sábado 06 de junio de 2026

El ADN hallado en las ataduras y el cuerpo de Pedro Pablo Mieres complicó a uno de los acusados

Los resultados de las pericias genéticas dieron positivo. La causa por el crimen del funcionario de la UNLP, Pedro Pablo Mieres, avanza hacia el juicio.

La investigación por el crimen de Pedro Pablo Mieres, el funcionario de la facultad de Ciencias Exactas de Universidad Nacional de La Plata (UNLP) asesinado en junio de 2025 dentro de su vivienda de calle 115 entre 46 y 47, incorporó una prueba científica de alto impacto que fortalece la acusación contra uno de los principales imputados y abre nuevos interrogantes respecto de otro de los detenidos.

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La pericia genética se realizó sobre una toalla utilizada durante el ataque, el cordón con el que fueron atadas las muñecas de la víctima, los hisopados tomados en las manos de Mieres y el elemento utilizado para inmovilizar sus tobillos. En todos esos casos, los especialistas detectaron rastros compatibles con el perfil genético de Arévalo.

La novedad representa un respaldo significativo para la hipótesis sostenida por el fiscal Gonzalo Petit Bosnic, quien desde el inicio de la investigación ubicó a Arévalo entre los responsables directos del homicidio.

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En contraste, las mismas pruebas arrojaron resultado negativo respecto de Jonatan David Perunetti, alias "Pincha", el segundo acusado como presunto coautor del crimen. La ausencia de rastros genéticos en los elementos analizados no implica automáticamente su desvinculación de la causa, aunque constituye un dato que seguramente será utilizado por la defensa en las próximas etapas del proceso.

La pericia había sido ordenada meses atrás, cuando investigadores y peritos tomaron muestras biológicas a los imputados para compararlas con restos genéticos recuperados durante los relevamientos realizados en la escena del crimen.

Una causa que se encamina al juicio oral en La Plata

La incorporación de los estudios de ADN representa uno de los últimos pasos relevantes antes de que el expediente sea remitido a juicio oral. La causa ya cuenta con dos acusados detenidos por homicidio agravado criminis causa y un tercer imputado acusado de encubrimiento. Se trata de Ronaldo Alexis Irala Duarte, quien fue arrestado luego de que durante distintos procedimientos se encontraran pertenencias de la víctima en su poder.

La situación procesal de Arévalo aparece especialmente comprometida. No solo enfrenta registros fílmicos, testimonios y elementos secuestrados que lo vinculan con el caso, sino que ahora suma evidencia genética obtenida directamente de objetos utilizados durante el ataque.

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Perunetti, por su parte, continúa detenido con prisión preventiva por decisión del Juzgado de Garantías N°2. Los investigadores sostienen que existen múltiples elementos que lo ubican junto a Arévalo antes y después del crimen. Entre esas evidencias aparecen filmaciones de cámaras de seguridad, testimonios de taxistas y personas que frecuentaban la zona de la estación de trenes, además de registros que lo mostrarían utilizando la tarjeta SUBE sustraída a Mieres luego del asesinato.

El debate sobre un posible crimen de odio

Mientras la fiscalía sostiene la calificación de homicidio agravado criminis causa, los abogados que representan a la familia de Mieres vienen impulsando una interpretación más amplia de lo sucedido. Los letrados Cristian González, Gastón Jesser y Sebastián Iturria sostienen que el nivel de violencia desplegado durante el ataque excede el objetivo de concretar un robo y garantizar la impunidad posterior.

Abogados de la familia de Pedro Pablo Mieres en 0221 terraza
Gastón Jesser, Cristian González y Sebastián Iturria, abogados de la familia de Pedro Pablo Mieres.

Gastón Jesser, Cristian González y Sebastián Iturria, abogados de la familia de Pedro Pablo Mieres.

La querella considera que existió un ensañamiento particular sobre la víctima y plantea que ese extremo podría estar relacionado con la orientación sexual e identidad de género de Mieres. "La violencia aplicada fue desproporcionada para un simple robo. Hubo golpes, inmovilización, tortura y una agresión sostenida durante varios minutos", señalaron los representantes de la familia durante distintas presentaciones realizadas en la causa.

La violencia aplicada fue desproporcionada para un simple robo. Hubo golpes, inmovilización, tortura y una agresión sostenida durante varios minutos La violencia aplicada fue desproporcionada para un simple robo. Hubo golpes, inmovilización, tortura y una agresión sostenida durante varios minutos

Uno de los aspectos que más llamó la atención de la querella fue el uso de una remera con la inscripción "decencia" para provocar la asfixia que terminó con la vida de la víctima. Para los abogados, ese elemento podría tener una carga simbólica compatible con un crimen motivado por prejuicios. La hipótesis se apoya además en testimonios incorporados al expediente. Vecinos declararon haber escuchado gritos de auxilio durante varios minutos durante la madrugada del ataque.

Según la interpretación de la querella, esos relatos muestran que no se trató de una agresión instantánea destinada exclusivamente a consumar el robo, sino de un episodio prolongado que incluyó sufrimiento físico y psicológico.

Las pruebas que sostienen la acusación

Desde el comienzo de la investigación, la fiscalía reunió una importante cantidad de evidencias que permitieron identificar a los sospechosos. Las cámaras de seguridad ubicaron a los acusados en las inmediaciones de la vivienda de Mieres durante las horas previas al crimen y también registraron movimientos posteriores compatibles con la hipótesis acusatoria. A ello se sumó el hallazgo de distintos objetos pertenecientes a la víctima durante los allanamientos realizados en La Plata. Los investigadores también reconstruyeron consumos efectuados con tarjetas sustraídas a Mieres y movimientos registrados con su tarjeta SUBE después de su muerte.

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La autopsia determinó que el funcionario de la UNLP murió como consecuencia de un síndrome asfíctico secundario a una asfixia mecánica por estrangulación.

Con el resultado de ADN ahora incorporado al expediente, la fiscalía suma una prueba científica de enorme peso contra Arévalo y refuerza la expectativa de llegar al juicio oral con una acusación sólida. Mientras tanto, familiares, amigos y compañeros de trabajo de Pablo continúan reclamando justicia por un crimen que conmocionó a la comunidad universitaria platense y que, a casi un año de ocurrido, sigue revelando nuevos elementos sobre cómo actuaron los responsables.

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