registros de cámaras de seguridad, testimonios y distintos elementos secuestrados durante los procedimientos realizados en el marco de la investigación.
Mieres fue encontrado sin vida en el interior de su casa ubicada en 115 entre 46 y 47
AGLP
También fueron analizados movimientos realizados después del crimen con pertenencias de Mieres, entre ellos registros vinculados con tarjetas y la tarjeta SUBE de la víctima.
El hallazgo de ADN que complicó a uno de los acusados
Uno de los últimos elementos incorporados al expediente fueron las pericias genéticas realizadas sobre distintos objetos vinculados con el ataque. Los análisis detectaron rastros compatibles con el perfil genético de Nicolás Damián Arévalos en distintos elementos considerados claves para la reconstrucción del crimen.
Las muestras fueron obtenidas de una toalla utilizada durante el ataque, del cordón con el que habían sido atadas las muñecas de Mieres, de hisopados tomados en las manos de la víctima y del elemento utilizado para inmovilizar sus tobillos.
En los análisis realizados, los especialistas encontraron material genético compatible con Arévalos. En cambio, los estudios practicados sobre los mismos elementos no detectaron rastros genéticos compatibles con Jonatan David Perunetti, alias "Pincha". La ausencia de ADN, sin embargo, no implica por sí misma su desvinculación del expediente y será uno de los puntos que podría ser discutido durante el proceso judicial.
Jonatan David Perunetti, uno de los dos acusados de ser coautores en el asesinato de Mieres
Los otros elementos que forman parte de la acusación
La Fiscalía también cuenta con registros de cámaras de seguridad que, según la hipótesis acusatoria, ubicarían a los imputados en las inmediaciones de la vivienda de Mieres en momentos cercanos al crimen.
A esto se suman testimonios incorporados durante la investigación y distintos elementos secuestrados en allanamientos que fueron vinculados con la víctima.
En el caso de Perunetti, los investigadores sostienen que existen evidencias que permitirían ubicarlo junto a Arévalos antes y después del homicidio. Entre ellas se mencionan filmaciones, testimonios y registros relacionados con el uso de pertenencias que habían sido sustraídas a Mieres.
La causa también tiene a Ronaldo Alexis Irala Duarte como imputado por el delito de encubrimiento. Su situación procesal es diferente a la de Arévalos y Perunetti, quienes son señalados por la Fiscalía como presuntos coautores del homicidio.
La querella plantea una hipótesis diferente
Mientras la Fiscalía sostiene la acusación por homicidio doblemente agravado y robo, la familia de Mieres, representada por sus abogados Cristian González, Gastón Jesser y Sebastián Iturria, planteó durante la investigación que el crimen podría tener otra motivación.
La querella sostiene que el nivel de violencia ejercido contra la víctima habría excedido lo necesario para concretar un robo y plantea que el ataque pudo estar relacionado con prejuicios vinculados con la orientación sexual y la identidad de género de Mieres.
Los abogados de la familia del joven asesinado en Barrio Hipódromo
Los representantes de la familia hicieron referencia, entre otros elementos, a la violencia ejercida durante el ataque, la inmovilización de la víctima y el tiempo durante el cual se habría prolongado la agresión.
Uno de los elementos señalados por la querella fue una remera con la inscripción "decencia", que habría sido utilizada durante el ataque. Para los abogados de la familia, ese elemento podría tener una carga simbólica que debe ser investigada en relación con la posibilidad de que se haya tratado de un crimen motivado por prejuicios.
Esta hipótesis, sin embargo, no forma parte de la calificación legal que actualmente sostiene el fiscal en su pedido de elevación a juicio.